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Secuestros, palizas y drogas: el informe fiscal que sitúa a los Benabad en el centro de una estructura criminal

La causa también destapa un complejo sistema de blanqueo de dinero con el que operaba la banda criminal

La capital balear lleva años conviviendo, según la investigación judicial, con una de las presuntas estructuras criminales más potentes y violentas destapadas en Baleares. Un entramado de narcotráfico, blanqueo de capitales, plantaciones masivas de marihuana, armas, amenazas y agresiones salvajes que sitúa a los hermanos Marcos Benabad Salazar y José Manuel Benabad Salazar en el centro de una organización que habría movido durante más de una década toneladas de droga y cientos de miles de euros en dinero negro por distintos puntos de Mallorca.

La investigación apunta a que la red atribuida a los hermanos Benabad habría funcionado como una auténtica maquinaria delictiva dedicada al cultivo masivo de cannabis, la distribución de cocaína y drogas sintéticas, y la gestión de puntos de venta en zonas estratégicas de la isla. Según las pesquisas, el grupo operaba con una estructura perfectamente organizada, con reparto de funciones, contactos externos para introducir sustancias desde la Península y el extranjero, y una extensa red de colaboradores encargados de mover la droga en el mercado minorista.

Las investigaciones de la Guardia Civil también apuntan al uso sistemático de fincas rústicas y viviendas como centros de cultivo interior, con sofisticados sistemas de iluminación, ventilación y conexiones ilegales a la red eléctrica para sostener enormes plantaciones de marihuana. Uno de los aspectos más llamativos del caso es el supuesto sistema de protección interna de la organización. La investigación describe una estructura donde terceros asumían formalmente responsabilidades para blindar a los presuntos líderes del entramado.

Contratos de alquiler, viviendas utilizadas para plantaciones o inmuebles vinculados a operaciones del grupo aparecían a nombre de personas del entorno, creando un escudo que habría permitido mantener el control de la organización, evitando consecuencias penales directas en distintos operativos policiales desarrollados durante años.

A lo largo de la investigación se documentan numerosas entradas y registros donde se intervinieron cantidades relevantes de cocaína, hachís, marihuana y sustancias utilizadas para adulterar droga, además de armas prohibidas, grandes sumas de dinero en efectivo, básculas de precisión y material destinado a la distribución. Los investigadores consideran que estos hallazgos reflejan una infraestructura estable y preparada para abastecer de forma continuada distintos puntos de venta en Mallorca.

Pero el episodio más oscuro de toda la causa aparece ligado a un presunto secuestro y una brutal agresión vinculada a una deuda interna dentro del entorno criminal. La investigación describe cómo un antiguo colaborador habría sido retenido durante horas en un zulo oculto en Palma bajo amenazas de muerte contra él y su familia. Días después, siempre según el relato de la causa, la víctima habría sido localizada nuevamente en la zona de El Arenal, donde sufrió una violenta paliza en grupo con consecuencias físicas permanentes y secuelas irreversibles.

La causa también destapa un complejo sistema de blanqueo de dinero que habría servido para introducir en el circuito legal los beneficios obtenidos del narcotráfico. Según la investigación, se utilizaron sociedades instrumentales, cuentas bancarias de familiares y operaciones inmobiliarias para ocultar el origen ilícito del dinero. Entre los mecanismos detectados figuran compras de vehículos de alta gama, movimientos de efectivo sin justificar y adquisiciones patrimoniales realizadas a nombre de terceros, incluidos familiares y menores de edad.

Los investigadores apuntan además a la existencia de importantes cantidades de efectivo manejadas fuera de los cauces legales, así como inversiones en sociedades y bienes patrimoniales destinadas presuntamente a camuflar el origen del dinero. Todo ello habría permitido sostener durante años una estructura económica paralela vinculada al tráfico de drogas y al movimiento de capitales de origen ilícito.

La causa continúa pendiente de juicio y contempla peticiones de cárcel que superan ampliamente la década de prisión para los principales acusados por delitos relacionados con tráfico de drogas, blanqueo de capitales, detención ilegal, amenazas y lesiones, además de importantes multas económicas.