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Así fue la adolescencia de Rosalía en este pequeño pueblo de Cataluña: «Iba en coches tuneados»

Rosalía se ha convertido en una estrella de talla internacional

La cantante sigue conservando la misma esencia que tenía antes de ser famosa

Se ha criado en Cataluña, en el seno de una familia unida y feliz

Antes de conquistar escenarios internacionales con su último álbum LUX y proyectar una nueva imagen marcada por la fe y la introspección, Rosalía vivió su infancia y adolescencia en Sant Esteve Sesrovires, un pequeño municipio del Bajo Llobregat con poco más de 8.000 habitantes. En este entorno, la cantante desarrolló tanto su personalidad como sus primeras inquietudes musicales, rodeada de calles tranquilas, masías históricas y la influencia de la tradición vinícola que caracteriza a la región.

Según sus propias palabras, aquellos años estuvieron llenos de experiencias propias de la juventud, incluyendo sus paseos «en coches tuneados» y el descubrimiento de figuras clave del flamenco como Camarón de la Isla, cuya música marcaría profundamente su estilo cuando inició su carrera profesional.

Sant Esteve Sesrovires se encuentra a menos de 40 kilómetros de Barcelona y goza de una excelente conectividad mediante la línea R6 de los Ferrocarriles Catalanes, lo que permite llegar fácilmente desde la capital catalana. Aunque su tamaño y población podrían hacer pensar en un pueblo discreto, su importancia histórica y cultural es notable.

Un pueblo con mucha historia

La historia de Sant Esteve Sesrovires se remonta a la época romana, pero fue en el siglo XIX cuando el núcleo urbano comenzó a tomar la relevancia que mantiene hasta hoy. La construcción de fábricas y viviendas industriales transformó el pueblo en un foco económico destacado, al tiempo que preservó su vinculación con la agricultura, especialmente con la viticultura. Este pasado agrícola se refleja en las antiguas casas de campo y masías, muchas de las cuales han sido restauradas y constituyen un atractivo turístico de primer nivel.

Rosaía en su gira LUX. (Foto: Gtres)

Entre estos edificios destaca Cavas Roger Goulart, construido en 1920. Este edificio modernista combina ladrillo y cerámica decorativa en verde que representa racimos de uva, simbolizando la importancia del vino en la identidad del municipio. Otro ejemplo es la masía Ca n’Estella, que alberga una bodega con barricas centenarias y un patio ajardinado decorado con motivos en torno al vino.

Otras casas históricas incluyen el mas de Can Farràs, actualmente sede del ayuntamiento, así como Can Canals Nubiola y Can Margarit. La Ruta de las Masías permite recorrer dieciséis de estas construcciones, combinando patrimonio arquitectónico, historia agrícola y la memoria de un municipio que, pese a su tamaño, ha sabido conservar su identidad.

La adolescencia de Rosalía

Rosalía ha mencionado en entrevistas que durante su adolescencia recorría las calles de Sant Esteve Sesrovires con amigos, descubriendo la música y la cultura que más tarde inspirarían su obra. Su entorno juvenil, aunque marcado por la tranquilidad de un pueblo pequeño, también incluía elementos típicos de cualquier joven: coches tuneados, encuentros con amigos y un sentido de libertad que contrastaba con la disciplina de sus estudios musicales.

El descubrimiento de artistas como Camarón le proporcionó referentes musicales y consolidó su conexión con el flamenco, un género que ha reinterpretado con éxito y que ha llevado a escenarios internacionales. La conjunción de influencias tradicionales y experiencias personales del municipio, desde los paseos por sus calles hasta la observación de la vida agrícola y vitivinícola, ayudó a moldear la visión artística de Rosalía, tan apreciada hoy por su capacidad de fusionar lo moderno con lo ancestral.

Un rincón con mucho encanto

Más allá de su vínculo con la cantante, Sant Esteve Sesrovires destaca como uno de los municipios más relevantes de Cataluña. Las fábricas históricas, muchas activas desde el siglo XIX, conviven con un patrimonio arquitectónico notable que incluye masías y casas de campo, así como espacios culturales que celebran la tradición vitivinícola.

La Ruta de las Masías, que recorre dieciséis de estas construcciones emblemáticas, permite descubrir la riqueza arquitectónica, la historia industrial y la herencia agrícola de Sant Esteve Sesrovires. Entre ellas, la Masía Bach y Cavas Roger Goulart destacan por su valor artístico y su conexión con la tradición vinícola, mientras que otras, como Can Farràs o Can Margarit, reflejan la evolución urbana y social del municipio a lo largo del tiempo.

El pequeño municipio del Bajo Llobregat no sólo formó parte de la adolescencia de Rosalía, sino que le proporcionó un escenario que mezclaba tradición y modernidad, tranquilidad y movimiento. Sus calles, sus masías y sus fábricas constituyeron el telón de fondo de sus primeros años de vida, influyendo en su carácter y en su sensibilidad artística.

En estos momentos, Sant Esteve Sesrovires se muestra orgulloso de haber sido testigo del inicio de una de las carreras musicales más internacionales surgidas en España, recordando que incluso los lugares más discretos pueden ser cuna de talentos que recorren el mundo.