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Los expertos en plantas lo tienen claro: para que estallen de flores en primavera, el truco es pinzarlas correctamente

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Conseguir flores en primavera es el objetivo de cualquier aficionado a la jardinería cuando llega el buen tiempo. Lamentablemente, no basta con regar a tiempo o comprar las plantas más coloridas del vivero: la abundancia de flores depende en buena parte de cómo se trata la planta antes de que empiece a brotar. La explicación es sencilla, pero no muy evidente.

Las plantas tienden a concentrar toda su energía en un único tallo principal; si ese tallo sigue creciendo sin intervención, la planta se vuelve alta y escuálida, con poca ramificación y, en consecuencia, con pocas flores. Interrumpir ese proceso en el momento adecuado cambia el resultado por completo. ¿Y cómo se interrumpe? Pinzándolas.

Pinzar las plantas: la técnica que multiplica las flores en primavera

El truco al que se refieren los expertos se llama pinzado o pellizco. Consiste en eliminar el extremo del tallo principal de la planta cuando todavía es joven y tierno. El nombre viene del gesto: se coge el brote apical entre el pulgar y el índice y se arranca con un movimiento brusco, como si se pellizcara.

El resultado es inmediato. Al perder su yema principal, la planta redistribuye la savia hacia los tallos laterales, que empiezan a crecer con fuerza. Donde antes había uno, aparecen dos o más brotes nuevos.

Y cada uno de esos brotes, al madurar, produce una flor. El efecto final es una planta más compacta, más densa y con el doble o triple de flores que una que no ha recibido ningún trato.

¿Cómo se hace correctamente el pinzado y cuándo es el momento justo?

Todo depende del momento en que se aplica. El pinzado funciona cuando la planta es joven y sus tallos son herbáceos, blandos y flexibles. Un tallo ya lignificado, duro y leñoso, no responde igual y puede dañarse sin que haya ningún beneficio.

La longitud ideal del tallo en el momento del corte está en torno a los 15 centímetros, con al menos dos o tres pares de hojas ya formadas.

Para el gesto en sí se pueden usar directamente los dedos: el pulgar y el índice pellizcan el brote terminal con firmeza y lo arrancan. Si se prefiere herramienta, unas tijeras de podar bien afiladas y limpias hacen un corte más limpio y preciso.

En ambos casos conviene no dejar extremos desgarrados, ya que esas heridas son una entrada fácil para hongos y enfermedades.

El momento más adecuado es la primavera, cuando las plantas están en plena temporada de crecimiento. Hacerlo demasiado tarde, cuando la planta ya ha arrancado a florecer, no produce el mismo efecto.

¿Qué plantas se pinzan y cuáles hay que dejar en paz para tener flores en primavera?

La mayoría de las plantas anuales de temporada responden muy bien al pinzado. Las petunias son quizás el ejemplo más conocido: una petunia pinzada de joven produce una cascada de flores muy superior a la que no lo ha sido.

Lo mismo pasa con los tagetes, las dalias, las zinnias y los geranios. En todos estos casos, pinzar en primavera marca la diferencia entre una planta discreta y una que llena la terraza de color.

Las begonias también se benefician, aunque sus tallos son más frágiles y hay que tener más cuidado con la fuerza del pellizco. Las hierbas aromáticas como la albahaca o la menta agradecen igualmente esta técnica, que además retrasa su floración y mantiene el sabor de las hojas más intenso por más tiempo.

Y por último, hay que tener presente que hay plantas con las que no funciona. Las orquídeas, los cactus y las palmeras no se ramifican de manera natural, así que el pellizco no produce el efecto esperado y puede causarles un daño serio. Las plantas con tallo principal ya leñoso y maduro tampoco son buenas candidatas para este tipo de intervención.