Castilla-La Mancha
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Es oficial: Castilla-La Mancha ofrece hasta 80.000 euros por vivienda en alquiler en pequeños municipios y estos son los requisitos

En muchos pueblos de Castilla-La Mancha el problema con respecto a la vivienda no es cuánto cuesta alquilar una casa, sino algo mucho más básico  y es que no hay. Viviendas cerradas desde hace años, otras que se usan sólo en verano y muy pocas opciones reales para quien quiere instalarse allí de forma estable.

Esa falta de oferta lleva tiempo siendo uno de los principales frenos para fijar población, y ahora la Junta de Castilla-La Mancha ha decidido atacar justo ese punto. La fórmula no es nueva, pero sí el alcance ya que consiste en poner dinero encima de la mesa para que los propietarios se animen a alquilar. Y no poco precisamente si bien el nuevo plan permite llegar a cifras que rondan los 80.000 euros por vivienda, algo que ha despertado bastante interés, sobre todo en zonas donde tener una casa vacía era hasta ahora lo más habitual.

Castilla-La Mancha ofrece hasta 80.000 euros por vivienda en alquiler

La oferta de dar 80.000 euros por vivienda en alquiler no es sólo una subvención, sino que en realidad, se trata de un esquema por fases que acompaña al propietario desde el principio hasta el final. Lo primero es la puesta a punto. Muchas de estas viviendas llevan tiempo sin uso y necesitan arreglos antes de poder alquilarse. Para eso se contemplan hasta 12.000 euros, que cubren esa parte inicial que muchas veces frena cualquier intento de sacar la casa al mercado.

Después viene el tramo más importante, el que realmente marca la diferencia. Una vez que la vivienda está alquilada, el propietario puede recibir hasta 600 euros al mes durante siete años. No es una ayuda puntual, sino un ingreso constante que, acumulado, supera los 50.000 euros. Y todavía hay un tercer paso. Cuando termina el contrato, si hace falta dejar la vivienda como estaba, se puede acceder a otra ayuda que llega hasta los 18.000 euros. Sumando todo, la cifra final se acerca a los 80.400 euros. Dicho así, ya cambia la perspectiva.

Quién puede solicitar esta ayuda

El programa está bastante enfocado ya que no es una ayuda general para todo el mundo, sino que tiene un objetivo muy claro y que son los pueblos pequeños. En concreto, se dirige a viviendas vacías en municipios de menos de 10.000 habitantes, que es donde más se nota la falta de alquiler. Allí es donde la medida tiene sentido, porque sin casas disponibles es difícil que llegue gente nueva.

También hay condiciones para los inquilinos. Tienen que estar inscritos en el registro de demandantes de vivienda y no superar un determinado nivel de ingresos, que ronda los 3.300 euros mensuales en conjunto. Y hay otro límite importante: el alquiler no puede pasar de los 600 euros al mes. En muchos de estos pueblos ni siquiera se llega a esa cifra, así que encaja bastante con la realidad.

Los ayuntamientos tienen mucho que decir

Aquí hay un detalle que no es menor ya que la gestión no la lleva directamente la Junta, sino que pasa por los ayuntamientos. Serán ellos los que seleccionen a los inquilinos, gestionen los contratos y activen mecanismos para evitar problemas, sobre todo el miedo al impago, que es lo que más preocupa a muchos propietarios. Para eso se plantea un seguro de rentas que contará con una fuerte bonificación del ICO, hasta el 95%. En la práctica, se intenta dar esa seguridad que muchas veces falta cuando se habla de alquilar en entornos pequeños.

Más que una ayuda, un intento de mover el mercado

Más allá de los números, lo que busca el programa es que las casas que están vacías empiecen a tener uso. Porque el problema en estos municipios no es solo demográfico, también es de vivienda disponible. Puedes tener trabajo o querer mudarte, pero si no hay dónde vivir, no hay mucho más que hacer. Por eso el enfoque está en la oferta y no tanto en controlar precios, sino en conseguir que haya más viviendas en alquiler.

En un principio, el planteamiento es atractivo, sobre todo para pequeños propietarios que tienen una vivienda cerrada y no saben qué hacer con ella. Entre las ayudas y el alquiler, la rentabilidad puede ser interesante, incluso en mercados donde normalmente cuesta sacar rendimiento a un inmueble. Pero todo dependerá de cómo se aplique. De la rapidez en la gestión, de que los ayuntamientos puedan asumir ese papel y de que los propietarios den el paso.

De todos modos, este tipo de iniciativas no pasan desapercibidas. En comunidades con problemas similares, como Extremadura o Castilla y León, ya se está observando cómo evoluciona. Porque si funciona, puede convertirse en una referencia. Y si no, en otro intento más de activar el alquiler en zonas donde nunca ha sido fácil. De momento, lo que está claro es que la propuesta ha conseguido algo importante y es poner el tema sobre la mesa y abrir el debate sobre cómo reactivar estos municipios.