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Voluntariado

Buscan voluntarios para vivir en una casa rural de Tarragona a cambio de trabajar 15 horas a la semana en un proyecto de agricultura sintrópica y cuidando caballos

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Un proyecto rural de Tarragona busca voluntarios dispuestos a cambiar la rutina urbana por una temporada en el campo. La propuesta no incluye sueldo, pero sí alojamiento sin coste y la posibilidad de aprender un método de cultivo que todavía es poco conocido en España. A cambio, se pide una dedicación semanal moderada y ganas de ensuciarse las manos.

El anuncio, publicado en una conocida plataforma de intercambio de trabajo por alojamiento, coincide con el inicio del otoño, cuando muchos jóvenes y teletrabajadores buscan destinos tranquilos para los meses fríos. Las tareas exceden al huerto: también hay animales de por medio, y el entorno ofrece suficientes atractivos como para llenar los días libres.

Voluntariado en una casa rural de Tarragona: ¿Dónde está y qué hay que hacer?

Para empezar a situarnos, la oferta procede de The Permanent Forest, una asociación sin ánimo de lucro instalada en una finca de Horta de Sant Joan, en la comarca de la Terra Alta.

El terreno está a unos seis kilómetros del pueblo (unos 50 minutos a pie), y el grupo trabaja en la regeneración del suelo, la soberanía alimentaria y el aprendizaje compartido, con la educación por delante del beneficio económico.

Su proyecto principal es un bosque comestible experimental basado en la agricultura sintrópica. Los voluntarios dedican unas tres horas al día, cinco días por semana, lo que suma unas quince horas semanales.

El horario puede variar según el tiempo o las actividades previstas, y la estancia mínima es de un mes, con un máximo habitual de tres personas a la vez. Mientras tanto, las tareas se reparten entre varias áreas de la finca:

Agricultura sintrópica y caballos: el raro método de esta finca de Tarragona

La agricultura sintrópica es un sistema desarrollado por el agricultor suizo Ernst Götsch, que vive en Brasil desde 1982.

Su idea central consiste en producir alimentos imitando la sucesión natural de un bosque: se plantan juntas especies de distintos tamaños y ciclos de vida, de forma que unas preparan el terreno para las siguientes. Con este método, Götsch ha recuperado unas 480 hectáreas de tierras degradadas en el sur de Bahía.

Voluntarios aprendiendo sobre la agricultura sintrópica. Foto: Workaway.

Entre tanto, los caballos tienen una función concreta dentro de este esquema. Según explica la propia asociación, no se usan con fines comerciales.

Estos pastan de forma rotativa para controlar la vegetación y reducir el riesgo de incendios, algo que en una comarca de monte mediterráneo como la Terra Alta tiene especial interés. Su estiércol, además, vuelve al bosque como abono para los árboles jóvenes.

Las condiciones de este voluntariado en Cataluña y cómo inscribirse

El alojamiento es una pequeña cabaña independiente de barro y paja, con electricidad, conexión a internet y nevera. Tiene un inodoro seco de compostaje y no dispone de agua caliente.

Aquí caben dos personas con comodidad, y para una tercera hay una caravana disponible. También hay sitio para furgonetas camperizadas, aunque los dueños de autocaravanas muy grandes deben consultar antes.

Y cabe aclarar que la comida no está incluida: cada voluntario paga y prepara sus propios alimentos, aunque el grupo hace una compra semanal a la que es posible sumarse. Las familias son bienvenidas si llevan su propio alojamiento (tienda, caravana o autocaravana), y basta con que colabore un adulto.

Por su parte, el anfitrión habla español con fluidez e inglés de nivel intermedio, por lo que el intercambio de idiomas forma parte del día a día.

Para apuntarse hay que tener un perfil en la plataforma (la suscripción es de pago) y escribir al anfitrión a través de su anuncio en Workaway.

El texto pide incluir la palabra PAPADOPOULOS en el primer mensaje como prueba de lectura atenta; sin ella, es posible que no haya respuesta. Una vez aceptados, los voluntarios firman un compromiso conforme a la normativa catalana de voluntariado.

¿Qué se puede hacer en Horta de Sant Joan y sus alrededores?

Horta de Sant Joan es uno de los pueblos con más historia de la Terra Alta. Pablo Picasso llegó en 1898, invitado por su amigo Manuel Pallarés para recuperarse de una escarlatina, y pasó allí cerca de seis meses.

Volvió en 1909 y se alojó en el antiguo Hostal del Trompet. Al pintor se le atribuye la frase «Todo lo que sé lo aprendí en Horta», y el Centro Picasso del pueblo repasa ambas estancias.

El casco antiguo está declarado Bien Cultural de Interés Nacional e incluye la iglesia de San Juan Bautista, de origen medieval, la Casa de la Encomienda y el Ecomuseo de Els Ports. A unos dos kilómetros, al pie de la montaña de Santa Bárbara, se levanta el convento de San Salvador, de origen templario y con un claustro renacentista. Picasso pintó ambos lugares en varias ocasiones.

Además, el municipio forma parte del Parque Natural de Els Ports, con rutas sencillas como la que lleva a la cueva de Picasso: un recorrido circular de 3,1 kilómetros que parte del área recreativa de La Franqueta y se completa en una hora. Muy cerca arranca el camino de Els Estrets hasta el Toll Blau, una poza de agua azulada encajada entre paredes de roca.

Para los días libres también queda la Vía Verde de la Val de Zafán, que pasa por el pueblo y recorre 137,9 kilómetros entre La Puebla de Híjar (Teruel) y Tortosa. Muchos cicloturistas empiezan precisamente en Horta, y a menos de una hora en coche se encuentra el castillo templario de Miravet, asomado sobre el Ebro.