La reflexión de Jesús Calleja sobre sus estudios: «Mi universidad ha sido la vida»
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Jesús Calleja ha construido una carrera difícil de encajar en un currículum convencional. Antes de convertirse en uno de los rostros más conocidos de la televisión, el leonés fue peluquero, mecánico, vendedor de coches y guía de alta montaña, trabajos que compaginó con una pasión por los viajes y la aventura que terminaría convirtiéndose en su profesión. Nunca pasó por la universidad, pero eso no significa que dejara de formarse. Al contrario: Calleja ha defendido una manera de aprender basada en la experiencia y en la preparación específica para cada reto. «No fui a la universidad, porque mi universidad ha sido la vida», explicó en una entrevista en la que repasó los pasos que le llevaron hasta la televisión.
Una trayectoria que no empezó delante de una cámara
Mucho antes de que su imagen asociada a las montañas, los helicópteros y las expediciones se hiciera habitual en televisión, Jesús Calleja tuvo que buscarse la vida. Su trayectoria profesional comenzó muy lejos de los platós y tampoco siguió el camino académico que suele asociarse a determinadas carreras de éxito.
El aventurero nació en León en 1965 y desde muy joven tuvo claro que quería viajar y conocer mundo. Para poder financiar sus expediciones, tuvo que trabajar en diferentes oficios. Fue peluquero, mecánico, vendedor de coches y guía de alta montaña, entre otras ocupaciones.
«He tenido muchos oficios en la vida», ha contado en diferentes entrevistas. Cada uno de ellos terminó aportándole conocimientos y experiencias que, años después, acabarían siendo útiles en su carrera.

De la peluquería al campeonato de España
Una de las etapas menos conocidas de su vida es precisamente la que transcurrió entre tijeras, peines y secadores. Calleja comenzó a trabajar en la peluquería familiar siendo muy joven y, aunque no era el oficio con el que soñaba, decidió tomárselo en serio.
Se formó en París y Milán, viajó a Estados Unidos para ampliar sus conocimientos, regresó a España y abrió su propio negocio. Su dedicación le llevó incluso a proclamarse campeón de España de peluquería.

«Mi universidad ha sido la vida»
Cuando habla de sus estudios, Calleja lo resume con una frase muy clara: «No fui a la universidad, porque mi universidad ha sido la vida». El presentador ha explicado que fue retrasando los estudios mientras construía su propio camino profesional y que, con el tiempo, se convirtió en una persona muy interesada por el aprendizaje autodidacta.
La ausencia de una carrera universitaria no significó, por tanto, que dejara de estudiar. Al contrario. Calleja se ha definido como un lector habitual y ha mostrado en distintas ocasiones su interés por materias como la ciencia, la economía y la actualidad.
Su preparación tampoco se limitó a los libros. Buena parte de los conocimientos que necesitaba para su profesión tuvo que adquirirlos de forma práctica, especialmente cuando comenzó a adentrarse en el mundo de la montaña y la aviación.

También se formó como piloto
Entre las preparaciones más llamativas de su trayectoria está la relacionada con la aviación. Calleja se formó como piloto de aviones y helicópteros, una especialización que terminaría teniendo una enorme importancia en su vida profesional.
Para conseguirlo tuvo que trabajar y hacer un importante esfuerzo económico. El propio aventurero ha explicado que llegó a hipotecarse para poder pagar las licencias de vuelo. Una inversión que terminó encajando con la vida que quería construir.
Pilotar se convirtió así en otra herramienta para sus expediciones y aventuras. A lo largo de los años ha manejado diferentes vehículos y aeronaves, acumulando una preparación técnica muy alejada de lo que podría sugerir la frase «no fui a la universidad».

La montaña cambió su vida
Mientras trabajaba y financiaba sus viajes, Calleja fue acercándose cada vez más al mundo de la montaña. Su experiencia como guía de alta montaña le permitió viajar a lugares cada vez más extremos y convertir una afición en una auténtica profesión.
El Himalaya tuvo un papel fundamental en ese recorrido. Con el paso de los años, participó en expediciones por algunos de los lugares más exigentes del planeta y llegó a ascender el Everest. También afrontó el reto de las Siete Cumbres y viajó hasta territorios como la Antártida, el Polo Norte y otros enclaves extremos.
Cuando la televisión apareció en su vida, por tanto, Calleja ya llevaba décadas preparándose. Tenía historias que contar, conocimientos técnicos y una experiencia que no podía adquirirse en un plató.

La televisión llegó después de todo lo demás
Su salto televisivo llegó con Desafío extremo, programa que le convirtió en un rostro conocido y abrió la puerta a una carrera televisiva que después continuaría con formatos como Planeta Calleja y Volando voy.
La clave estaba precisamente en que Calleja no era únicamente un presentador. Antes de ponerse delante de las cámaras había sido montañero, guía, piloto y aventurero. La televisión convirtió esa experiencia en contenido, pero la preparación llevaba muchos años a sus espaldas.
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