Joseba Arguiñano (41 años), sobre su familia: «Siempre hemos vivido como una manada, rodeados de hermanos, primos y tíos»
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Joseba Arguiñano lleva más de dos décadas ligado a la gastronomía, pero antes de convertirse en uno de los rostros habituales de la televisión y de continuar junto a su padre, Karlos Arguiñano, una de las sagas culinarias más conocidas de España, creció en una familia en la que la cocina era mucho más que una profesión. Quinto de los siete hijos de Karlos Arguiñano y Luisi Amestoy, Joseba pasó buena parte de su infancia rodeado de hermanos, primos, tíos, cocineros y camareros. Entre todos ellos, hubo una figura especialmente importante: su tía Eva Arguiñano. La relación entre ambos trascendió lo estrictamente profesional y se convirtió en uno de los pilares de su formación. Él mismo ha explicado que pasó incontables noches en su casa, que sus primos son como sus hermanos y que Eva fue, en muchos sentidos, una segunda madre.
Una infancia entre hermanos, primos y fogones
Hablar de la infancia de Joseba Arguiñano es hacerlo de una familia numerosa y profundamente vinculada a la hostelería. El cocinero, de 41 años, es el quinto de los siete hijos de Karlos Arguiñano y Luisi Amestoy, y recuerda aquellos años como una vida compartida entre familiares y trabajadores del negocio.
«Siempre hemos vivido como una manada, rodeados de hermanos, primos y tíos», explicó Joseba al recordar la particular dinámica de los Arguiñano. Una familia en la que no todos terminaron dedicándose profesionalmente a la cocina, una de sus hermanas es ingeniera mecánica y uno de sus hermanos trabaja como fotógrafo en películas, aunque la gastronomía formó parte de la vida cotidiana de todos ellos.
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Eva Arguiñano, una segunda madre
Dentro de esa enorme familia, Eva Arguiñano ocupó un lugar especial. Joseba ha contado en distintas ocasiones que su relación con ella comenzó mucho antes de convertirse en su referente profesional y que ambos estuvieron especialmente unidos durante su infancia.
«Yo soy el quinto hijo de mis aitas y me crié mucho con mi tía Eva», explicó en una entrevista con Carles Francino en La Ventana, de la Cadena SER. El cocinero recordó también una imagen que resume la cercanía entre ambas familias: «He dormido mil veces en su casa y mis primos son como mis hermanos».
Pero la relación familiar acabaría teniendo también una dimensión profesional. Joseba fue muy claro al describir la influencia de su tía: «Mi tía Eva me enseñó todo lo que sé. Me dio sus recetas, ¡es como mi segunda madre!». Para él, Eva no fue simplemente la persona que le introdujo en la repostería, sino una de las figuras determinantes en su trayectoria.
La propia Eva ha recordado esa estrecha relación. Durante la participación de ambos en Bake Off: Famosos al horno, explicó que había vivido una relación muy cercana con su sobrino y destacó que Joseba mantenía además una relación especialmente estrecha con su hijo pequeño.
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El relevo natural en la repostería
La influencia de Eva se hizo especialmente evidente cuando Joseba comenzó a desarrollar su carrera en el mundo dulce. Después de estudiar en la escuela de hostelería familiar Aiala-Karlos Arguiñano y pasar por restaurantes como Akelarre, de Pedro Subijana, comenzó a trabajar junto a su tía.
Cuando Eva dejó el restaurante de Zarautz para incorporarse a la escuela de cocina como profesora, Joseba pasó un año entero trabajando con ella. Según explicó él mismo, aquel periodo terminó desembocando en un relevo natural: aprendió las técnicas de su tía, las adaptó a su propia manera de trabajar y acabó asumiendo la jefatura de repostería y panadería.
En aquel obrador elaboraban prácticamente de todo: hojaldre, pan, helados y gelatinas, además de encargarse de los productos destinados al restaurante y de los banquetes de la escuela.
La experiencia también le permitió dar el salto al emprendimiento. Durante los meses de invierno, cuando la actividad turística de Zarautz disminuía, decidió abrir una pastelería en el casco antiguo para acercar aquellos productos al público local. Posteriormente, llegaría otra tienda en San Sebastián y un puesto en el mercado de San Martín.
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La otra escuela: trabajar junto a Karlos Arguiñano
Si Eva fue fundamental para su formación en la repostería, su padre también ha tenido un papel decisivo en la manera en que Joseba entiende la cocina y el trabajo. Actualmente, ambos comparten pantalla en Cocina Abierta, donde Joseba participa junto a Karlos Arguiñano.
Lejos de describir la relación profesional entre ambos como complicada por el vínculo familiar, Joseba asegura que trabajar con su padre siempre se produjo con naturalidad. Según explicó, Karlos nunca fue un jefe que le indicara constantemente qué debía hacer, sino alguien que animaba a sus hijos a tomar sus propias decisiones y aprender de sus errores.
El apellido, además, siempre ha estado presente. Joseba reconoce que ser hijo de Karlos Arguiñano implica llevar un nombre estrechamente asociado a la gastronomía, aunque asegura que en su familia esa fama se ha vivido con normalidad. Desde pequeño, la popularidad de su padre formaba parte del paisaje cotidiano, igual que los restaurantes, los obradores y las comidas familiares.