Alaska se sincera sobre su situación económica: «Con 60 años no es lo mismo empezar de cero y no saber si podrás pagar el alquiler»
Alaska se ha convertido en una de las artistas más influyentes de su generación
Ha explicado que tuvo que empezar de cero cuando tenía 30 años
Actualmente es propietaria de varias propiedades importantes en Madrid
Alaska se ha convertido en una de las figuras más importantes de nuestro país. Sin embargo, detrás de una trayectoria repleta de éxitos, la cantante reconoce que ha vivido momentos de incertidumbre económica, decisiones arriesgadas y proyectos que no dieron los resultados esperados.
La artista, de 60 años, ha confesado que el paso del tiempo ha cambiado por completo su manera de afrontar el riesgo. Si en la treintena asumió con naturalidad la posibilidad de comenzar de nuevo, ahora considera que una situación similar tendría un impacto muy distinto.
«No es lo mismo lo que me pasó a mí, con 30 años, empezar de cero, no tener una propiedad, ni dónde caerte muerta, no saber si vas a llegar a pagar el alquiler, que te pase con 60. No es lo mismo», afirmó durante un programa de TVE
La primera casa de Alaska
Aunque Alaska comenzó a trabajar siendo muy joven y alcanzó una enorme popularidad desde los primeros años de su carrera, eso no se tradujo automáticamente en una seguridad económica.
Durante la mencionada entrevista explicó que no consiguió tener una vivienda en propiedad hasta los 40 años, una circunstancia que, según reconoce, ha condicionado su forma de gestionar el patrimonio y de planificar el futuro. «Yo no he tenido una propiedad hasta los 40 años», comentó con total naturalidad.
Por ese motivo, no oculta que una parte importante de sus decisiones económicas ha estado orientada a garantizarse tranquilidad de cara al futuro. La cantante ha explicado que ha optado por invertir en inmuebles como una forma de proteger la estabilidad conseguida tras décadas de trabajo.
«Invierto en ladrillo, cariño, para vivir bien, porque trabajo mucho para vivir bien», recalca. Lejos de esconder su interés por la estabilidad financiera, también reconoció que el dinero ocupa un lugar relevante en su escala de prioridades. «La fama realmente me importa un poco menos que el dinero», insiste.
De Dinarama a Fangoria
Uno de los episodios que más marcó su trayectoria profesional fue la decisión de cerrar una etapa de éxito con Dinarama para emprender un nuevo proyecto junto a Nacho Canut bajo el nombre de Fangoria.

En aquel momento, abandonar una formación consolidada suponía asumir un riesgo considerable. Dinarama contaba con un importante reconocimiento dentro de la industria musical y con canciones ampliamente conocidas por el público.
Sin embargo, Alaska decidió apostar por una nueva propuesta artística, aun sabiendo que no existían garantías de éxito. «Decidimos hacer Fangoria, dejar Dinarama, que era un grupo de éxito donde las canciones eran conocidas», declara al respecto.
La decisión sorprendió incluso a personas de su entorno profesional, que veían difícil que el nuevo proyecto pudiera alcanzar la misma repercusión. «Recuerdo amigos muy amigos del mundo de la industria musical: esto está acabado, es una locura», explicó.
Los resultados fueron lentos
Las advertencias de quienes cuestionaban el nacimiento de Fangoria parecieron hacerse realidad durante los primeros años del grupo.
Alaska reconoció que, en sus inicios, el proyecto no consiguió ofrecer la estabilidad económica que habían imaginado. «No funcionó económicamente, no funcionó», afirmó.
Aquella etapa supuso un importante aprendizaje. La artista tuvo que enfrentarse nuevamente a la incertidumbre, renunciando a la comodidad que ofrecía una carrera ya consolidada para apostar por una propuesta completamente nueva.
Con el paso del tiempo, aquella experiencia terminó transformando también su manera de enfrentarse al miedo.
«Yo he sido una persona muy miedosa. Como a los 30 años, cuando todo esto de Fangoria, que empezamos de cero, me di cuenta de que no pasa nada y perdí todos los miedos de mi vida», aseguró.
Inversiones y muchas pérdidas
La cantante también ha recordado que no todos los proyectos en los que ha invertido a lo largo de su carrera han tenido un resultado positivo desde el punto de vista económico.
Según dice, tanto ella como su entorno decidieron apoyar iniciativas motivadas más por la ilusión y el interés artístico que por su rentabilidad. «También hemos perdido mucho dinero cuando hemos invertido en proyectos que nos gustaban a nosotros y no eran rentables», declara.
Pese a ello, Alaska no se arrepiente de aquellas decisiones. Considera que el dinero también debe servir para desarrollar ideas propias y preservar la independencia creativa, incluso cuando eso implica asumir pérdidas económicas.
La importancia de la estabilidad
Aunque asegura haber aprendido a convivir con la incertidumbre, Alaska reconoce que la edad modifica inevitablemente la forma de afrontar determinadas situaciones.
Para la artista, empezar de cero a los 30 años ofrecía unas posibilidades de recuperación muy distintas de las que existen cuando se alcanza cierta edad. Y esa es precisamente la razón por la que hoy concede tanta importancia a proteger el patrimonio construido tras años de trabajo, sin que ello signifique vivir condicionada por el miedo.
«Yo creo que, a estas alturas de mi vida, lo que no quiero es que me entre miedo de vieja y pensar: ¿Qué me va a pasar?», reflexionó. Lejos de instalarse en la comodidad, insiste en que sigue creyendo en la necesidad de adaptarse constantemente a las circunstancias. Y todo esto explica su manera de entender la vida.