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Las barras de cortinas de siempre tienen los días contados: los expertos en interiorismo ya hablan de su sustituto y lo usan en todos los hoteles

Uno de los elementos esenciales en cualquier hogar, cuando se trata de querer algo de intimidad o de que la luz no moleste son las cortinas, las cuáles podemos elegir de todo tipo de colores y diseños. Lo que no cambia tanto sin embargo, es el modo en que se cuelgan ya sea con rieles o con barras, pero si deseas nuevas alternativas o buscas algo más novedoso, debes conocer la tendencia que ya se da en muchos hoteles y que deja de lado las barras de cortina o cualquier otro sistema. Una novedad que además es capaz de modificar la percepción de las proporciones y conseguir que una habitación parezca más alta, ordenada y espaciosa.

Los espacios contemporáneos favorecen las superficies continuas, las líneas limpias y los elementos que pasan inadvertidos, de modo que incluso una barra de diseño minimalista puede terminar introduciendo una interrupción innecesaria sobre la pared. Por este motivo, la alternativa que eligen hoy en día muchos interioristas consiste entonces en esconder el mecanismo y hacer que la tela parezca nacer directamente del techo. Es un recurso habitual en los hoteles, pero cada vez se traslada más a las viviendas por el efecto que consigue sin necesidad de introducir ningún elemento decorativo adicional. Ahora la cuestión es averiguar, ¿Cómo se consigue?.

Las barras de cortinas de siempre tienen los días contados

El problema de las barras tradicionales no está únicamente en su diseño. Al colocarse unos centímetros por encima del marco de la ventana crean una línea horizontal que corta visualmente la pared y si esto ocurre además, en una habitación pequeña o con techos bajos, puede modificar la percepción del espacio, dado que la pared parece terminar antes y la mirada se detiene justo donde se encuentra la barra, en lugar de continuar hacia el techo.

Los interiores actuales buscan el efecto contrario: continuidad, verticalidad y menos elementos visibles. De ahí que remates, anillas y soportes hayan empezado a desaparecer de los proyectos más contemporáneos. La clave no está, por tanto, en sustituir una barra antigua por otra más moderna, sino en ocultar por completo el sistema que sostiene las cortinas y para ello lo que se hace es colocar un riel oculto en un pequeño canal o hueco del techo, situado delante de la ventana. El mecanismo queda escondido y únicamente se ve la tela descendiendo desde arriba. El efecto recuerda inmediatamente al de muchas habitaciones de hotel, en el que la cortina forma una línea continua desde el techo hasta el suelo y la ventana deja de estar delimitada visualmente por una barra.

Esta continuidad vertical puede hacer que el techo parezca más alto y la estancia más amplia. Al mismo tiempo, la pared queda despejada y la decoración adquiere un aspecto más uniforme y minimalista. Por otro lado, el sistema admite diferentes tejidos de modo que puede utilizarse con cortinas ligeras de lino o con telas más pesadas, como terciopelo o lana, e incluso permite combinar visillos y cortinas opacas.

Cómo ocultar la barra de la cortina en el techo

La instalación resulta especialmente sencilla cuando se está realizando una reforma. Al colocar un falso techo se puede dejar un pequeño hueco junto a la pared de la ventana para instalar en él el riel. En una vivienda ya terminada también es posible conseguirlo creando un falso techo parcial únicamente en esa zona. No es necesario reducir la altura de toda la estancia, sino generar el espacio suficiente para que el mecanismo quede fuera de la vista.

Conviene dejar aproximadamente entre 10 y 15 centímetros respecto a la pared para que la tela pueda caer y desplazarse correctamente. El hueco también debe tener profundidad suficiente para albergar el riel y sus componentes. Pintar el interior del canal del mismo color que el techo ayuda a hacerlo todavía menos perceptible y refuerza la sensación de que la cortina surge directamente de él.

El detalle necesario para conseguir el efecto de un hotel de lujo

La instalación no es lo único importante ya que el largo de la cortina también determina el resultado. Si la tela termina varios centímetros por encima del suelo, la línea vertical se rompe y desaparece buena parte del efecto. Lo recomendable es que la cortina roce el suelo o descanse ligeramente sobre él, consiguiendo una caída limpia y continua. También hay que evitar que el canal sea demasiado estrecho, ya que podría dificultar la apertura de las cortinas o dejar parte del mecanismo visible.

En el caso de que no se desee hacer obra, lo que se puede hacer es recurrir a una solución intermedia que consiste en instalar rieles muy finos directamente sobre el techo y escogerlos en un tono similar para disimularlos. Los rieles planos o una cenefa sencilla también permiten ocultar buena parte del sistema. El objetivo, en cualquier caso, es el mismo: hacer desaparecer aquello que sostiene la tela con un cambio aparentemente pequeño que puede lograr que las paredes parezcan más continuas, las ventanas más estilizadas y el techo más alto. Una forma de entender el lujo basada precisamente en aquello que no se ve.