Matamoros anuncia querellas por las declaraciones de Makoke en ‘De Viernes’ e incluye a Karmele: «Se han inventado episodios de una gravedad extrema»
"Makoke dijo que existía un parte de lesiones y, cuando requerí públicamente que se exhibiera, no existía"
"Me ha sorprendido que Planeta apueste por Alejandra Rubio, porque evidentemente es una analfabeta"
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El nombre de Kiko Matamoros vuelve a pronunciarse en Telecinco, especialmente desde que Makoke apareció en De Viernes, donde ofreció una entrevista en la que aseguró haber sido víctima de una agresión por parte del colaborador. Además, a raíz de esas declaraciones, Karmele Marchante se refirió a Matamoros como «maltratador». «Llevaron a una señora a inventarse episodios y documentos que no ha exhibido. Con la querella y la demanda que ya están en marcha, se os va a caer el pelo. A vosotros y a Karmele Marchante, que la he metido a última hora», anuncia Kiko Matamoros en una entrevista con OKDIARIO.
Recientemente, Laura Matamoros y Karmele Marchante protagonizaron un rifirrafe en De Viernes, cuando la periodista echó en cara a la influencer que «blanqueara» a su padre, y volvió a insistir en el «maltrato». La hija del colaborador le afeó la conducta: «Eres una sinvergüenza, Karmele». «Me parece muy bien», aprueba Kiko Matamoros.
Laura Matamoros ha fichado por De Lunes a Viernes, el nuevo programa de las tardes de Telecinco, pero su padre está tranquilo en ese sentido porque «ella sabe muy bien dónde se mete» y «si quiere defenderse, tiene armas para hacerlo». Igualmente, no cree que éste sea «un tema para tratar por las tardes en televisión», aunque sugiere que «todo es posible ya, en la desesperación por el dato» de audiencia.
Tampoco se muestra intranquilo porque Makoke pueda sacar partido y retomar el tema. «Ya tiene pocas cosas que aprovechar», sobre todo «porque su pareja y ella están en una situación complicada», añade. Matamoros revela que avisó «a quien tenía que avisar y a Telecinco de que no deberían haber contratado la exclusiva» de la boda de Makoke y su pareja, por la «información bastante delicada acerca de él -documentada-«, relacionada con «determinadas actitudes y con la integridad física y moral de las mujeres». «Me consta que la parte contraria, además de advertir, solicitó el embargo de las cantidades que podía percibir este señor, porque había una deuda de impago de pensiones», sostiene.
«Makoke dijo que había una denuncia, que en su día se retiró, pero que existía un parte de lesiones. Cuando requerí públicamente que se exhibiera ese parte, no existía», recuerda. La conducta de su ex mujer le parece «de una gravedad extrema»: «Luego, me denunció por amenazas, pero no dice en qué consisten las amenazas o lo explica muy mal».
Asimismo, no entiende por qué se instruyó la denuncia «fuera de jurisdicción, porque a ella le corresponde Pozuelo, pero la interpuso en Majadahonda». «¡Oh, cielos! Qué casualidad», ironiza. «Es absolutamente increíble todo lo que cuenta, pero da igual. Vas a tener ocasión de demostrarlo en un juzgado. Espero que te lleves tu merecido», adelanta.
Al hilo de esto, critica «la narrativa del 0,01% de denuncias falsas por violencia de género», un porcentaje que desmonta con datos y que, insiste, supone una indefensión para el hombre al mismo tiempo que perjudica a la mujer que de verdad sufre esta lacra: «No estoy negando la violencia de género. Claro que existe la violencia de género. Lo que estoy negando es esa narrativa que es absolutamente falsa y, además, perjudicial. Lo va a ser a la larga porque se está creando un descrédito brutal».
Del mismo modo, reprocha que no se aborde ese problema «porque no interesa, dado que la narrativa oficial favorece la creación de chiringuitos ad hoc», y cómo «se está incentivando que se produzcan denuncias falsas»: «Si eres una señora que no tiene residencia en este país y denuncias violencia de género, automáticamente te dan la residencia».
Para cerrar este tema, Matamoros denuncia también la impunidad de quienes han quedado en evidencia, y a modo de ejemplo expone el caso conocido de una mujer que interpuso hasta 10 denuncias que nunca llegaron a puerto: «¿Es admisible eso? ¿Por qué a la tercera no cogen a esa tiparraca y la meten en la cárcel? Y eso no consta como diez denuncias falsas».
Por otro lado, y también a raíz del conflicto con Makoke, Kiko Matamoros señala que, a su juicio, Telecinco ha cambiado mucho desde su salida, como miembro de Sálvame, tras la cancelación del programa. «Era un canal absolutamente preponderante, dominante, arrasaba, sobre todo por las tardes. Vasile decía que el que gana las tardes, gana el día. Y así fue durante muchísimos años».
Según el colaborador, el punto de inflexión fue la desaparición de Sálvame y el cambio de tono en la parrilla: «Fue así hasta que decidieron hacer una apuesta por una televisión blanca, tanto que la van a convertir en invisible. Y familiar. Familiar porque tienen una especie de bulimia por el conflicto familiar».
Los programas como De lunes a viernes son un «producto un tanto agotado» que «cada vez tienen menos público», entiende, y confiesa que no sigue «el tema del corazón», donde los contenidos son «reiterativos». «Ahora están con Cantora, que es lo de todos los años; y si no, es Encarna Sánchez, o Rocío Jurado, o la hija de Rocío Jurado…», ilustra.
Aun así, defiende que la oferta sea variada, con una «televisión plural, no sólo en el contenido, también en el continente, sobre todo si es pública», critica, con una alusión clara a TVE, donde estuvieron «muy fiscalizados», aclara, con La familia de la tele. «Creo que hay un futuro que no pasa por las televisiones generalistas, sobre todo por determinadas televisiones generalistas. Si hay algo evidente es la caída del Imperio romano de Telecinco», remata el colaborador.
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