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La casa de Borja Iglesias y María Valero: estilo retro, arte urbano y con cafetería en el corazón de Santiago de Compostela

El futbolista y su pareja viven en una casa muy luminosa

La vivienda de Borja Iglesias tiene mucha personalidad

El delantero del RC Celta de Vigo está en uno de sus mejores momentos profesionales

Borja Iglesias atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. A sus 33 años, el delantero gallego ha vuelto a recibir la llamada de la Selección Española y formará parte del equipo que disputará el Mundial de 2026, una cita histórica que se celebrará de forma conjunta en Estados Unidos, Canadá y México. Un reconocimiento deportivo que llega en una etapa de estabilidad tanto dentro como fuera de los terrenos de juego.

En el plano personal, el futbolista comparte su vida desde 2022 con la creadora de contenido María Valero. La pareja reside en Santiago de Compostela, en una vivienda situada en las inmediaciones del Ensanche compostelano, donde conviven junto a sus perros.

Lejos de las mansiones ostentosas que suelen asociarse a las grandes estrellas del deporte, el hogar de Iglesias y Valero destaca por una personalidad muy marcada, una decoración original y una clara apuesta por los espacios vividos, pensados para disfrutar del día a día.

Así es la casa de Borja Iglesias

La zona principal de la vivienda tiene mucho uso. Salón, comedor y cocina comparten protagonismo dentro de una distribución abierta que favorece la conexión visual entre las distintas estancias. El suelo de madera natural aporta unidad al conjunto y funciona como un elemento sencillo frente a una decoración mucho más atrevida.

Nada parece colocado para una fotografía cuidadosamente preparada. Al contrario, la sensación que transmite el espacio es la de una casa habitada, construida a partir de experiencias, gustos personales y recuerdos acumulados con el paso del tiempo.

Los libros aparecen repartidos por diferentes rincones, las plantas introducen frescura y las lámparas se convierten en piezas decorativas con identidad propia.

Las paredes también desempeñan un papel fundamental en la personalidad del inmueble. Varias obras de gran formato aportan color y dinamismo a las estancias, aunque una de ellas destaca especialmente sobre el resto. Se trata de un gran mural en tonos lilas, amarillos y negros que actúa como foco visual dentro del salón y que refuerza ese carácter artístico que impregna toda la vivienda.

El rincón más original

Si existe un espacio capaz de resumir la esencia del hogar de Borja Iglesias y María Valero, ese es sin duda su famosa zona de café. Presente en numerosas fotografías y vídeos compartidos por ambos en redes sociales, este rincón se ha convertido con el tiempo en uno de los elementos más reconocibles de la vivienda.

Borja Iglesias en su casa. (Foto: Instagram)

Ubicado junto al comedor, el espacio gira en torno a un pequeño módulo auxiliar elaborado en madera oscura con acabado acanalado. Sobre él se distribuyen la cafetera, el molinillo y diversos accesorios relacionados con la preparación del café. Una balda metálica instalada en la pared completa el conjunto y sirve para almacenar tazas, jarras, filtros y otros utensilios utilizados a diario.

Sin embargo, el elemento que más llama la atención es el gran cartel vintage con la palabra «Cafetería» que preside el rincón. La pieza aporta personalidad y se ha convertido en una auténtica seña de identidad de la casa. Más allá de su función decorativa, el cartel refleja la importancia que este pequeño espacio tiene en la rutina de la pareja.

No se trata únicamente de un lugar donde preparar café. La composición transmite la idea de un ritual compartido, de un momento de pausa dentro del ritmo acelerado que suele acompañar tanto a la actividad deportiva de Iglesias como a la presencia digital de Valero. Un detalle que ayuda a comprender el valor que ambos conceden a los pequeños hábitos.

Una decoración muy interesante

Uno de los aspectos más interesantes de la vivienda es la manera en que los objetos personales forman parte activa de la decoración. En lugar de ocultarlos o reducirlos al mínimo, la pareja ha optado por integrarlos de forma natural en los diferentes espacios.

Las estanterías abiertas del salón funcionan como auténticos escaparates de sus intereses y aficiones. Entre los libros conviven figuras decorativas, piezas de colección, recuerdos de viajes y referencias vinculadas al cine, la música o el diseño. Cada estante parece narrar una parte de la historia personal de quienes habitan la casa.

Este planteamiento aporta una sensación de autenticidad difícil de conseguir mediante fórmulas decorativas convencionales. El resultado no es un espacio perfecto desde un punto de vista estético, sino un hogar con identidad propia, capaz de reflejar gustos, experiencias y etapas vitales.

La presencia del arte urbano, los guiños a la cultura popular y las piezas vintage generan además una combinación visual muy dinámica. Lejos de caer en excesos, la mezcla consigue mantener una coherencia basada precisamente en la diversidad de referencias.

El comedor

La zona de comedor mantiene la misma filosofía que el resto de la vivienda. Una amplia mesa de madera natural ocupa el centro del espacio y actúa como punto de encuentro para reuniones familiares, comidas con amigos o largas conversaciones después de la sobremesa.

Con todo lo anterior, podemos decir que la casa de Borja Iglesias y María Valero se aleja de los estereotipos asociados a las casas de las grandes figuras del deporte. Más que un escaparate de lujo, es un hogar construido a partir de gustos personales y recuerdos.