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Dani García y los chefs expertos coinciden: «Para que el tomate tenga más sabor lo mejor es dejarlo reposar entre 5 y 10 minutos antes de comerlo»

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

El tomate es un ingrediente muy empleado en la cocina y hogares españoles. Utilizado como guarnición, como parte de ensaladas o triturado y frito, convirtiéndose en un importante ingrediente. Es por ello que su elaboración es importante para mantener un sabor óptimo en las recetas. El chef español Dani García, quien cuenta con tres estrellas Michelin, ha revelado el secreto para conseguir que el tomate consiga un punto perfecto para el consumo, que él mismo emplea para sus elaboraciones de alta cocina.

¿Qué ingredientes echar en el tomate?

La técnica empleada por García se fundamenta en aprovechar los jugos naturales que libera el tomate y emplearlos como parte del propio aliño. Utilizando sal, aceite de oliva virgen extra y algún toque cítrico (lima o limón), se puede conseguir una preparación sencilla, sin necesidad de incorporar multitud de ingredientes.

¿Cómo preparar el tomate de forma correcta?

Tras cortar los tomates frescos con sal y aceite de oliva, lo ideal es dejarlos reposar de 5 a 10 minutos antes de servirlos. Este breve reposo del tomate permite que el alimento libere sus jugos naturales al entrar en contacto con la sal. El líquido que suda se fusiona con el aceite de oliva, saliendo resultante una especie de vinagreta natural que potencia el sabor de la ensalada o receta que se esté haciendo.

Esta forma de preparación funciona para la gran variedad de tomates: de rama, raf, corazón de buey, cherry y pera. Lo realmente importante en un tomate es su punto de maduración, ya que un tomate verde libera menos jugo, mientras que uno pasado pierde su textura, quedándose por lo general blando.

En cuanto al corte, debe adaptarse a la preparación que se requiera. Las rodajas finas suelen utilizarse para presentaciones de un carpaccio, mientras que los gajos suelen presentarse como parte de guarnición.