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‘La última Reina’, un nuevo retrato de Doña Sofía: vegetariana, adelantada a su tiempo y educada para reinar

Sofía de Grecia es la última reina consorte europea de sangre real. Bisnieta, nieta, hija, esposa y madre de reyes, está emparentada con todas las casas reinantes de Europa. La niña que creció en el palacio de Tatoi fue educada para reinar y en el internado alemán de Salem aprendió que el sentido del deber está por encima de los sentimientos.

En el libro La última reina, la periodista y escritora Carmen Gallardo ahonda en la figura de una mujer excepcional, «la última de una estirpe, la última de un linaje, que determina un carácter, una personalidad y una forma de entender el mundo muy diferente al de las reinas presentes o venideras».

Con una mirada emocionada, el relato muestra el amor por sus padres —los reyes Pablo y Federica de Grecia—, la unión con sus hermanos Constantino e Irene, la ilusión de recién casada, la entrega por sus hijos y nietos…, pero también la tristeza de los desencuentros y la decepción de los proyectos rotos. Doña Sofía ha dedicado su vida a la Corona, a su familia y al país al que llegó en un lejano 1963. Año tras año, la reina que fue tachada de «extranjera» se ha convertido en el valor más sólido de la monarquía española.

«Este libro es un acercamiento a la mujer, a la reina, a la esposa, a la madre, y una exploración de su alma en esas facetas», explica la autora. «La mirada hacia la reina es desde la observación que hace a través de su cámara, un personaje ficticio, un fotógrafo que sigue sus pasos casi desde la llegada a España tras su matrimonio con Juan Carlos I, cuando ambos luchaban juntos codo con codo por la recuperación de la Corona. El relato de La última reina se desarrolla en algunos momentos clave en nuestra historia, contextualizado en un entorno histórico y político con el que el personaje real interactúa».

«Me he encontrado con una reina y una mujer adelantada a su tiempo. Ha sido la defensora de valores muy actuales como el amor a la música, a los animales, el respeto por la naturaleza y el hecho de ser vegetariana. Esas han sido algunas de sus señas de identidad de Sofía de Grecia en un país en el que no primaban esos valores. También destacaría el misticismo y la espiritualidad, que intuyo más acentuado de lo que se ha contado», afirma.

La última reina es «el retrato de una reina que sabe ejercer su papel porque lo ha aprendido desde la cuna. Una reina que conoce los diferentes planos de la función de reinar. Por eso, la mirada abarca los sacrificios, la obsesiva idea del servicio, casi religiosa; se observan los silencios, las renuncias, y casi la obligación de omitir las emociones en público».