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La filosofía de vida de Madonna (68 años): «Cuando tengo hambre, como. Cuando tengo sed, bebo. Cuando siento ganas de decir algo, lo digo»

A sus 68 años, Madonna continúa siendo una de las figuras más influyentes de la música. Su trayectoria está marcada por décadas de éxitos y una capacidad constante para reinventarse. Sin embargo, detrás de la imagen de la artista también una mujer con una filosofía de vida muy definida, basada en escuchar sus propias necesidades y actuar de acuerdo con lo que siente.

«Cuando tengo hambre, como. Cuando tengo sed, bebo. Cuando siento ganas de decir algo, lo digo» resume una de las ideas que mejor representan su manera de entender la autonomía personal. Para Madonna, escuchar al propio cuerpo y expresar lo que uno piensa forman parte de una misma actitud: no vivir constantemente condicionado por las expectativas de los demás. Su filosofía no se basa únicamente en perseguir el éxito, sino que también está relacionada con la aceptación de los cambios, la búsqueda de autenticidad y la capacidad de seguir adelante incluso cuando las circunstancias son adversas.

«Cuando tengo hambre, como. Cuando tengo sed, bebo. Cuando siento ganas de decir algo, lo digo»

«Necesitas ser espiritual para ser exitoso. El éxito es tener una vida espiritual, punto. No estaría aquí si no la tuviera», aseguró la artista, que descubrió la Cábala en 1996, una experiencia que supuso un importante punto de inflexión tanto en su vida personal como profesional. La cantante, ganadora de siete premios Grammy, lleva décadas rompiendo barreras y utilizando su popularidad para defender diferentes causas relacionadas con los derechos humanos. Un compromiso que, según explica, está estrechamente relacionado con su propósito vital.

«¿Qué he hecho por los demás? Esa es realmente la única forma de tener éxito en la vida. La mayor cantidad de luz se revela donde hay oscuridad. Cuando estás en una habitación oscura, enciendes la luz. Si ya hay luz, ¿qué haces? No hay esfuerzo. Entonces, ¿debemos buscar la oscuridad?», reflexionó.

Madonna también destacó que su misión espiritual consiste precisamente en compartir esa luz con los demás a través de todo aquello que hace. «Lo quiero todo, pero quiero que sea para compartirlo, no para guardarlo solo para mí», añadió. Esta manera de entender la vida, según la artista, ha influido en muchas de las decisiones que ha tomado a lo largo de su carrera y también en su ámbito personal, desde sus proyectos musicales hasta su implicación en distintas causas humanitarias.

Asimismo, recordó una época en la que se sintió «esclava o víctima de la opinión de los demás». Sin embargo, con el paso de los años ha aprendido a aceptar que no encajar en determinados moldes también puede convertirse en una fuente de libertad. «No encajar es lo que te salva», afirmó. Para Madonna, aprender a aceptarse tal y como es ha sido fundamental para afrontar las dificultades, las críticas y las enormes exigencias asociadas a su exposición pública.

«La sabiduría espiritual no es útil cuando todo va bien, sino cuando te enfrentas a dificultades y también en los momentos de felicidad. Es útil recordar que en cualquier momento todo puede desaparecer. Así que no lo des por sentado. Ten humildad», afirmó en una entrevista con el presentador Jay Shetty en un episodio de «On Purpose». Finalmente, defendió la importancia de la aceptación radical, una filosofía basada en asumir que aquello que ocurre en nuestra vida forma parte de nuestro camino y que, finalmente, seremos capaces de seguir adelante.

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