Curiosidades
Plagas peligrosas

Los insecticidas están bien pero hay una opción mejor: el sencillo truco para evitar que las avispas entren en la piscina este verano

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Molestas, aterradoras y peligrosas son adjetivos que uno asocia a las avispas. Y es que estos insectos son uno de los inconvenientes más frecuentes del verano, sobre todo en las zonas con piscina. A diferencia de las abejas, pueden picar varias veces y son especialmente activas durante los meses más calurosos, cuando buscan fuentes de agua para hidratarse.

El primer impulso suele ser recurrir a un insecticida, pero aplicar productos químicos cerca del agua de baño genera dudas razonables, sobre todo en familias con niños pequeños. Existen otros métodos que funcionan sin necesidad de sprays y que se preparan con productos que ya hay en casa.

Esta es sin duda la mejor alternativa para alejar las avispas de la piscina

Nuestro mejor aliado para combatir a las avispas es el bórax, un compuesto mineral en polvo que se usa habitualmente como limpiador doméstico.

Su ventaja frente a los insecticidas convencionales es clara, debido a que resulta completamente inofensivo para las personas, pero actúa como repelente eficaz frente a las avispas y otras plagas.

Así luce el bórax. Foto: Wdaloz en Wikimedia Commons.

Basta con esparcirlo alrededor del perímetro de la piscina para que los insectos eviten acercarse a esa zona.

Para aumentar su efecto, se puede mezclar con azúcar. Las avispas son atraídas por el olor dulce y se acercan a investigarlo, pero al entrar en contacto con el bórax, el resultado es el contrario al esperado.

Cabe señalar que es importante aplicarlo en zonas donde no circule gente constantemente y mantenerlo fuera del alcance de mascotas, que sí pueden verse afectadas si lo ingieren en grandes cantidades.

El bórax puede encontrarse en droguerías y grandes superficies a bajo precio. Para aplicarlo, basta con distribuir una capa fina en los puntos por los que las avispas suelen aparecer: cerca de zonas ajardinadas, junto a los accesos y bajo las tumbonas. No hace falta cubrir grandes superficies; la clave está en intervenir en las rutas habituales de entrada.

¿Por qué las avispas se acercan tanto a las piscinas en verano?

Las avispas no buscan a los bañistas: buscan agua. Durante los días de mayor calor, necesitan hidratarse y llevar líquido al nido para regular la temperatura interior. Una piscina es, para ellas, una fuente enorme y de fácil acceso. Los olores del cloro y el agua a temperatura elevada también pueden actuar como señal de atracción desde cierta distancia.

Entre tanto, las bebidas azucaradas y los restos de comida son otro factor que agrava el problema. Una lata de refresco abierta o un plato de fruta cerca del borde del agua puede concentrar a varias avispas en pocos minutos.

Cubrir los alimentos, retirar los restos de inmediato y usar recipientes con tapa son medidas sencillas que reducen de forma directa el número de ejemplares que se acercan.

Lo que nunca hay que hacer cuando aparecen las avispas

Hay errores habituales que, con buena intención, agravan el problema. Intentar matar a una avispa puede tener el efecto contrario.

¿Por qué? Pues porque al morir, el insecto libera feromonas que alertan al resto del enjambre y atraen a más individuos. Agitar los brazos de forma brusca o manotear cerca de una avispa tampoco ayuda y puede provocar que ataque.

Los perfumes con aromas dulces o florales actúan como señuelo involuntario, igual que la ropa de colores vivos, que las avispas pueden confundir con flores.

En los días de más actividad, conviene optar por ropa clara o de tonos apagados y evitar colonias antes de acudir a la piscina.

Otros remedios caseros que también mantienen las avispas a raya

Cabe destacar que el bórax no es la única opción. El vinagre mezclado con agua en partes iguales, aplicado en los bordes de la piscina, genera un olor que repele a las avispas sin resultar agresivo para las personas.

Una solución parecida se obtiene con rodajas de limón o de pepino colocadas alrededor del vaso: su acidez actúa como disuasor natural.

Para quienes prefieren una barrera vegetal, plantar menta, lavanda o romero cerca de la zona de baño puede reducir la presencia de avispas de forma sostenida durante toda la temporada. Los aceites esenciales de menta, eucalipto o citronela, diluidos en agua y pulverizados en los bordes, tienen un efecto parecido.

Y si el problema ya existe, una trampa casera con una botella de plástico cortada por la mitad y rellena con agua azucarada puede capturar ejemplares sin necesidad de ningún producto químico.