Empezó a trabajar a los 8 años porque su familia no podía ni pagar la luz y ahora amasa una fortuna de 200 millones de dólares: la reflexión vital de Sarah Jessica Parker
Sarah Jessica Parker es una de las actrices mejor pagadas de Hollywood
Tiene propiedades por distintas ciudades de Estados Unidos y es dueña de varias empresas
La actriz reconoce que aceptó "películas malas" porque necesitaba el dinero
Nombrar a Sarah Jessica Parker es hablar de una de las actrices más influyentes de su generación. Su nombre está ligado al de Carrie Bradshaw, la protagonista de Sexo en Nueva York, un personaje que la convirtió en un icono internacional. Sin embargo, detrás del éxito profesional y de una fortuna estimada en 200 millones de dólares existe una historia impresionante y en COOL conocemos todos los detalles.
La intérprete ha recordado en numerosas ocasiones que crecer en un hogar con problemas económicos condicionó profundamente su manera de entender el dinero. Mucho antes de convertirse en una de las actrices mejor pagadas de la televisión estadounidense, comenzó a trabajar siendo apenas una niña para ayudar a una familia que atravesaba importantes dificultades financieras.
Aquella experiencia dejó una huella permanente en su forma de administrar sus ingresos y explica, en buena medida, por qué la estabilidad económica ha sido siempre uno de los objetivos que ha guiado su carrera profesional.
Una reflexión muy importante
Sarah Jessica Parker empezó a trabajar con solo ocho años. Lo hizo impulsada por la complicada situación económica que vivía su familia, que en algunos momentos tenía dificultades incluso para afrontar gastos básicos como el pago de la electricidad.
La actriz nunca ha ocultado que aquellas circunstancias la hicieron madurar antes de tiempo. Mientras otros niños disfrutaban de una infancia alejada de las preocupaciones económicas, ella comprendió desde muy pequeña el valor del esfuerzo y la importancia de contar con unos ingresos que aportaran tranquilidad al hogar.

Con el paso de los años, esa educación marcada por la escasez se convirtió en uno de los pilares de su manera de afrontar tanto la vida como las decisiones profesionales. Incluso cuando el éxito comenzó a llegar, Parker mantuvo una relación prudente con el dinero, alejada de la imagen de lujo que proyectaba el personaje que interpretaba en la ficción.
Ahora que lo tiene todo ha hecho una reflexión vital que resulta interesante: «Fui una niña que luchó por salir adelante. Teníamos lo que necesitábamos, pero rara vez teníamos las cosas que queríamos y considero que es un gran regalo porque creó en mí un hambre, una ambición y una cultura de trabajo que es un orgullo». Eso sí, llegar a este punto no ha sido una tarea fácil.
Sobrevivir con 40 dólares
Antes de convertirse en una estrella internacional, Jessica vivió una realidad diferente a la que después mostraría en la pantalla. Durante sus primeros trabajos como actriz, especialmente en la serie Square Pegs, apenas disponía de recursos económicos para afrontar sus gastos diarios.
Según ha contado ella misma, únicamente retiraba unos 40 dólares de su cuenta bancaria dos veces por semana. Esa cantidad debía servirle para cubrir todas sus necesidades durante varios días, una situación que terminó convirtiéndose en una valiosa lección sobre la gestión financiera.
La intérprete recordó que apenas tenía dinero ahorrado y que aprendió rápidamente a controlar cada gasto. A pesar de esas limitaciones, nunca llegó a plantearse abandonar su carrera.
Su prioridad seguía siendo actuar, aunque reconoció que la estabilidad económica ocupaba un lugar importante en sus aspiraciones personales. Para Parker, disponer de ingresos suficientes significaba, sobre todo, la tranquilidad de poder afrontar el pago de las facturas sin incertidumbre.
Si se actualiza aquella cantidad con la inflación, los 40 dólares que retiraba en 1983 equivaldrían aproximadamente a 132 dólares actuales, según los cálculos basados en el índice de precios al consumo de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. Aun así, la actriz reconoce que aquellos primeros años estuvieron marcados por una economía extremadamente ajustada.
El éxito de ‘Sexo en Nueva York’
La situación económica de Sarah Jessica Parker dio un giro radical con la llegada de Sexo en Nueva York. Desde las primeras temporadas, ya recibía un salario que estaba por encima de la media. Durante los tres primeros años de emisión obtuvo alrededor de un millón de dólares por episodio, una cifra extraordinaria para la televisión de finales de los años noventa.
Sin embargo, el verdadero salto llegó cuando asumió también funciones como productora ejecutiva a partir de la cuarta temporada. Ese nuevo papel incrementó notablemente su responsabilidad dentro del proyecto, pero también elevó de forma considerable su remuneración.
Su salario pasó a situarse en torno a los 3,2 millones de dólares por episodio, consolidando uno de los contratos más importantes firmados por una actriz de televisión en aquella época. Sólo en los 46 capítulos restantes hasta el final de la serie acumuló alrededor de 147 millones de dólares.
A esa cantidad se sumaron posteriormente los beneficios obtenidos gracias a las dos películas basadas en la serie. La primera le reportó aproximadamente 15 millones de dólares, mientras que la secuela elevó esa cifra hasta los 20 millones. Es decir, ambas producciones supusieron unos ingresos cercanos a los 35 millones.
A pesar de las grandes cifras que maneja en la actualidad, Sarah Jessica Parker no olvida que, antes de ser rica y famosa únicamente era una cosa: una mujer luchadora.