Juan Sebastián Elcano tras la primera vuelta al mundo: «Hemos dado la vuelta a toda la redondez del mundo»
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«Sabrá Vuestra Majestad que hemos descubierto y dado la vuelta a toda la redondez del mundo». Con estas palabras, Juan Sebastián Elcano comunicó al emperador Carlos I una de las mayores hazañas de la historia de la navegación. El 6 de septiembre de 1522, después de casi tres años de expedición, la nao Victoria alcanzaba Sanlúcar de Barrameda con solo 18 hombres a bordo. Elcano había conseguido completar el viaje que había comenzado Fernando de Magallanes.
Una travesía extraordinaria
La expedición había partido de Sanlúcar de Barrameda en 1519 con cinco naves y alrededor de 240 hombres. El objetivo principal era encontrar una ruta occidental hacia las islas de las Especias, en las Molucas. Durante la travesía descubrieron el estrecho que hoy lleva el nombre de Magallanes, cruzaron el Pacífico y llegaron hasta Filipinas, donde el propio Magallanes murió en 1521.
Tras su muerte, diferentes capitanes asumieron el mando hasta que Juan Sebastián Elcano tomó el control del regreso. La expedición quedó reducida a una situación extrema y únicamente la nao Victoria consiguió completar la circunnavegación. El barco recorrió más de 14.000 leguas y atravesó tres grandes océanos antes de regresar a la península.
La carta al emperador
El 6 de septiembre de 1522, Juan Sebastián Elcano escribió desde la propia nao Victoria una carta dirigida al emperador Carlos I. El documento constituye uno de los testimonios fundamentales de la expedición y relata algunos de los principales acontecimientos del viaje, además de explicar las necesidades de los supervivientes.
En ella, el marino destaca especialmente la dimensión de lo conseguido. Juan Sebastián Elcano explica que habían navegado hacia Occidente y regresado por Oriente hasta «redondear toda la redondez del mundo». El Archivo General de Indias conserva una copia de esta carta.
Sólo 18 supervivientes
El regreso estuvo muy lejos de parecerse a una celebración triunfal. La Victoria llegó a Sanlúcar con 18 hombres enfermos y exhaustos, después de haber sufrido hambre, sed, frío, calor y numerosas enfermedades durante la travesía. Otros compañeros habían quedado presos en Cabo Verde y Juan Sebastián Elcano pidió al emperador que intercediera por ellos.
Un mundo completamente nuevo
Carlos I reconoció la hazaña de Juan Sebastián Elcano concediéndole un escudo con el lema latino «Primus circumdedisti me», que puede traducirse como «Tú fuiste el primero que me diste la vuelta». Cuatro años después de regresar, Juan Sebastián Elcano volvería a embarcar rumbo a las Molucas con la expedición de Loaysa, pero moriría durante aquel segundo viaje en 1526.