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Adiós a la vitro de tu cocina: su sustituto es mucho más rápido, moderno y consume menos energía

La vitrocerámica ha sido durante muchos años la gran protagonista en la  cocina, y ahora ha empezado a quedarse atrás. Una nueva tecnología se está imponiendo con fuerza: las placas de inducción, que prometen cocinar mucho más rápido, consumir menos energía y ofrecer una mayor seguridad en los hogares.

El gran cambio en la cocina

Cada vez más casas están sustituyendo la vitrocerámica por la inducción. El motivo es que se trata de una tecnología mucho más avanzada que mejora tanto la eficiencia como la experiencia al cocinar.

A diferencia de la vitro convencional, que calienta una resistencia bajo el cristal, la inducción lo que hace es actuar directamente sobre la sartén o cacerola mediante una serie de campos electromagnéticos.

Más rápida

Uno de los grandes beneficios que tiene la inducción es su velocidad a la hora de cocinar. Puede calentar alimentos en un menor tiempo, reduciendo el consumo de energía en los hogares.

De hecho, este tipo de placas suelen consumir entre un 30% y un 40% menos de energía que una vitrocerámica tradicional. Además, lo que hacen es convertir en calor una gran parte de la energía utilizada, lo que mejora su rendimiento.

Mucho más segura

Otro punto fuerte es la seguridad. En las placas de inducción, el calor se genera directamente en la base de la cacerola o sartén, por lo que la superficie apenas se calienta. Esto lo que hace es reducir de manera considerable quemaduras y accidentes domésticos, especialmente para los que cocinan y los niños.

Una tendencia imparable

Pese a que el principal inconveniente a la hora de cambiar la vitro por la inducción es el precio inicial, hay una tendencia bastante clara: la inducción se está posicionando como las placas más vendidas para la cocina.

Su combinación de rapidez, eficacia y seguridad la convierte en la perfecta y mejor alternativa preferida frente a las vitrocerámicas.