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La provocativa actuación de Rocío Jurado en TVE por la que cesaron a un ministro: ‘La más grande’ desató un «escándalo»

El régimen había recibido miles de quejas y cartas para protestar por el 'show' de 'la más grande'

Rocío Jurado y su experiencia con el más allá: el relato de 'La más grande' que reforzó su fe por la Virgen de Regla

En 1974, Rocío Jurado tumbó a un ministro con una provocativa actuación en TVE, recogida en la serie documental más reveladora sobre la vida de la artista: La más grande, de Movistar Plus+. La televisión pública dependía de Pío Cabanillas, ministro de Información y Turismo, que fue cesado.

Las tensiones internas se desataron en el Gobierno. José Utrera Molina, ministro-secretario general del Movimiento durante la dictadura franquista, exigió echar a su compañero de Gabinete tras la aparición de Rocío Jurado en TVE. «¡Es un pornógrafo! ¡Un sátiro! ¡Un obsceno! ¡Un traidor!», dijo ante un Franco mudo. Utrera Molina quería salvaguardar «la moralidad» del régimen que, según él, había puesto en entredicho Pío Cabanillas: «¡Ese Pío Cabanillas tendría que desaparecer ya!».

Franco revisó uno de los dosieres que recogía la permisividad de Pío Cabanillas, que incluía el desnudo integral de María José Cantudo en La trastienda (Jorge Grau), la aprobación de informar sobre la Revolución de los Claveles de Portugal o el escándalo de Rocío Jurado. Además, el régimen había recibido miles de quejas y cartas para protestar por el show de la más grande. Así, el dictador ordenó a Arias Navarro que mostrara la puerta de salida al ministro.

El presidente fue al despacho de Pío Cabanillas para trasladarle que Franco tenía dos dosieres sobre él, uno que había elaborado José García Hernández, ministro de Gobernación, con el asunto de Portugal, y otro de Antonio María de Oriol, con los desnudos. Le comunicó su cese, al igual que hizo después con el director general de RTVE, Juan José Rosón.

El espectáculo que desencadenó la salida del ministro se produjo el 2 de abril de 1974, cuando Rocío Jurado interpretó Un clavel y Soy de España en el programa Cambie su suerte. Lejos de hacerlo «con mantilla», como los más puritanos decían que tendría que haber sido, salió al escenario con un vestuario que se convirtió en el escándalo del momento, en una «exhibición de taberna portuaria», según El Alcázar.

«¿Han visto ayer la televisión? Salió Rocío, esa que canta. Porque ya sabemos que las extranjeras no tienen vergüenza, pero que lo haga una española…», decía una espectadora preguntada por un reportero.

Rocío Jurado llevaba un vestido con un pronunciado escote, de vértigo, y transparencias. Según explicó ella misma a su familia, se trataba de «un vestido que parece que se ve, pero que no se ve». El director de programas Narciso Ibáñez Serrador había retirado temporalmente al censor de TVE que supervisaba el estudio en el que se grababa el espacio, lo que permitió burlar la censura.

Éste fue el escándalo más legendario de la más grande, pero no el único en relación al destape, un movimiento del que fue un icono, también por su pecho descubierto en la película La querida.

Además, nunca antes habían sonado letras de canciones tan atrevidas en voz de una mujer, hasta que ella las cantó. Con Lo siento mi amor entonó «hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo», mientras que con Amores a solas contó la historia de una masturbación en la playa. Rocío Jurado, definitivamente, rompió moldes.