Cool
Música

Hermès sorprende con una espectacular cabina de DJ fabricada en caoba y piel de vacuno

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

La relación entre el lujo y la música lleva años estrechándose, pero pocas veces se había materializado de una forma tan sorprendente como ahora. Hermès, una de las firmas más emblemáticas del universo del lujo, ha decidido trasladar su legendaria artesanía al mundo de los clubes y las sesiones musicales con una pieza que parece sacada de una fantasía para coleccionistas: una cabina de DJ fabricada en caoba y revestida en piel de vacuno. Lejos de ser un simple ejercicio de diseño, esta creación funcional reúne tecnología, ebanistería, alta decoración y cultura musical en un único objeto. El resultado es una pieza que desafía las fronteras entre mueble, instrumento y obra de arte, reflejando cómo el sonido se ha convertido en uno de los nuevos símbolos de estatus y sofisticación contemporánea.

Cuando la artesanía se encuentra con la cultura DJ

La nueva creación recibe el nombre de Atelier Horizons Disque Jockey Club y nace dentro de Atelier Horizons, la división de Hermès especializada en proyectos a medida y objetos excepcionales. Dirigida por el diseñador y arquitecto naval Axel de Beaufort, esta sección de la maison francesa lleva años explorando territorios que van mucho más allá de la moda, creando desde jukeboxes revestidos en cuero hasta altavoces, mesas de ping-pong o piezas decorativas únicas.

Para este proyecto, Hermès colaboró con el DJ británico Prince Charles, quien aportó su experiencia técnica para garantizar que la cabina no fuera únicamente un objeto decorativo. La pieza incorpora platos profesionales japoneses y un mezclador integrado, permitiendo una experiencia de uso real y no simplemente ornamental.

(Foto: Hermès)

Una pieza construida como un mueble de alta ebanistería

Lo primero que llama la atención es su aspecto. La consola está construida en caoba cuidadosamente trabajada por artesanos franceses y revestida con piel de vacuno Pippa, uno de los materiales característicos utilizados por la firma en algunos de sus productos más exclusivos.

A diferencia de las cabinas de DJ tradicionales, habitualmente dominadas por acabados metálicos, superficies industriales y una estética técnica muy marcada, la propuesta de Hermès se acerca más a una pieza de mobiliario de colección. Los platos quedan ocultos bajo paneles revestidos en cuero que se abren cuando es necesario utilizarlos, creando una sensación de sorpresa y sofisticación que recuerda a los muebles secretos de otras épocas.

La elección de la caoba tampoco es casual. Esta madera noble ha estado históricamente asociada a la construcción de embarcaciones de lujo, muebles clásicos y objetos de gran valor artesanal. Combinada con la piel trabajada a mano, aporta una presencia escultórica que transforma completamente la percepción habitual de un equipo de sonido.

(Foto: Hermès)

El sonido como nuevo símbolo de lujo

Durante décadas, los equipos de audio permanecieron escondidos en salones, estudios o espacios secundarios del hogar. Sin embargo, en los últimos años se ha producido un cambio radical. Los tocadiscos, los sistemas de alta fidelidad y las instalaciones sonoras han pasado a ocupar un lugar protagonista dentro del diseño de interiores.

La aparición de los listening bars, la recuperación del vinilo y el creciente interés por la experiencia auditiva han impulsado una nueva tendencia en la que el sonido se convierte en parte esencial de la decoración. Hermès parece haber entendido perfectamente esta evolución cultural.

Su cabina de DJ no pretende competir con los equipos profesionales que encontramos en festivales o grandes clubes. Su objetivo es otro: transformar el acto de escuchar y mezclar música en una experiencia estética y social vinculada al lujo contemporáneo.