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DECLARACIONES

El día a día de Leonor en la universidad tiene letra pequeña y un compañero suyo la desvela: «Sólo han reformado los baños que ella usa»

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

La princesa Leonor está inmersa en una de las etapas más importantes de su preparación como futura Reina de España. Después de tres años de formación militar, en los que ha pasado por las academias de Zaragoza, Marín y San Javier, la hija mayor de los Reyes Felipe y Letizia ha cambiado los uniformes por los apuntes y las instalaciones militares por las aulas de la Universidad Carlos III de Madrid. Desde el pasado 7 de septiembre, la heredera al trono cursa el grado de Ciencias Políticas en el campus de Getafe, donde afronta cuatro años de formación académica que resultarán fundamentales para su futuro institucional. Su incorporación a una universidad pública supone, además, una oportunidad para relacionarse con jóvenes de su generación y experimentar una rutina estudiantil aparentemente similar a la de cualquier otro alumno. Sin embargo, detrás de esa imagen de normalidad existe una realidad bastante más compleja, marcada inevitablemente por las exigencias de seguridad que acompañan a la princesa de Asturias.

Aunque las primeras imágenes difundidas de Leonor mostraban a una joven caminando por el campus, vestida con vaqueros, camisa blanca y deportivas, su presencia no ha pasado inadvertida entre quienes frecuentan las instalaciones universitarias. La llegada de la futura jefa del Estado ha despertado curiosidad, expectación y también interrogantes sobre cómo se puede compatibilizar la protección de una de las personas más importantes de la Familia Real con el funcionamiento habitual de un centro público al que acuden miles de estudiantes. Para conocer cómo se está viviendo esta situación desde dentro, COOL ha hablado en exclusiva con un alumno de la Universidad Carlos III, que ha compartido su experiencia y ha relatado algunos de los cambios que percibe desde que la heredera comenzó sus estudios. Sus declaraciones dibujan un escenario en el que el intento de mantener la discreción convive con una vigilancia que, según explica, resulta difícil de ignorar.

La princesa Leonor a su llegada a la Universidad. (Foto: Europa Press)

«Se intenta aparentar normalidad, pero es imposible», asegura el estudiante al ser preguntado por el ambiente que se respira en el campus. Una afirmación que resume la principal contradicción de esta nueva etapa de Leonor: mientras se busca que pueda disfrutar de una experiencia universitaria ordinaria, su condición de heredera al trono hace inevitable que existan diferencias respecto a sus compañeros. El joven no habla de cambios en las clases de la princesa, sino de lo que observa en los espacios universitarios que comparte ocasionalmente con ella. Y es precisamente en esos momentos cuando, según su testimonio, la presencia de Leonor se hace especialmente evidente. «Una de mis amigas hizo una foto en la que ni siquiera aparecía Leonor y uno de los escoltas se acercó a ella de forma bastante brusca. La abordó, literalmente, y la obligó a borrar la imagen de manera permanente, hasta el punto de que estuvo a punto de quitarle el móvil de las manos para comprobar que lo había hecho. Todo ello, además, con muy malos modales y unas formas bastante desagradables», cuenta. 

La seguridad de Leonor, al descubierto: «Todo el rato vigilados»

Uno de los asuntos que más interés ha despertado desde que se anunció que Leonor estudiaría en la Universidad Carlos III ha sido el dispositivo de seguridad que la acompañaría durante su formación. A diferencia de lo ocurrido en las academias militares, donde la princesa se encontraba en instalaciones sometidas a protocolos específicos, su nueva etapa se desarrolla en un campus universitario abierto a una comunidad académica mucho más amplia. Esto obliga a encontrar un equilibrio entre las necesidades de protección de la heredera y el derecho del resto de alumnos a desarrollar su actividad cotidiana con normalidad. Una tarea que, a juzgar por las palabras del estudiante consultado por COOL, no siempre resulta sencilla desde el punto de vista de quienes coinciden con ella.

«Sabemos identificar a los escoltas y lo que hacen», afirma el universitario, que asegura haber percibido la presencia de personal de seguridad en el entorno de los edificios que frecuenta la princesa. Aunque desconoce cómo se organiza exactamente el dispositivo y hasta dónde llega el acompañamiento durante las actividades académicas, sí tiene una percepción clara de lo que sucede en los accesos: «No sé hasta qué punto estarán con ella en clase, pero fuera del edificio, en la puerta, siempre hay». El joven también comenta que algunos de los integrantes del dispositivo le resultan difíciles de distinguir del resto de universitarios. «Algunos parecen incluso estudiantes, que es lo que se quiere conseguir para que pasen inadvertidos», sostiene, una observación personal que no permite confirmar la identidad ni las funciones concretas de esas personas, pero que refleja hasta qué punto la seguridad de Leonor se ha convertido en un asunto presente en las conversaciones y percepciones de quienes comparten su entorno académico.

La princesa Leonor a su llegada a la Universidad. (Foto: Europa Press)

Más allá de la presencia de escoltas, el testimonio del estudiante pone el foco en cómo cambia el ambiente cuando la princesa se encuentra en un espacio compartido. «Cuando va ella a un sitio se nota mucho porque perdemos la normalidad de un día cualquiera», explica. No se trata únicamente de la curiosidad que puede generar encontrarse con la futura reina de España en una universidad pública, sino de la sensación de que determinadas actividades cotidianas dejan de desarrollarse de la misma manera. Según relata, la situación se vuelve especialmente perceptible cuando los alumnos coinciden con ella, momentos en los que asegura que existen limitaciones que afectan a su comportamiento habitual. Una experiencia que contrasta con la imagen de espontaneidad que se pretende proyectar de esta etapa y que evidencia la dificultad de separar por completo la vida académica de las responsabilidades institucionales que acompañan a Leonor desde su nacimiento.

En este sentido, el joven comparte con COOL una de las declaraciones más llamativas de su testimonio. Al ser preguntado por las consecuencias concretas de esa pérdida de normalidad, responde: «Si compartimos espacio en ese momento, nada de usar móviles». Y añade inmediatamente: «Y todo el rato vigilados».

La sorprendente reforma de los baños del edificio que utiliza la princesa

Pero las medidas de seguridad no son el único aspecto que ha llamado la atención del estudiante. Durante su conversación con COOL, el joven también menciona un detalle relacionado con las instalaciones de la Universidad Carlos III que, según explica, ha generado comentarios entre algunos alumnos. Se trata de una supuesta reforma de los baños de uno de los edificios que utiliza la princesa, una intervención que, de acuerdo con la información que dice haber recibido, no se habría extendido al resto de inmuebles universitarios. Una cuestión aparentemente menor si se compara con el despliegue que exige la protección de la heredera, pero que adquiere una dimensión diferente al producirse en un centro público donde los estudiantes comparten servicios e instalaciones. «Han reformado únicamente los baños del edificio que usa ella y los han dejado genial», asegura el universitario. Una afirmación que acompaña de otra observación: «Los del resto de edificios se han quedado igual», explica.

El reto de Leonor: ser una universidad más sin dejar de ser la heredera al trono

La incorporación de Leonor a la Universidad Carlos III de Madrid marca un nuevo capítulo en su formación, después de tres años dedicados a la instrucción militar en el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio. Ahora, la heredera al trono se enfrenta a una etapa académica centrada en la política, el derecho y el funcionamiento de las instituciones, conocimientos fundamentales para las responsabilidades que asumirá en el futuro. El grado de Ciencias Políticas incluye materias como Derecho Constitucional, Derecho Administrativo, Teoría Política, Política Mundial, Historia Política y Social y Gestión y Administración Pública, además de asignaturas orientadas a desarrollar la capacidad de análisis, argumentación y comunicación. Una preparación académica vinculada directamente al papel que está llamada a desempeñar como futura reina de España.

La princesa Leonor a su llegada a la Universidad. (Foto: Europa Press)

En estas primeras semanas de curso, también han comenzado a trascender detalles sobre su rendimiento en las aulas. Según las informaciones publicadas, Leonor destacaría especialmente en Estrategias de Expresión, una asignatura que trabaja la comunicación oral y escrita, la argumentación, el debate y las habilidades para hablar en público. Es un terreno en el que la princesa de Asturias cuenta con cierta experiencia, después de años de preparación para intervenir en actos oficiales y pronunciar discursos ante auditorios de relevancia. Sin embargo, su presencia en la universidad también ha despertado comentarios entre algunos estudiantes, especialmente por las diferencias que perciben en la asistencia a clase y las exigencias académicas. «Se puede saltar como mínimo la mitad de las clases y a mí, si me salto más de dos, me suspenden la evaluación continua», lamenta el estudiante a este medio, que pone el foco en la aparente desigualdad entre las condiciones de la heredera y las del resto del alumnado. Una cuestión que se suma a las particularidades de su vida universitaria, marcada por las medidas de seguridad y la necesidad de proteger su intimidad.