Bebés
Costumbres

Suena insólito, pero lo respalda su tradición: en Bali no dejan que ningún bebé toque el suelo antes de los 3 meses

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Bali es mucho más que playas y arrozales. La isla indonesia mantiene una de las tradiciones culturales más densas del sudeste asiático: cada nacimiento, cada muerte y cada transición vital está marcada por ceremonias heredadas de generación en generación, enmarcadas en el hinduismo balinés, una variante única del hinduismo clásico con raíces animistas propias.

En ese contexto, algunas costumbres relacionadas con los recién nacidos sorprenden a quienes no conocen la isla. Una de ellas es que los bebés balineses no pueden tocar el suelo durante sus primeros meses de vida y detrás de esa restricción hay una explicación que hunde sus raíces en siglos de espiritualidad.

¿Por qué los bebés de Bali no tocan el suelo durante los primeros meses de vida?

La creencia parte de un principio central en el hinduismo balinés: los recién nacidos son seres puros, aún conectados con el mundo divino del que acaban de llegar.

En Bali el nacimiento se entiende como una reencarnación, y el bebé, en sus primeros meses, sigue bajo la protección de los nyama bajang, espíritus guardianes que lo acompañan mientras su alma termina de arraigarse al mundo terrenal.

El suelo, por el contrario, es el dominio de los espíritus malignos. Dejar que un ser tan puro y vulnerable entre en contacto con él antes de tiempo sería exponerlo a fuerzas que aún no está en condiciones de resistir.

Por eso, durante 105 días (tres meses según el calendario balinés, que se organiza en ciclos de 35 días), el bebé no puede tocar el suelo. Siempre debe estar en brazos de algún familiar, un vecino o alguien de la comunidad.

No se trata de que el niño esté inmovilizado. Puede moverse, ser cargado, pasear. Simplemente, sus pies no tocan la tierra.

La ceremonia Nyabutan: el día en que el bebé pisa la tierra por primera vez

Al cumplir los 105 días, la familia organiza la ceremonia conocida como Nyabutan (también llamada Telung Bulanin). El acto se celebra en el templo familiar, porque en Bali cada familia tiene el suyo, ya sea grande o pequeño.

Los familiares más cercanos se reúnen para la ocasión, y los abuelos desempeñan un papel central en el ritual.

Un sacerdote conduce la ceremonia. Prepara agua sagrada con la que purifica al bebé y a los padres, y la familia elabora banten: ofrendas confeccionadas a mano con flores, arroz y frutas.

Uno de los momentos más llamativos es la llamada «ceremonia de pesca»: se coloca un recipiente con agua que contiene oro y joyas, y se permite al bebé sumergir las manos en él para «pescar» bendiciones, en una imagen que simboliza la abundancia que se desea para su vida.

El sacerdote inscribe también símbolos sagrados en la lengua y la frente del niño, formalizando su nombre y su vínculo con el mundo espiritual. La celebración concluye con un festín comunitario en el que vecinos y familiares comparten comida y ofrecen sus bendiciones.

El nacimiento en Bali, un ritual que empieza antes de pisar el suelo

Y como si no fuese bastante sorprendente, la restricción sobre el suelo es solo una parte de un sistema ritual mucho más amplio.

En el hinduismo balinés, el recién nacido llega al mundo acompañado de cuatro «hermanos espirituales»: la placenta, el cordón umbilical, el líquido amniótico y la sangre del parto. Cada uno representa una fuerza protectora que acompañará al niño durante toda su vida.

La placenta recibe un tratamiento especial: se entierra en el exterior de la casa. Si el bebé es niño, se deposita a la derecha de la entrada; si es niña, a la izquierda. La madre aplica unas gotas de leche materna sobre el lugar de enterramiento antes de amamantar por primera vez, como gesto de reconocimiento hacia ese «hermano» que protegió al bebé en el vientre.

Por último, durante los primeros 42 días tras el parto, la madre tiene restringido el acceso al templo familiar, y se encienden velas durante las primeras doce noches para ahuyentar la magia oscura.

Dicho todo esto, podemos imaginarnos que en Bali, la llegada de un bebé no es solo un acontecimiento familiar: es un acontecimiento cósmico.