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Denuncian una «grave negligencia» del área de Psiquiatría de Son Llàtzer: «Lo llevamos al hospital para salvarlo y salimos para enterrarlo»

Una familia de Palma anuncia medidas legales contra el centro hospitalario y los facultativos

Una familia de Palma denuncia una «gravísima falta de empatía» y anuncia acciones legales tras la muerte del joven después de solicitar un ingreso urgente en el Hospital Son Llàtzer. Los afectados han denunciado públicamente la actuación del servicio de psiquiatría del citado hospital tras el suicidio de un joven de 27 años que, según relatan sus allegados, acudió horas antes junto a su familia a urgencias psiquiátricas pidiendo ayuda ante un riesgo suicida que describen como «evidente, real e inminente».

En un duro comunicado difundido públicamente, la familia explica que el joven «llevaba semanas asomándose a la muerte» y atravesaba un deterioro emocional extremo que había generado una profunda preocupación entre todos sus allegados. «Semanas atrapado en un sufrimiento que lo estaba destruyendo lentamente delante de todos nosotros. Y nosotros lo vimos. Vimos el miedo en sus ojos. Vimos cómo se apagaba. Vimos cómo la desesperación iba ganando terreno cada día», relata Ramón Mulet, policía y directivo de una asociación especializada en la prevención del suicidio.

La familia asegura que decidió acudir al hospital ante el temor constante de que pudiera producirse una tragedia en cualquier momento. «No fuimos por precaución. No fuimos por una duda menor. Fuimos aterrados. Fuimos desesperados. Fuimos pidiendo protección para alguien que ya no podía sostenerse solo», señala el comunicado.

Según denuncian, el joven había verbalizado ideaciones suicidas, existían antecedentes de tentativas previas y su estado emocional era «límite”» Además, sostienen que la madre del fallecido pidió «entre lágrimas y súplicas» que no lo dejaran marchar y que se procediera a su ingreso hospitalario. «La respuesta fue negativa. Horas después, nuestro sobrino se quitó la vida», afirman.

Los familiares aseguran sentirse «rotos por dentro» y denuncian lo que consideran «una gravísima falta de empatía y una valoración profundamente errónea del riesgo suicida». «¿Cómo es posible que una persona que pide ayuda desesperadamente termine muerta horas después? ¿Cómo puede una familia implorar protección y salir de un hospital con la sensación de que nadie ha entendido la gravedad de lo que estaba ocurriendo?» se preguntan en el texto.

La familia sostiene además que el hospital representaba «el último lugar» al que podían acudir para intentar salvar la vida del joven. «Ese hospital era el último lugar al que podíamos acudir para salvarlo. Era el último muro antes del abismo. Y ese muro no sostuvo a nuestro sobrino», expresan.

En el comunicado también aseguran que convivirán «para siempre» con la sensación de abandono institucional y con la idea de que la muerte «podía haberse evitado». «No hablamos únicamente del dolor por una muerte. Hablamos del trauma devastador de sentir que esa muerte podía haberse evitado», añaden.

«Jamás podremos olvidar que todavía estaba vivo cuando entró en el Hospital Son Llàtzer de Palma y no fue atendido como se merecía», lamenta la familia. Otro de los aspectos más duros del relato familiar es que, según explican, hace diez años la madre del joven ya perdió a su marido por suicidio y también acudieron entonces a solicitar ayuda hospitalaria.

«Hace diez años ya quedó destruida por una tragedia irreparable. Y hoy, una década después, vuelve a sufrir exactamente el mismo horror con su hijo». «Hay sufrimientos que ningún ser humano debería soportar dos veces», lamentan.

La familia considera que este tipo de situaciones «no son hechos aislados» y reclama que se investiguen posibles fallos estructurales en la atención de salud mental y en la valoración del riesgo suicida en urgencias hospitalarias. «En Baleares y en toda España existen cientos de familias destruidas por situaciones similares», aseguran.

Por ello, han solicitado públicamente la intervención del Observatorio Nacional para la Prevención del Suicidio, creado en 2026 y vinculado al Ministerio de Sanidad, con el objetivo de analizar casos de personas que acudieron a urgencias psiquiátricas pidiendo ayuda y fallecieron poco después. «La sociedad tiene derecho a conocer esa realidad. Las familias merecen saber cuántas tragedias similares existen. Y las instituciones tienen la obligación moral y humana de revisar qué está fallando en nuestra sanidad pública», concluye el comunicado.

La familia también ha anunciado su intención de emprender acciones legales y penales para esclarecer lo ocurrido y depurar posibles responsabilidades derivadas de la atención recibida. Además, han hecho un llamamiento público a otras personas que hayan vivido situaciones similares para recopilar testimonios sobre posibles fallos en la atención de salud mental.

Si tú o alguien cercano necesita ayuda emocional o presenta pensamientos suicidas, en España está disponible la Línea 024 de atención a la conducta suicida, gratuita, confidencial y operativa las 24 horas del día.