Comunidad Valenciana
AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Valencia se convierte en la primera ciudad de España en poner tope a sus plazas turísticas

El 98% de las viviendas de la ciudad de Valencia serán de uso residencial con la nueva normativa aprobada por PP y Vox

La iniciativa busca erradicar el modelo de turismo masivo y 'low cost' de PSOE y Compromís: "No será la imagen de Valencia"

Valencia es, desde este martes, la primera ciudad de España en poner tope y ordenar sus plazas turísticas. Una iniciativa que ha salido adelante con el respaldo de los dos partidos que conforman el gobierno local: PP y Vox. Y que pone freno al descontrol y la barra libre para los apartamentos turísticos implantados en la legislatura anterior. De facto, con la nueva norma, el 98% de las viviendas serán de uso residencial, tal como ha referido la alcaldesa, la popular María José Catalá.

En concreto, el anterior modelo de PSOE y Compromís permitía que el 50% de las viviendas pudieran ser destinadas a uso turístico y que el 100% de los comercios pudieran ser extinguidos, al permitir que en los bajos pudiera haber, también, apartamentos turísticos. Con la nueva norma, «se pone freno a ese desenfreno», según ha referido María José Catalá.

La nueva regulación se fundamenta en lo que se han denominado los tres grandes candados de la ciudad de Valencia. En concreto, con la nueva normativa, el número de plazas turísticas totales, ya sean hoteles, hostales o pisos turísticos, no podrá superar el 8% de las personas empadronadas en el distrito o en el barrio. Además, solo el 2% del total de las viviendas de cada barrio podrá destinarse a uso turístico, ya sea como piso turístico o como bloque y, finalmente, el 85% de los bajos quedan blindados para uso comercial. «Si cualquier apartamento turístico no supera cualquiera de estos tres filtros no podrá abrir», ha advertido la alcaldesa de Valencia.

En el caso de que un piso turístico no se encuentre dentro del límite de los tres candados antes citados para abrir, tendrá que cumplir otras condiciones, que son: el piso turístico solo podrá estar en planta baja o en primera; un piso turístico no puede coexistir con viviendas en primera planta; es obligado el acceso independiente y diferenciado desde la vía pública y tiene que contar con el permiso de las tres quintas partes de cada comunidad de vecinos.

Con esta medida, Valencia se garantiza, según su alcaldesa, que el turismo «masivo y low cost (bajo coste) no será la imagen» de la tercera ciudad de España «como estamos viendo en otras zonas».

Desde la llegada del nuevo gobierno local, de PP y Vox, la ciudad de Valencia había multiplicado exponencialmente las inspecciones de pisos turísticos en la ciudad. Así, de las 71 órdenes de cierre de pisos turísticos ilegales entre 2015 y 2023, bajo los gobiernos de Compromís y PSOE, se había pasado a las 449 entre 2023 y 2025, con PP y Vox.