Rutina

Una médico estético sobre la asimetría facial: «Dormir del mismo lado puede hacer que esa mejilla se vea más descolgada»

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(Foto: Canva)
Marta Morales

Dormimos entre seis y ocho horas cada noche y, durante todo ese tiempo, nuestra cara permanece en contacto con la almohada. Puede parecer un detalle sin importancia, pero repetir durante años la misma postura puede influir en determinados aspectos de la piel. La presión constante sobre una misma mejilla puede favorecer las llamadas arrugas del sueño y hacer que ese lado del rostro parezca algo más aplanado o marcado.

La pregunta es si también puede descolgarlo. La doctora María José Ubillos Minondo, médico estético, lo explica con cautela: «Al apoyar cada noche la misma mejilla sobre la almohada, los tejidos soportan una presión mantenida durante muchas horas». Según la especialista, esa compresión repetida puede hacer que un lado del rostro parezca ligeramente más aplanado o descolgado con el paso del tiempo.

No, la almohada no te está deformando la cara

Antes de alarmarnos, conviene aclarar qué ocurre realmente. Dormir sobre un lado no aplasta los huesos de la cara ni desplaza los músculos. Los principales protagonistas son los tejidos blandos: la piel, la grasa superficial y las estructuras que contribuyen a mantener los tejidos en su posición.

La piel joven tiene una gran capacidad para recuperar su forma después de una noche de presión. Sin embargo, con los años disminuyen la elasticidad y la capacidad de recuperación de los tejidos. La propia doctora señala que «los cambios se producen principalmente en los tejidos blandos», y añade que la presión repetida también puede afectar a la piel y a las estructuras que ayudan a sostener los tejidos faciales. Esto explica por qué una marca de almohada que desaparece rápidamente cuando somos jóvenes puede resultar más persistente con el paso del tiempo.

La asimetría facial también puede hacerse más evidente

Aquí está una de las claves. Prácticamente ningún rostro es perfectamente simétrico. Una ceja puede estar ligeramente más alta, una mejilla puede tener algo más de volumen o una mandíbula puede presentar pequeñas diferencias entre ambos lados. El envejecimiento puede hacer que esas diferencias se perciban más. Y dormir siempre sobre la misma mejilla podría contribuir a acentuarlas ligeramente.

Pero no hay que convertir la almohada en la culpable de todo. La genética, la exposición solar, el tabaco, los cambios hormonales y el estilo de vida tienen un peso mucho mayor en el envejecimiento facial. Como señala Ubillos, dormir siempre del mismo lado es «un factor más» que, con los años, puede contribuir a que una asimetría preexistente sea más evidente.

¿Dormir boca arriba es la postura antiedad?

Si hablamos únicamente de la cara, dormir boca arriba tiene una ventaja evidente: ninguna mejilla queda aplastada contra la almohada durante horas. Al desaparecer esa presión directa, también se reducen los pliegues mecánicos que se producen al dormir de lado o boca abajo. Por eso puede ser una buena opción para quienes quieren minimizar las arrugas del sueño. Sin embargo, no tiene sentido obligarse a dormir boca arriba si esa postura impide descansar bien.

El sueño reparador sigue siendo mucho más importante que dormir en una determinada posición por miedo a envejecer. Si dormir boca arriba provoca incomodidad o despertares constantes, el remedio puede ser peor que el supuesto problema.

¿Y dormir de lado puede provocar una joroba?

Este es otro de los rumores que circulan alrededor de las posturas al dormir y que merece una explicación. Dormir de lado no provoca por sí mismo una joroba. Una curvatura excesiva de la parte superior de la espalda, conocida como hipercifosis, puede tener diferentes causas y no debe confundirse con la postura que adoptamos durante la noche. Otra cuestión es que una mala posición al dormir sí pueda provocar tensión cervical, rigidez o molestias.

La almohada tiene aquí un papel importante. Si es demasiado alta, puede mantener el cuello inclinado durante horas; si es demasiado baja, puede dejar que la cabeza caiga hacia el colchón. Por eso, para quienes duermen de lado, lo importante es que la cabeza y el cuello queden alineados con la columna.

Y hay algo más: si pasamos buena parte del día encorvados frente al ordenador, mirando el teléfono o sentados en una mala posición, no podemos esperar que ocho horas de sueño compensen todas esas horas de postura incorrecta.

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(Foto: Adobe Stock)

Las almohadas antiedad: ¿solución o marketing?

El éxito de las almohadas diseñadas para evitar que la cara se aplaste contra la superficie tiene una explicación sencilla. Algunas incorporan huecos laterales o zonas de apoyo pensadas para que, cuando dormimos de lado, la mejilla tenga menos contacto directo con la almohada.

Desde un punto de vista mecánico, la idea resulta razonable. Menos presión significa menos compresión y menos plegamiento de la piel. Pero de ahí a afirmar que una almohada puede prevenir el envejecimiento facial hay un trecho.

La propia doctora se muestra prudente y considera que pueden tener sentido para personas especialmente preocupadas por la prevención, aunque «no considero que sean imprescindibles, ni mucho menos». En definitiva, pueden ayudar a reducir la presión, pero no van a impedir la pérdida de elasticidad de la piel ni los cambios naturales que experimenta el rostro con la edad.

La mejor postura es aquella con la que duermes bien

Entonces, ¿hay que aprender a dormir boca arriba para conservar la cara joven? No necesariamente. Si puedes dormir boca arriba y te resulta cómodo, reducirás la presión sobre el rostro. Si duermes de lado, puedes intentar alternar las mejillas y elegir una almohada que mantenga bien alineados cabeza y cuello.

Pero no merece la pena convertir la postura nocturna en una nueva obsesión estética. Dormir sobre la misma mejilla durante años puede influir ligeramente en las marcas y en la apariencia de los tejidos blandos, pero no va a aplastar tus huesos, desplazar tus músculos ni provocarte por sí sólo una cara descolgada o una joroba.

Como resume la doctora Ubillos, «el mejor tratamiento antiedad sigue siendo un sueño reparador». Y probablemente esa sea la conclusión más sensata: cuidar la piel, protegerla del sol, mantener buenos hábitos y dormir bien sigue siendo bastante más importante que pasar la noche intentando controlar dónde termina exactamente nuestra mejilla.