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Raquel Linde, maquilladora profesional: “Las cejas que más rejuvenecen son aquellas que conservar densidad y siguen la forma natural del ojo para que la mirada se vea más abierta y descansada”

También importa la forma de los ojos, la posición de los párpados y la estructura ósea

Con unos pocos productos y una técnica sencilla, es posible definir las cejas, rellenar pequeños huecos y conseguir un resultado más ligero y natural

Un diseño demasiado anguloso puede endurecer la expresión

Las cejas tienen mucho más protagonismo en la expresión del rostro de lo que parece. Su forma, su densidad y la dirección del pelo pueden cambiar la percepción de la mirada, suavizar los rasgos y aportar una apariencia más joven. Por eso, cuando buscamos un maquillaje que favorezca a partir de los 40 o los 50 años, merece la pena prestar atención a esta zona. El objetivo es encontrar un diseño que acompañe la estructura natural de cada cara y aporte armonía sin endurecer la expresión.

Raquel Linde, experta en belleza y Marketing Manager de You Are The Princess, explica que las cejas más favorecedoras suelen conservar cierto grosor, una forma natural y una elevación discreta en su parte exterior. Este conjunto puede generar visualmente un efecto lifting sin necesidad de recurrir a técnicas complicadas. La especialista también advierte de que los arcos demasiado pronunciados, los trazos excesivamente oscuros y las colas descendentes pueden restar frescura a la mirada. La clave está en adaptar el diseño a las facciones y corregir únicamente aquello que lo necesita. Con unos pocos productos y una técnica sencilla, es posible definir las cejas, rellenar pequeños huecos y conseguir un resultado más ligero y natural.

Las cejas que más rejuvenecen

Según algunas entrevistas realizadas a Raquel Linde, como la que dio a Semana, una ceja con cierta densidad y una elevación suave en el tercio exterior ayuda a que los ojos parezcan más abiertos. El objetivo no es dibujar un arco muy marcado, sino respetar el crecimiento del pelo y realzar ligeramente el punto más alto.

Un diseño demasiado anguloso puede endurecer la expresión, mientras que una línea excesivamente recta no siempre consigue aportar esa sensación de apertura. Por eso, conviene evitar los cambios radicales y trabajar sobre la forma original. Peinar los pelos hacia arriba en la zona central y definir suavemente el extremo exterior puede ser suficiente para mejorar el conjunto.

Cómo adaptar las cejas a cada tipo de rostro 

No existe un único diseño capaz de favorecer a todas las personas. En los rostros redondos, una elevación moderada puede aportar sensación de verticalidad; en las caras alargadas, una línea algo más horizontal ayuda a equilibrar las proporciones. Si los rasgos son angulosos, suavizar el arco puede contribuir a conseguir una expresión más armónica.

También importa la forma de los ojos, la posición de los párpados y la estructura ósea. Por eso, antes de depilar o maquillar, es recomendable observar el rostro en su conjunto.

La Academia Americana de Dermatología ofrece consejos para cuidar las cejas y la piel, una referencia útil para recordar que las técnicas de arreglo deben adaptarse a las necesidades individuales y evitar irritaciones innecesarias.

Los errores al maquillar las cejas que pueden endurecer la expresión 

Uno de los fallos más habituales consiste en oscurecer demasiado las cejas o dibujar sus contornos con líneas rígidas. Cuando el producto destaca más que el pelo natural, el resultado puede parecer artificial y restar protagonismo a los ojos. 

También conviene evitar alargar en exceso la cola hacia abajo, porque puede acentuar visualmente una mirada caída. La recomendación es trabajar con trazos pequeños y ligeros, imitando la dirección del crecimiento. El inicio de la ceja debe quedar más difuminado, mientras que la definición puede concentrarse en las zonas que necesitan corrección. Así se consigue un acabado más natural, sin crear un bloque uniforme de color.

Qué productos utilizar para conseguir un acabado natural 

La elección del maquillaje depende de la cantidad de pelo y del resultado deseado. El lápiz permite rellenar huecos y perfilar zonas concretas; la sombra proporciona un efecto más suave, mientras que los rotuladores específicos ayudan a recrear pequeños trazos similares al pelo.

El gel, por su parte, sirve para peinar y fijar las cejas. Si incorpora color, también puede aportar una sensación de mayor densidad. En muchos casos, combinar dos productos es suficiente: un lápiz para corregir las zonas despobladas y un gel para mantener la forma durante el día.

Menos maquillaje y más atención a la forma 

Para rejuvenecer la mirada no siempre es necesario incorporar nuevos productos. Si las cejas conservan una buena densidad, puede bastar con peinarlas y fijarlas. Cuando existen pequeños huecos, lo más eficaz es aplicar el maquillaje únicamente donde hace falta, sin cubrir toda la superficie de manera uniforme.

La propuesta de Raquel Linde se basa precisamente en esa naturalidad: respetar la forma propia, conservar el grosor y elevar ligeramente el extremo exterior. Unas cejas bien trabajadas no necesitan destacar por encima del rostro, sino acompañar sus facciones y aportar equilibrio. Con pequeños ajustes y una aplicación moderada, la mirada puede ganar frescura sin perder su expresión original.