Albert Rivera revela el peaje de Ciudadanos en su relación con sus hijas: «El país estaba por delante de todo»
Albert Rivera ha hablado sobre las dificultades que encontró para compaginar su vida familiar con su carrera política
El ex líder de Ciudadanos reconoce que las exigencias del cargo le obligaron a renunciar a muchos momentos
La llegada de su segunda hija coincidió con su salida de la política, lo que le permitió vivir la paternidad más tranquilo

Albert Rivera siempre ha procurado mantener su vida privada alejada del foco mediático. Sin embargo, en una reciente entrevista ha hecho una excepción para hablar de uno de los aspectos más personales de su vida: la relación con sus hijas y las dificultades que encontró para ejercer la paternidad durante sus años al frente de Ciudadanos.
Ha sido durante su participación en el podcast La fórmula del éxito, presentado por Uri Sabat, donde el ex líder de Ciudadanos ha recordado cómo vivió una de las etapas más exigentes de su trayectoria profesional. Durante la conversación, Rivera ha reconocido que la intensa dedicación que requería la política condicionó de forma significativa su vida familiar, especialmente durante los primeros años de su hija mayor, Daniela, nacida de su relación con Mariona Saperas. El abogado, que también es padre de Lucía, de cinco años, fruto de su relación con la cantante Malú, explica que su experiencia como padre ha sido muy diferente con cada una de sus hijas. Cuando Daniela llegó al mundo, su carrera política comenzaba a despegar y cada vez asumía más responsabilidades. Los viajes constantes, las campañas electorales y las numerosas obligaciones institucionales le obligaban a pasar largas temporadas lejos de casa, una situación que, con el paso del tiempo, reconoce que le produjo cierta tristeza.

Durante la entrevista, Rivera admite que la infancia de su hija mayor fue la etapa en la que más sacrificios personales tuvo que realizar. Aunque intentaba aprovechar cualquier momento libre para estar con ella, no siempre resultaba posible. De hecho, recuerda que en muchas ocasiones llegó a recorrer grandes distancias en avión únicamente para compartir unas horas o una tarde con su hija antes de volver a incorporarse a sus compromisos políticos. Según explica, durante aquellos años vivía prácticamente entregado por completo a su trabajo, hasta el punto de definir aquella etapa como una dedicación permanente. «Yo te diría que estaba 24/7 en política», señala, dejando claro que las exigencias del cargo apenas dejaban espacio para la vida personal.
En este sentido, Rivera ha sido especialmente contundente al afirmar que la conciliación, tal y como se entiende en otros ámbitos laborales, prácticamente no existe en la política. A su juicio, quienes ocupan cargos de responsabilidad pública deben estar disponibles en todo momento para atender entrevistas, actos oficiales o situaciones de actualidad que requieren una respuesta inmediata. «Tienes que tener en cuenta que el país está por delante de familia. Tú no puedes decir: ‘ah no, es que hoy es mi tarde libre con mi hija», dice. Por ello, considera que muchas veces resulta imposible priorizar los planes familiares frente a las obligaciones derivadas del cargo.

Sin embargo, la llegada de su segunda hija marcó una etapa completamente distinta. Lucía nació en junio de 2020, pocos meses después de que Rivera anunciara su retirada de la primera línea política. El propio ex político recuerda que el nacimiento de la pequeña coincidió prácticamente con su dimisión, un momento que vivió con especial ilusión. A diferencia de lo ocurrido años antes, pudo afrontar esta nueva paternidad con más calma, estabilidad y tiempo para disfrutar de la crianza. «Justo nació Lucía cuando yo di la rueda de prensa de mi dimisión. Yo ya sabía que iba a ser padre, pero todavía no era público», señala.