'Telecinco'

Jorge Javier se harta en ‘Supervivientes’ de ‘llevar esa estrella que pesa tanto’: «¡No soy un cualquiera, soy Jorge Javier Vázquez!»

Las alusiones a Belén Esteban en 'Supervivientes All Stars' hicieron brotar a Jorge Javier Vázquez

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Jorge Javier Vázquez en 'Supervivientes'. (Telecinco)
Paula M. Gonzálvez

¡Cuánto ha tardado Jorge Javier Vázquez en confesar que está algo cansado de llevar esa estrella que pesa tanto! Como buen fan de Isabel Pantoja -no del personaje, de la folclórica-, el presentador ha estado haciendo lo que le tocaba hasta ahora: dientes, dientes, que es lo que les jode. Pero, como solía decir en Sálvame el autoproclamado dueño del cortijo… tenía gatitos en la tripa. Y de tanto arañar, han acabado asomando el hocico en Supervivientes All Stars (Telecinco). La víctima: Beatriz Trapote. La Trapote, historia pop de la televisión.

El detonante que hizo saltar todo por los aires (sin paliativos) fue Belén Esteban. El presentador no cargó contra su antigua copresentadora, pero es comprensible que le subiera la tensión con tanta alusión a la princesa del pueblo destronada, porque los habitantes del cortijo acabaron como el rosario de la aurora, especialmente ellos.

A Belén Esteban la acababan de poner a caldo en Honduras, donde concursan Rosa Benito y Víctor Janeiro. La primera, que fue íntima amiga de la Esteban -y que «demasiado tardó en quitársela de encima», según su hija Chayo Mohedano-, dejó claro que, en su caso, donde hubo fuego no quedan cenizas: queda un páramo nuclear, un cráter radiactivo de odio y una tierra tan absolutamente quemada que no volverá a crecer ni la mala hierba. «Envidiosa» fue lo más suave que dijo de su ex amiga. Y todo eso sin saber, desde el aislamiento del reality, que Belén Esteban regresa a Telecinco, previo pago en ¡De Viernes!.

El otro que habló del rostro oficial de la industria del meme -Belén Esteban, patrimonio de la humanidad digital- fue Víctor Janeiro. También con sus razones, como hermano de Jesulín de Ubrique y tío de Andreíta y de Juls Janeiro. El torero protagonizó el puente de las emociones de la noche, donde habló del «sufrimiento» que infligió Belén Esteban a su madre durante décadas de rentabilización económica en televisión.

Ese no fue el único tema que abordó Víctor Janeiro, que habló también de su «razón de ser», sus hijos y Beatriz Trapote, pero sí era el tema. Obviarlo al devolver la conexión a plató habría sido un delito para el espectador. Y también para Telecinco. Si algo sabe hacer como nadie la cadena es generar contenido para que sus programas se retroalimenten entre ellos. Así es como crea su propio imaginario, que tan bien le ha funcionado durante años.

Jorge Javier fue al grano y Beatriz Trapote no le había dado tiempo aún a digerir tanta agitación emocional después de escuchar a su marido. Su reacción, cuando le echó en cara que lo primero por lo que le preguntara fuera Belén Esteban, tocó la fibra del presentador: le tocó el ego. Ya se sabe lo que dice el refranero (y Stanley Tucci en El diablo viste de Prada)… Hombre bajito, ego enorme. Su reacción no tardó ni un parpadeo.

«¡Te voy a decir una cosa! No soy un cualquiera, y es muy feo, pero ¡soy Jorge Javier Vázquez!», pronunció. Elegante no fue, no. Debió darse cuenta él mismo de su exceso, porque luego intentó calmar las aguas y rebajar el tono.

«Es mi trabajo, hago mi trabajo como considero oportuno y me parece que la pregunta pertinente es ésta. Si tú consideras que no quieres contestar, me parece que estás en todo tu derecho», explicó. Razón no le faltaba.

No fue el fondo, sino la forma. Los golpes de pecho, la naturaleza que siempre asoma. Jorge Javier Vázquez presenta Supervivientes como ningún otro presentador sabría hacer. Su sentido del espectáculo es único, y sabe llevarse a los concursantes a su terreno para que se presten al show. Con él, Supervivientes es pura droga. Pero siempre que tropieza en directo, es por el mismo pecado: el de aprovechar su poder en un plató frente a un débil. Jorge Javier Vázquez ya está de vuelta de todo y se resiste a dejar el título de dueño del cortijo, sea cual sea la localización de éste.