Nicolás de Dinamarca recuerda cuando su abuela Margarita II le quitó el título de príncipe: «Nunca es agradable»
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Nicolás de Dinamarca, hoy conde de Monpezat, ha decidido enfrentarse a su propia historia en el momento en que su vida ya no encaja del todo en la etiqueta de príncipe. Lo hace en un documental de cuatro episodios producido por la cadena pública danesa TV 2, titulado Nikolai, donde por primera vez se abre en profundidad sobre la pérdida de su título y el proceso de redefinir quién es fuera de la institución que lo vio crecer.
La serie llega como una especie de ejercicio de reencuadre personal. No hay reproches directos ni ajuste de cuentas, pero sí una constante: la necesidad de entender qué ocurre cuando la identidad pública se modifica desde arriba. En 2023, la decisión de la reina Margarita II de retirar los títulos de príncipe a cuatro de sus nietos marcó un punto de inflexión en la familia real danesa. Para Nicolás, entonces hijo mayor del príncipe Joaquín, supuso un cambio estructural en su futuro dentro de la monarquía.
«Que se tome una decisión por ti no es agradable», reconoce en el documental, con una mezcla de distancia y aceptación. Aquella medida, anunciada por su propia abuela, alteró no sólo su posición institucional, sino también la percepción pública de su lugar en la familia real. Aun así, Nicolás se esfuerza por mantener un vínculo emocional con la Corona: «Siempre estaré relacionado con la familia real. Pero sé que ya no formo parte de la realeza en activo».
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Nicolás de Dinamarca en busca de su identidad
Uno de los ejes más reveladores del documental es la búsqueda de identidad fuera del marco institucional. Tras un breve paso por la formación militar, siguiendo la tradición familiar, Nicolás decidió abandonarla pocos meses después. La reacción pública en Dinamarca fue inmediata, incluso irónica, pero aquel giro acabó abriéndole otra puerta: la moda.
Ha desfilado para firmas internacionales y ha colaborado con marcas como Burberry o Dior. «Me gusta el modelaje y quiero dedicarme a ello el mayor tiempo posible», afirma en el documental.
Su relación con Benedikte Thoustrup, su pareja desde la adolescencia, aparece como uno de los pocos territorios estables en medio de tantos cambios. Se conocieron en el internado y han compartido etapas clave de sus vidas, desde los años universitarios hasta su experiencia en Australia. Más que una historia romántica al uso, el documental los muestra como dos personas que han crecido en paralelo dentro de una misma transformación vital.