Ciencia
Agricultura

Suena insólito, pero la ciencia lo respalda: Investigadores de EE.UU. creen que los hongos pueden convertir los residuos agrícolas en comida

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Tradicionalmente los residuos agrícolas han sido un problema en el campo, pero la ciencia se está esforzando en convertirlos en un recurso útil y que encaje con la economía circular. Por ejemplo, en Estados Unidos (EE.UU.) lo están empezando a ver como una fuente e alimento.

La salida alimentaria pasaría por el uso de hongos. En concreto, científicos de la Universidad de Cornell han planteado que el micelio puede transformar los residuos del campo y de la industria alimentaria en alimentos ricos en proteínas y nutrientes.

De momento se trata de una revisión científica titulada An emerging biorefinery of mycelial food products from sustainable feedstocks, publicada en Trends in Food Science & Technology, para analizar esa vía como una biorefinería fúngica circular.

Los hongos pueden convertir los residuos agrícolas en alimentos, según científicos de EE.UU.

Los hongos parecen un problema en la agricultura, pero el estudio firmado por Krishna Kalyani Sahoo, Shijin Hao, Jacqueline Marie Inacio Aquino y Ke Wang lo ve como una herramienta fundamental para convertir materias primas en productos alimentarios basados en micelio.

La idea es aprovechar las corrientes de bajo valor que ya existen en el sistema agroalimentario. Por ejemplo, hablamos de los residuos agrícolas, subproductos de la transformación de alimentos y otros flujos orgánicos que suelen acabar descartados, compostados o infrautilizados.

Aunque no lo parezca, estos materiales conservan carbohidratos y nutrientes que pueden servir de alimento para el crecimiento fúngico. Con el tratamiento adecuado, los hongos transforman esa biomasa compleja en una estructura más útil desde el punto de vista alimentario.

Es decir, en lugar de cultivar materias primas sólo para producir proteína, se podrían aprovechar restos que no compiten directamente con alimentos destinados al consumo humano. Con esto se lograría convertir una parte del desperdicio del sistema en una nueva entrada productiva.

El micelio, la parte del hongo que puede revolucionar la industria agrícola

El micelio es la red filamentosa de los hongos y no sólo es importante por su valor nutricional, sino por su textura. Esa estructura fibrosa se parece a las fibras musculares, lo que ayuda a que se parezca a la carne sin tener que procesarlo tanto.

Además, el uso de hongos es más fácil de asimilar por la industria alimentaria, ya que llevan mucho tiempo presentes en la comida. Por ejemplo, en el miso o en algunos quesos.

Por ello el gran cambio no está en comer hongos, sino en dirigir su fermentación para obtener alimentos de más valor a partir de residuos del campo o de la industria.

Qué falta para que la transformación de los residuos agrícolas en alimentos sea una realidad

Hay que tener en cuenta que la fermentación fúngica depende de muchas variables como la proporción entre carbono y nitrógeno, la temperatura, la aireación, el diseño del biorreactor y la calidad del sustrato.

Para que todo ello se puede escalar es necesario mejorar el rendimiento, la funcionalidad y la calidad del producto final. Además, es necesario desarrollar técnicas más avanzadas como el cultivo conjunto de varios microorganismos.

Otra labor que será fundamental es la concienciación del consumidor. Más allá de que el desarrollo sea viable, hay que conseguir que el hongo deje de estar únicamente asociado a cosas negativas como el moho o la descomposición.