Así es la casa de Paz Padilla en Ávila que se ha salvado del fuego: vigas vistas, chimenea de piedra y mirador al bosque
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El terrible incendio forestal que se inició en Burgohondo y se extendió hasta Navaluenga y la Reserva Natural del Valle de Iruelas, en plena Sierra de Gredos, ha dejado una huella imborrable en la provincia de Ávila y ha tocado muy de cerca a la humorista y presentadora Paz Padilla. La gaditana cuenta con una emblemática residencia de descanso situada en La Rinconada (Ávila), un enclave rodeado de vegetación que se ha visto amenazado por el avance descontrolado del fuego. Mientras el fuego calcinaba hectáreas de alto valor ecológico y destruía numerosas propiedades de la zona, la comunicadora ha vivido horas de auténtica angustia. A pesar del sobrecogimiento de la tragedia, la finca de la presentadora ha logrado mantenerse intacta, aunque la desolación de su entorno más cercano la ha llevado a romper a llorar públicamente y a hacer un llamamiento urgente sobre la protección del medio ambiente.
La desgarradora confesión de Paz Padilla en su programa de televisión
Durante la emisión de su espacio El show de Paz, la presentadora no pudo contener la emoción y terminó derrumbándose en pleno directo al abordar la catástrofe medioambiental que afecta a la provincia de Ávila.
Con la voz entrecortada por las lágrimas, quiso compartir con la audiencia el drama que se está viviendo en primera persona en la comarca: «Por suerte, a mi casa no le ha pasado nada», confesó aliviada por su propiedad, aunque acto seguido visibilizó la dureza del incendio para sus allegados: «Eso sí, de las de mis vecinos ya no queda nada».
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Afectada por la destrucción del paisaje que la rodea en La Rinconada, la humorista quiso incidir en el valor del ecosistema perdido en la zona del Valle de Iruelas y la Sierra de Gredos: «No sé si conocisteis el Valle de Iruelas, era una reserva natural, está devastada, no queda nada».
Paz Padilla, visiblemente conmovida, continuó su emotivo alegato recordando el impacto sobre la fauna local y la importancia de cuidar el entorno: «No puedo dejar de pensar en esos animales, en las plantas. Cuando yo estuve en el Amazonas entendí que la Pachamama es un ser vivo que siente, que se comunican entre los árboles, que se apoyan, y yo lo veo como eso, como seres vivos. Siento una pena tan grande… Sé que es algo que no se puede remediar, que pasarán como mínimo 30 años para que se vuelva a reforestar, pero pienso en esos animales, en los ciervos, en los pájaros. Perdonadme, pero siento una pena tan grande. Cuidemos la naturaleza».

Un recorrido por su ‘pequeño refugio’: rústico, acogedor y rodeado de naturaleza
Más allá del sobrecogimiento vivido estos días, la vivienda de Paz Padilla en Ávila es conocida por ser su verdadero remanso de paz. Ella misma la define como «mi pequeño refugio en la montaña», una casita pequeña pero cargada de encanto donde le apasiona desconectar, pasear por el bosque, leer, cocinar e incluso recoger higos directamente de la higuera.
En la entrada, la vivienda cuenta con un coqueto porche de madera rodeado de recuerdos traídos de sus diversos viajes por el mundo, como una llamativa sombrilla traída directamente de la India o farolillos colgantes en tonos verdes y naranjas que iluminan las reuniones al aire libre.
La terraza dispone además de una mesa circular de piedra con sillas de mimbre y una cómoda zona de asientos con cojines estampados para disfrutar del aire puro.

Interiores con personalidad: vigas vistas, toques ‘vintage’ y vistas al bosque
El interior de la casa destaca por su marcado estilo rústico y acogedor, donde las vigas de madera en el techo y las paredes con detalles de piedra natural cobran todo el protagonismo.
El corazón del salón lo ocupa una gran chimenea de piedra, junto a la cual se sitúan mecedoras de madera cubiertas con mantas de pelo sintético. Además, el salón integra un gran mirador acristalado con vistas panorámicas al bosque, decorado con velas altas e iluminación colgante de cristal.
En la distribución, la presentadora prefirió optar por la amplitud de espacios, tirando un tabique para integrar directamente la cocina en el salón. La cocina, de estilo campestre con encimeras de madera y toques de piedra, conserva detalles tradicionales como azulejos retro, una báscula antigua y una mesa de comedor que fue restaurada personalmente por la propia humorista.

Los dormitorios continúan con la estética cálida y clásica. El dormitorio principal cuenta con un cabecero de forja, ropa de cama en tonos claros con estampados florales y cómodas vintage.
Una de las mayores curiosidades decorativas reveladas por la propia Paz Padilla es la procedencia de sus lámparas de araña con lágrimas de cristal: «Las compré en Wallapop, me costaron 30 euros todas las lámparas de la casa». Las habitaciones están decoradas con fotografías personales, entre las que destaca un recuerdo enmarcado de sus padres.
El baño, aunque pequeño, destaca por su colorido. Incluye un llamativo mueble verde, cestos de mimbre tradicionales y una pared decorada con una composición de múltiples espejos de diversos tamaños y formas doradas, junto a un lavabo antiguo adaptado por ella misma con grifería en forma de ciervo.

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