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Así permanece viva la huella de Caritina Goyanes: sus hijos, su fe y un negocio exitoso

Su marcha dejó un vacío imposible de llenar, pero también un legado que va mucho más allá del apellido que llevaba

El tiempo ha mitigado el impacto inicial de aquella tragedia, pero no el recuerdo

Han pasado dos años desde que la noticia de la muerte de Caritina Goyanes conmocionara a la sociedad española. La empresaria fallecía de forma inesperada, dejando a su familia completamente devastada. Su pérdida llegaba apenas quince días después del fallecimiento de su padre, Carlos Goyanes, un doble golpe del que los suyos todavía tardarían mucho tiempo en recuperarse.

Su marcha dejó un vacío imposible de llenar, pero también un legado que va mucho más allá del apellido que llevaba. Madre, empresaria y una mujer profundamente creyente en la última etapa de su vida, Caritina encontró en la fe una nueva forma de entender el mundo y de afrontar el día a día, una transformación que marcó también a quienes la rodeaban.

La fe que cambió su vida y su matrimonio

Quienes mejor la conocían coinciden en señalar que hubo un antes y un después tras vivir el retiro de Emaús. Aquella experiencia espiritual supuso una auténtica revolución personal para Caritina Goyanes, que encontró en la fe un refugio y una manera diferente de vivir.

No solo fortaleció su relación con Dios, sino que esa transformación tuvo un reflejo directo en su matrimonio con Antonio Matos. Ambos encontraron un nuevo equilibrio desde la espiritualidad, convirtiendo la religión en uno de los pilares fundamentales de su vida familiar.

El cambio fue tan evidente que incluso su hermana, Carla Goyanes, decidió hacer también el retiro. Lo hizo, según ella misma explicó en alguna ocasión, para «entender a su hermana», descubriendo así el proceso personal que tanto había marcado a Caritina durante sus últimos años.

Esa serenidad, esa manera de afrontar la vida y esa paz interior fueron algunas de las cualidades que quienes compartieron con ella esa etapa recuerdan con mayor cariño.

Sus hijos, el motor de Cari Lapique

Si hubo alguien especialmente golpeado por la pérdida de Caritina, fue su madre, Cari Lapique. La muerte de una hija es una herida imposible de cerrar y, además, llegó cuando apenas acababa de despedirse de su marido.

Sin embargo, quienes forman parte del entorno familiar coinciden en señalar que han sido los hijos de Caritina quienes han dado sentido y fuerza a Cari Lapique para seguir adelante. Sus nietos se han convertido en el gran refugio emocional de la socialité, el vínculo más directo con la memoria de su hija y la mayor razón para afrontar cada día.

En ellos sigue viva una parte de Caritina, de su carácter, de su forma de entender la familia y de la importancia que siempre concedió a los suyos.

SixSens, el gran sueño empresarial de Caritina

Pero si existe un proyecto que refleja la personalidad de Caritina Goyanes, ese es SixSens.

Fundó la empresa en 2003 con una idea muy clara: convertir cada celebración en una experiencia única. Poco a poco, el catering fue consolidándose hasta convertirse en uno de los nombres más reconocidos del sector, especialmente entre quienes buscaban un servicio cuidado hasta el más mínimo detalle.

Su sello personal continúa presente en cada evento. De hecho, las valoraciones de quienes siguen confiando en la compañía reflejan precisamente esa continuidad. «Un catering especial, lo era ya con Caritina Goyanes al frente; he disfrutado de muchas bodas con ella y ahora también», resume una de las reseñas que mejor define el sentir de muchos clientes.

Caritina Goyanes abrió su propio ‘catering’ en el 2003. (Foto: Europa Press)

Tras su fallecimiento, la empresa quedó en manos de Antonio Matos, su viudo, que decidió mantener vivo el proyecto al que Caritina dedicó buena parte de su vida profesional. Bajo su dirección, SixSens continúa organizando eventos y conservando la filosofía que impulsó su fundadora desde el primer día.

La compañía ha seguido adelante sin la mujer que la creó, aunque quienes trabajan en ella reconocen que su ausencia sigue estando muy presente. Caritina dejó huérfanos no solo a sus familiares, sino también al equipo que la acompañó durante más de dos décadas y a un proyecto empresarial que llevaba su impronta en cada detalle.

Dos años después de su muerte, SixSens sigue siendo, probablemente, el mejor reflejo de su forma de trabajar: cercana, perfeccionista y profundamente humana.

Un legado que permanece

El tiempo ha mitigado el impacto inicial de aquella tragedia, pero no el recuerdo. Caritina Goyanes sigue muy presente en su familia, en sus amigos y en todos aquellos que compartieron con ella alguna etapa de su vida.

Su legado no se mide únicamente en una empresa consolidada o en el cariño que despertaba entre quienes la conocieron. También permanece en la fe que transformó su existencia, en la familia que siempre situó en el centro de todo y en unos hijos que hoy representan el mayor tesoro que dejó atrás.

Dos años después, su recuerdo continúa vivo. Porque hay personas cuya huella no desaparece con el paso del tiempo, sino que permanece en las pequeñas cosas, en los proyectos que siguen adelante y, sobre todo, en quienes continúan pronunciando su nombre con el mismo cariño que el primer día.