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Una estilista recomienda este test de 30 segundos antes de comprar una prenda: «Si la prenda tira, es necesario cambiar de talla»

Entrar en un probador, mirarnos al espejo y decidir si una prenda nos queda bien parece una operación sencilla. Pero hay un detalle que solemos pasar por alto: mientras estamos quietas frente al espejo, nuestra ropa puede parecer perfecta y comportarse de una manera muy distinta cuando empezamos a movernos. La estilista, modelo, periodista y autora de EstilosaMente. 20 principios de estilo para la mujer del siglo XXI, Maialen Fernández de Arroiabe, propone una prueba que apenas requiere 30 segundos y que puede ayudarnos a saber si una prenda realmente funciona antes de pasar por caja. La idea parte de una premisa sencilla: la ropa no debería adaptarse a nuestro cuerpo cuando estamos quietas, sino acompañarlo cuando nos movemos.

«Una vez puesta la prenda, basta con sentarse, levantar los brazos y dar un paso largo, observando qué ocurre con ella. Si la prenda tira es necesario cambiar de talla o de patrón»

(Foto: Adobe Stock)

El test es tan sencillo como revelador. Primero hay que sentarse y comprobar si la prenda aprieta, se sube demasiado o genera tensión en alguna zona. Después, levantar los brazos permite detectar si las mangas, los hombros o el cuerpo de la prenda limitan el movimiento. Por último, dar un paso largo sirve para comprobar cómo responde la ropa cuando caminamos.

«Una pieza de ropa no debería funcionar únicamente cuando estamos quietas delante de un espejo. Nuestro cuerpo se mueve, y la ropa debería acompañarnos en esos movimientos»

Cuando una prenda queda bien, pero no funciona

El problema es que muchas veces confundimos que una prenda resulte favorecedora con que realmente nos siente bien. Puede marcar la silueta de una manera que nos gusta y, al mismo tiempo, resultar incómoda al sentarnos o impedirnos mover los brazos con naturalidad. También hay una señal que conviene escuchar: la necesidad constante de recolocarnos la ropa. Si durante esos 30 segundos tenemos que tirar de una falda, bajar un vestido, recolocar una camisa o ajustar continuamente una chaqueta, quizá la prenda no sea tan buena compra como parecía frente al espejo.

(Foto: Adobe Stock)

«Muchas veces nos quedamos con una prenda porque visualmente nos encanta, aunque desde el primer momento sentimos que algo no termina de funcionar. Ese algo también es información. Escuchar esas sensaciones forma parte del autoconocimiento»

El consejo también sirve para enfrentarnos de otra manera a las tallas. Si una prenda tira, probar otra talla puede solucionar el problema, pero no siempre será así. En ocasiones, lo que falla no es la talla, sino el patrón o el diseño.

«Tenemos que dejar de entender la talla como un juicio sobre nuestro cuerpo. Una talla es simplemente una herramienta para encontrar una prenda que funcione para nosotras», apunta.

Por eso, antes de comprar, la estilista propone ir más allá del espejo y preguntarnos si esa prenda encaja realmente con nuestra vida: ¿puedo moverme como necesito?, ¿me siento yo con ella?, ¿la voy a utilizar más allá de este momento? Sólo hacen falta 30 segundos para comprobarlo. Y quizá ese pequeño gesto sea suficiente para dejar de comprar ropa que nos gusta en el probador y que después apenas utilizamos.