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José González, jardinero profesional: «Si no quieres tener hormigas en tu jardín, mezcla agua con vinagre y espárcelo por donde ellas pasen»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El hecho de tener hormigas en tu jardín no siempre es un problema, pero cuando forman rastros constantes hacia las macetas o hacia una planta concreta, suele ser señal de que algo más está pasando ahí debajo. El buen tiempo multiplica su actividad, y con ella, las consultas de quienes buscan una forma sencilla y natural de mantenerlas a raya.

José González, jardinero profesional con experiencia en el mantenimiento de espacios verdes particulares, explica en un vídeo de TikTok un truco casero para reducir su presencia sin recurrir a insecticidas. Pero antes conviene entender por qué aparecen, qué papel cumplen realmente en el jardín y qué otros remedios pueden reforzar su control.

¿Por qué el vinagre ahuyenta a las hormigas en tu jardín?

El primer consejo de González es directo: «Mezcla partes iguales de vinagre y agua y espárcelo por donde ellas tienen el paso». Detrás de este truco casero hay una explicación que tiene que ver con la forma en la que se comunican las hormigas entre sí.

Las hormigas marcan sus rutas con feromonas, unas sustancias químicas que depositan en el suelo para que el resto de la colonia encuentre el camino hacia una fuente de comida.

El ácido acético del vinagre descompone ese rastro químico, así que las hormigas que pasan por la zona tratada pierden la referencia y dejan de seguir la misma ruta. Su olor intenso, además, actúa como un repelente adicional para muchas especies.

Conviene tener en cuenta que este truco no acaba con el hormiguero, solo corta la ruta hacia el jardín. Por eso es importante repetir la mezcla durante varios días, incluso cuando ya no se vean hormigas, porque las exploradoras nuevas pueden volver a marcar el camino desde cero.

Para que funcione bien, conviene fijarse antes en el recorrido que siguen las hormigas: los bordes de macetas, las juntas de las baldosas o la base de un seto suelen ser los puntos por los que entran. Rociando la mezcla justo ahí, y no al azar por todo el jardín, el efecto se nota mucho antes.

La razón por la que aparecen hormigas en tu jardín: la relación con el pulgón

La presencia de hormigas en el jardín casi siempre tiene una explicación más allá del propio insecto: en muchos casos, indica que hay pulgón en alguna de las plantas cercanas. Entre ambos insectos existe una relación de mutualismo muy estudiada por los entomólogos.

Los pulgones se alimentan de la savia de las plantas y, al digerirla, expulsan una sustancia dulce llamada melaza, que resulta un alimento muy valioso para las hormigas.

A cambio, las hormigas protegen a los pulgones de sus depredadores naturales, como las mariquitas, e incluso los trasladan de una planta a otra según convenga, casi como si gestionaran un pequeño rebaño.

Esta relación explica por qué, en muchos jardines, el rastro de hormigas termina justo en la base de una planta con las hojas pegajosas o algo deformadas: son señales típicas de una infestación de pulgón que las hormigas están defendiendo activamente.

Actuar sobre el pulgón, en estos casos, suele reducir también el número de hormigas que llegan hasta esa zona del jardín.

Otros remedios caseros para reforzar el control de hormigas en el jardín

Además del vinagre, existen otros remedios caseros que pueden combinarse para reforzar el control de las hormigas en el jardín, sobre todo en las zonas donde suelen entrar con más insistencia.

La canela en polvo, espolvoreada como barrera alrededor de las macetas o en los puntos de acceso, actúa como repelente gracias al trans-cinamaldehído, uno de sus componentes principales.

Un estudio publicado en la revista International Journal of Scientific and Research Publications (2014) analizó su capacidad repelente frente a las hormigas y concluyó que el aceite esencial de canela tiene un fuerte potencial como repelente natural, aunque conviene aplicarlo de forma constante durante varios días para notar el efecto.

Otra opción es el bicarbonato de sodio mezclado con azúcar a partes iguales, colocado en pequeñas cantidades cerca del hormiguero: el azúcar atrae a las hormigas y, una vez lo ingieren, el bicarbonato actúa como un veneno para ellas.

La tierra de diatomeas, por su parte, es un polvo mineral que deshidrata el exoesqueleto de las hormigas al contacto, por lo que espolvorearla en la entrada del hormiguero o alrededor de las plantas más afectadas también ayuda a reducir su número sin recurrir a productos químicos agresivos.

¿Cuándo conviene dejar tranquilas a las hormigas del jardín?

No todas las hormigas que aparecen en el jardín representan un problema. Mientras excavan sus túneles, airean el suelo y facilitan que el agua y los nutrientes lleguen mejor a las raíces de las plantas. También ayudan a dispersar semillas de varias especies vegetales y se alimentan de huevos y larvas de otros insectos que sí pueden ser perjudiciales.

Algunos estudios agrícolas incluso apuntan a que ciertas especies de hormigas segregan compuestos que reducen enfermedades como la sarna o la podredumbre en frutales, lo que las convierte en una presencia más beneficiosa de lo que suele pensarse.

La recomendación general es sencilla: si las hormigas circulan por el jardín sin dañar ninguna planta y sin ir acompañadas de pulgón, lo más razonable es dejarlas seguir su camino. El vinagre y el resto de remedios caseros conviene reservarlos para cuando su presencia empieza a ir en aumento o coincide con plantas visiblemente afectadas.