La papada de Carmen Borrego tiene los días contados (y no es broma)
Churros, gangas y ‘famoseo’: una ruta por Nueva York a la medida de las Campos
¿Dónde y por cuánto han dormido Las Campos? Los detalles de su periplo americano
Esto NO es una inocentada. La tercera temporada de el ‘reality’ de Las Campos desvelaba anoche el que podría ser uno de los nuevos propósitos para el 2018 de María Teresa Campos y sus hijas. El primer episodio de las pericias del clan más famoso de España en Nueva York dejó absolutas maravillas televisivas, sin embargo, hubo un detalle del que la gran mayoría de los medios no se han hecho eco.
Antes de finalizar el capítulo, la reina madre de Telecinco, Terelu y Carmen Borrego pusieron rumbo a Brooklyn y brindaron por su trepidante viaje, en una conocida cafetería con vistas a Manhattan. Mientras Teresa recordaba la última vez que pisó The River Café hace 20 años, cuando las torres gemelas aún protagonizaban el ‘skyline’ de Nueva York, un inesperado personaje aparecía en escena.
El cirujano de las ‘celebrities’, el español Enrique Monereo, se sentó junto a las ‘Camposhian’, invitado por María Teresa. Una cita ‘casual’, en la que las hijas de la que fuera la reina de las mañanas, en vez de ponerse al día y contar las anécdotas de su viaje a su especial invitado, aprovecharon para agasajar con múltiples preguntas relacionadas con su campo de trabajo al amigo de su madre.
Antes de su llegada, Borrego ya comentaba con su progenitora y con su hermana su preocupación con su «problema de cuello», mientras daba a entender que cuando volasen a Miami, tras abandonar Nueva York, se pondría en manos de un especialista. La propia Terelu, rompía el hielo y explicaba a Monereo a su llegada la intención de pasar por el quirófano de su hermana: «Carmen quiere quitarse… la papada».
«Me gustaría operarme la papada, ¿suena muy mal verdad?… papada», comentaba la hija menor de la familia Campos Borrego. «Deja de hablar de la papada, que al final te vas a quedar con ese mote», instaba Teresa Campos a su hija. Sin embargo, la presentadora finalmente se animó y comentó al doctor que le incomodaba verse con los párpados caídos y el temido ‘código de barras’ (arrugas en el labio superior).
«Me vais a hacer pasar consulta y yo venía aquí a tomarme una copa», decía entre risas el cirujano plástico asentado en Miami que, aprovechando su visita a un Congreso médico, decidió dedicar unas horas de su tiempo a la mediática familia. No obstante, Enrique terminó cediendo y finalmente acabó analizando la situación y asesorando a madre e hija.
¿Veremos a unas nuevas María Teresa Campos y Carmen Borrego en 2018? ¿Se animará también Terelu a solucionar sus problemas estéticos a golpe de bisturí? Con el tiempo lo sabremos.
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