Curiosidades
Nobel

Ernest Hemingway, premio Nobel de Literatura: «Se necesitan 2 años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Algunos premios Nobel de Literatura, como Octavio Paz, han hablado de temas trascendentales como el futuro de la humanidad, pero Ernest Hemingway, que fue reconocido por la Academia sueca en 1954, prefirió encargarse de temas más cotidianos.01

Por ejemplo, Hemingway siempre quiso hacer de la contención y de la capacidad para saber cuándo intervenir una virtud, y hay una frase suya que resume perfectamente esa idea.

Nos referimos a la cita «Se necesitan 2 años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar». Y es que saber estar en silencio exige experiencia y una paciencia que casi nunca llega de golpe.

La frase de Hemingway, Nobel de Literatura, sobre callar y aprender

La frase de Hemingway, premio Nobel de Literatura de 1954, «Se necesitan 2 años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar» resume perfectamente el pensamiento del escritor.

Y es que la cita no desprecia la palabra, sino el uso precipitado que hacemos de ella, especialmente cuando somos jóvenes. Hablar puede ser impulso, defensa, vanidad o necesidad; en cambio, callar muchas veces exige dominarse.

Por ejemplo, hay discusiones que empeoran por una respuesta de más, relaciones que se rompen por no guardar silencio a tiempo y opiniones que pierden valor porque aparecen antes de pensar.

En resumidas cuentas, lo que defendía Ernest Hemingway es que no todo lo que uno sabe debe decirse, no toda provocación merece respuesta y no todo silencio significa derrota.

Qué hace que la frase de Hemingway encaje perfectamente con su estilo

Cualquiera que coja un libro de Hemingway se dará cuenta de que el Nobel de Literatura no fue un escritor de muchos adornos. De hecho, siempre destacó por una prosa directa, seca y muy medida, donde lo que no se dice pesa tanto como lo que aparece escrito.

Esa manera de narrar se ve en obras como El viejo y el mar, la novela corta que consolidó su prestigio final. Publicada en 1952, ganó el Pulitzer en 1953 y fue clave en el Nobel de Literatura que recibió un año después.

La Academia sueca lo premió por su dominio del arte narrativo y por la influencia que ejerció en el estilo contemporáneo. Es decir, no sólo reconoció sus historias, sino también su forma de contarlas.

Por eso «Se necesitan 2 años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar» resume tan bien a Hemingway. El escritor construía personajes endurecidos por la guerra, la pérdida, el amor difícil y la soledad. Muchos de ellos no explican demasiado lo que sienten, pero el lector lo percibe.

Esa economía del lenguaje es la demostración de que a veces la palabra más fuerte es la que se reserva. Callar no siempre es ocultar; también puede ser una forma de medir el daño, elegir el momento o aceptar que no todo se arregla hablando.

Qué hace que el pensamiento del Nobel de Literatura Hemingway siga de actualidad

Ernest Hemingway sigue siendo de los escritores más leídos del mundo y es que, pese a que sus historias transcurran hace varias décadas, los conceptos que nos transmitió siguen muy vigentes.

Vivimos rodeados de mensajes, opiniones rápidas y respuestas inmediatas, pero eso no significa que sepamos comunicarnos mejor.

Aprender a callar no consiste en desaparecer ni en aceptar cualquier cosa. Consiste en distinguir cuándo una palabra aporta algo y cuándo sólo alimenta el ruido.