Televisión

Prime Video encuentra un filón en el amor juvenil tras detectar un cambio social de la audiencia

Análisis de un fenómeno televisivo

Prime Video
Las series 'El verano en que me enamoré' y 'Off Campus' (Prime Video).

Con El verano en que me enamoré cambiaron muchas cosas. Este original de Prime Video resultó ser todo un fenómeno social y, aunque ya había muchos productos parecidos, la plataforma digital de Amazon decidió comprar cientos de derechos de autor de best-sellers juveniles para convertirlos en películas y series. Todos estos productos siguen un modelo muy concreto, pero llegó Off Campus y la historia ha cambiado (un poco). ¿Por qué?

El efecto Ron

El pasado mes de junio, Amazon MGM Studios y la autora superventas Mercedes Ron firmaron un acuerdo por el cual la escritora ejercerá como productora ejecutiva de todas sus adaptaciones actuales, así como de los futuros proyectos que surjan de esta colaboración. Asimismo, Ron podrá presentar a Amazon MGM Studios proyectos de otros autores para su posible salto al audiovisual.

Este acuerdo es lógico si tenemos en cuenta que, primero, la alianza entre Prime Video y Mercedes Ron ya ha producido más de 10 adaptaciones de éxito, entre ellas la trilogía Culpables (tanto la versión española como la inglesa), Dímelo bajito o la próxima Enfrentados: Marfil (protagonizada por Ester Expósito). Y en segundo lugar, habría que destacar que cinco de las 10 películas originales de Prime Video más vistas en todo el mundo han nacido de las páginas de la autora argentina afincada en España.

Éste es sólo un ejemplo de la deriva comercial que está llevando la plataforma de streaming del servicio de mensajería más importante del mundo. Y es que, actualmente, en Prime Video, la tendencia al alza son adaptaciones de historias románticas ya testadas por los lectores y destinadas, principalmente, a un público young adult.

Todas las plataformas tienen contenidos de este estilo, pero, claramente, la de Amazon quiere posicionarse como referente.

Una fórmula clásica

La síntesis de estas historias es casi idéntica. Triángulos amorosos, deseos prohibidos, lucha de clases y el infierno que es, a veces, pasar de la niñez a la edad adulta (eso lo hemos visto desde la literatura más clásica hasta Crepúsculo, pasando por Jane Austen y mil ejemplos más).

No se ha inventado nada nuevo, pero que se quiera invertir millones de dólares en estos productos es más lógico que nunca: el fandom de este tipo de historias está más activo que nunca gracias a las redes sociales y no sólo consumen, sino que viralizan cualquier contenido.

El verano del que se enamoró todo el mundo

Un ejemplo claro fue el de El verano en que me enamoré, serie original de Prime Video que se convirtió en un fenómeno de masas, convirtiendo el Team Conrad contra Team Jeremiah (en referencia a los dos hermanos enamorados de la protagonista) en un eslogan que dividía a la audiencia y que promovía el consumo. En EEUU, los bares se llenaban de fans para ver los capítulos y se excitaban como si se tratase de la Super Bowl.

Repetición en masa

Viendo que un producto funciona, la lógica comercial resuelve que la rentabilización pasa por la imitación. Así pues, en la plataforma de Amazon hemos visto productos parecidos a El verano en que me enamoré florecer cada vez con más frecuencia.

Series como Maxton Hall: Un mundo entre nosotros, Éramos mentirosos, la reciente Todos nuestros años o la saga de películas After son un ejemplo de fórmula repetida, pero, quizá, obsoleta.

¿Amor tóxico?

Si algo tienen en común todas estas historias es que perpetúan roles muy básicos: la chica virginal, buena y cuidadora que cambia al chico malote, sexual y, normalmente, superior en clase social. Ambos suelen enfrascarse en relaciones de codependencia que, casi siempre, abrazan la toxicidad e incluso el maltrato.

¿’Off Campus’ ha cambiado las reglas del juego?

El último fenómeno de Prime Video ha sido Off Campus, basado en la saga de novelas escrita por Elle Kennedy. La primera temporada ha batido récords de audiencia y, a priori, sigue la estructura básica de: chica buena, responsable y con dotes artísticas que termina redimiendo al seductor irresponsable con complejo de Edipo. Sí, parece más de lo mismo, pero hay algo diferencial.

En Off Campus, todos los protagonistas masculinos, por muchos problemas que tengan, gozan de cierta responsabilidad emocional (no es la deseada, pero lo intentan). Esto es algo que ya hemos visto en series LGTBI como Heartstopper (Netflix) o Más que rivales (Movistar). Son historias creadas con mujeres que, cansadas de los estereotipos de siempre, pueden cambiar (algo) el paradigma.

Esperemos, en un futuro, ver historias románticas adolescentes (de toda condición sexual) que no se basen en la necesidad de cambiar al otro, sino en aceptarse, compartir y comunicarse.