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Ni en Ubrique ni en en Ambiciones: el pueblo blanco de Cádiz donde viven Jesulín y María José Campanario

Jesulín de Ubrique y María José Campanario intentan llevar una vida tranquila

El mediático matrimonio vive en Arcos de la Frontera, uno de los pueblos más bonitos de España

La casa de Jesulín de Ubrique tiene tres plantas, jardín y piscina

El nombre de Jesulín de Ubrique ha vuelto a situarse en primera línea mediática gracias a su participación en Tu cara me suena, donde el torero se enfrenta a nuevos retos lejos de los ruedos. Sin embargo, mientras su figura reaparece en la pequeña pantalla, su vida personal discurre desde hace años en un entorno muy distinto al que protagonizó durante décadas de intensa exposición pública.

Lejos del bullicio que rodeaba la finca familiar de Ambiciones, el diestro ha encontrado junto a María José Campanario un hogar marcado por la discreción. Ese lugar no es otro que Arcos de la Frontera, uno de los enclaves más singulares del sur peninsular, donde la pareja reside en una urbanización exclusiva que combina privacidad, naturaleza y vistas privilegiadas.

En este enclave, Jesulín y Campanario han construido una rutina alejada del foco constante que durante años marcó sus vidas, optando por un estilo más sereno.

Un pueblo muy especial

Situado sobre una imponente peña que domina el curso del río Guadalete, Arcos de la Frontera es considerado uno de los pueblos más bellos de Andalucía, una distinción que responde tanto a su valor paisajístico como a su riqueza histórica. Su perfil recortado sobre el horizonte y su entramado urbano de origen medieval han convertido este municipio en una imagen icónica del sur de España, ampliamente reconocida dentro y fuera de nuestras fronteras.

Las calles estrechas y empinadas, flanqueadas por fachadas encaladas, conducen a miradores que se asoman al vacío y ofrecen panorámicas únicas de la campiña gaditana. Este conjunto urbano, declarado Conjunto Histórico-Artístico a mediados del siglo XX, conserva huellas de distintas etapas históricas que abarcan desde la presencia musulmana hasta la consolidación cristiana tras la Reconquista, pasando por la influencia de linajes nobiliarios que dejaron su impronta en palacios y edificios señoriales.

Recorrer el casco antiguo supone adentrarse en un trazado concebido para la defensa, donde cada recodo responde a una lógica histórica que poco tiene que ver con las necesidades del tráfico. Ese carácter laberíntico, lejos de resultar incómodo, refuerza la sensación de estar atravesando un espacio detenido en el tiempo, donde cada rincón guarda una historia.

¿Qué ver en Arcos de la Frontera?

El corazón monumental de Arcos de la Frontera se articula en torno a la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, un templo erigido sobre los restos de una antigua mezquita que combina elementos góticos, renacentistas y barrocos. Su presencia domina el paisaje urbano y simboliza la superposición de culturas que caracteriza al municipio.

No menos relevante es la Iglesia de San Pedro, situada en otro de los puntos elevados del casco antiguo, desde donde se obtienen algunas de las vistas más impresionantes del entorno. Ambas construcciones forman parte de un conjunto monumental en el que también destacan el antiguo castillo de los Duques de Arcos, hoy parcialmente integrado en el tejido urbano, y el edificio del Ayuntamiento, ubicado en la emblemática Plaza del Cabildo.

Entre los rincones más singulares destaca el Callejón de las Monjas, un estrecho pasadizo donde los contrafuertes de la iglesia casi se tocan, generando una sensación de recogimiento única. También se conservan restos de murallas y puertas históricas como el arco de Matrera, testigos de un pasado defensivo que aún se percibe en la configuración del casco antiguo.

La urbanización de Jesulín y Campanario

En este contexto de valor histórico y belleza paisajística se encuentra Arcos Gardens, la urbanización elegida por Jesulín de Ubrique y María José Campanario para fijar su residencia. Situada a las afueras del municipio, esta zona residencial ofrece viviendas unifamiliares rodeadas de espacios ajardinados, instalaciones deportivas y amplias vistas hacia la sierra de Cádiz.

María José Campanario en su jardín. (Foto: Instagram)

El chalé en el que vive la pareja, distribuido en tres plantas, dispone de jardín privado y piscina, elementos que refuerzan la idea de un estilo de vida orientado al descanso y la intimidad. Este entorno contrasta de forma evidente con la exposición mediática que durante años caracterizó la finca de Ambiciones.

La elección de Arcos Gardens responde, en buena medida, a la voluntad de la pareja de mantener un perfil más bajo, alejándose del foco constante sin renunciar a un entorno privilegiado. La tranquilidad del lugar, sumada a su cercanía con núcleos urbanos relevantes, ha permitido a ambos desarrollar una vida más equilibrada, centrada en su ámbito familiar.

El gesto de María José Campanario

En paralelo a esta nueva etapa, la vida de la pareja sigue dejando episodios que reflejan su vínculo personal y sus intereses compartidos. Recientemente, María José Campanario ha protagonizado un gesto llamativo al viajar hasta Galicia con el objetivo de adquirir una vaca como regalo para su marido, una decisión que, lejos de lo anecdótico, conecta con aspectos significativos de su historia en común.

Este detalle, aparentemente sencillo, ilustra la evolución de una pareja que, tras años de intensa exposición, ha optado por gestos más íntimos. En un momento en el que el regreso del torero a la televisión vuelve a situarle en el centro de la atención, su vida transcurre en un escenario muy distinto, marcado por la serenidad de un enclave como Arcos de la Frontera y por decisiones personales que refuerzan su apuesta por la discreción.