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SUCESOS

PSG, Lamine Yamal o Musiala: al descubierto en Palma un imperio de camisetas falsas de fútbol valorado en medio millón de euros

La Policía Nacional localiza cerca de 6.000 prendas de clubes y selecciones ocultas en un almacén de Palma

La Policía Nacional ha descubierto en la ciudad de Palma un auténtico imperio de hasta 6.000 camisetas de fútbol falsas valoradas en más de medio millón de euros en total. El dueño del local, que ha sido detenido por un delito contra la propiedad intelectual, escondía las prendas en un almacén a las puertas de la calle.

El operativo se desencadenó cuando la sala del 091 comisionó a una patrulla de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana tras el aviso de que se estaba cometiendo un allanamiento en el inmueble, una alerta motivada por movimientos sospechosos detectados días atrás.

Al personarse en el lugar, los agentes localizaron al sospechoso en plena faena, manipulando el acceso para entrar. Interrogado de inmediato sobre lo que hacía allí, el individuo intentó justificarse afirmando que era el arrendatario del almacén y que simplemente había extraviado las llaves. Sin embargo, al franquear el paso, la excusa se derrumbó: el interior albergaba centenares de equipaciones deportivas visiblemente falsas.

A raíz de este hallazgo fortuito, el Grupo de Blanqueo de Capitales de la Policía Nacional asumió el control de las pesquisas. En la inspección a fondo del establecimiento, los investigadores contabilizaron cerca de 6.000 artículos entre camisetas, chándales y conjuntos completos de diversos clubes y selecciones internacionales de fútbol como el PSG, la Selección Española o la Selección Alemana.

Si bien en el mercado ilícito callejero cada prenda suele comercializarse en torno a los 20 euros, alcanzando los chándales un importe algo superior, la venta clandestina del cargamento habría reportado más de 120.000 euros. No obstante, el impacto económico real es mucho más severo: dada la gran calidad del material, capaz de inducir a error al consumidor, el valor de mercado si se tratase de artículos originales superaría el medio millón de euros, con el consiguiente perjuicio económico para las marcas registradas.

Las indagaciones del Grupo de Blanqueo revelan que el arrestado no actuaba de forma aislada. Su rol correspondía al de un eslabón clave dentro de una estructura de distribución que importaba grandes volúmenes de falsificaciones fabricadas por una empresa en China. Desde Cataluña, centro logístico de la trama, la mercancía se ramificaba hacia distintos puntos de España, operando el detenido como redistribuidor local para nutrir a los vendedores que operan a pie de calle.