Andalucía
MEDIO AMBIENTE

Los Alcornocales: el gran laboratorio natural de Andalucía contra el cambio climático

La administración forestal francesa ha elegido el quejigo andaluz como posible alternativa para determinadas zonas forestales

La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía desarrolla en el Parque Natural Los Alcornocales diversos proyectos que refuerzan su función como territorio de conservación, motor de desarrollo socioeconómico y centro de experimentación científica frente a los desafíos del cambio global. Este enclave del sur de la península ibérica se ha consolidado en los últimos años como un verdadero laboratorio natural, donde se ponen a prueba nuevas fórmulas para armonizar la protección de la biodiversidad con el aprovechamiento sostenible de los recursos del monte mediterráneo.

Situado en un emplazamiento estratégico, a las puertas del estrecho de Gibraltar y en uno de los mayores puntos calientes de biodiversidad del planeta, el Parque Natural Los Alcornocales combina unas condiciones climáticas singulares, fruto del encuentro entre los vientos de levante y de poniente. Esta particularidad le confiere rasgos propios de la macaronesia en algunas zonas, al tiempo que mantiene extensos bosques de alcornoques y quejigos que le han valido el apelativo de «la última selva de Europa».

Este lugar ha tenido presencia humana desde tiempos prehistóricos, lo que ha influido mucho en cómo se ha formado su paisaje y en las actividades que se desarrollan en él. En sus más de 168.000 hectáreas, las personas han interactuado constantemente con la naturaleza, lo que ha sido clave tanto para conservar su riqueza ecológica como para impulsar actividades económicas ligadas al monte y, en muchos casos, relacionadas con la ciencia y la tecnología.

Actualmente, además de ser una fuente importante de recursos naturales y un apoyo para la economía local, el parque cumple una nueva función: servir como espacio de experimentación para probar usos sostenibles de los recursos y observar cómo el cambio climático afecta a los ecosistemas mediterráneos.

En este marco, se han desarrollado diversas iniciativas innovadoras que combinan tres objetivos principales: fomentar el desarrollo socioeconómico, conservar la naturaleza y actuar como laboratorio frente al cambio global. Estas iniciativas han sido promovidas en gran parte por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, con la colaboración de centros de investigación, universidades y entidades europeas, bajo la dirección y conocimiento del director conservador del espacio natural, Juan Manuel Fornell.

Selvicultura del carbono

Entre estas iniciativas destaca el proyecto LIFE CO2RK, cuyo objetivo es establecer un marco legal que permita desarrollar proyectos de compensación de emisiones de CO₂ a través del Sistema Andaluz de Compensación de Emisiones (SACE). Esta iniciativa busca atraer inversión privada para la conservación del monte alcornocal.

A través de este proyecto se pretende que las empresas puedan compensar parte de sus emisiones mediante actuaciones de selvicultura del carbono en montes mediterráneos. Estas actuaciones, aplicando las mejores técnicas forestales disponibles, permitirán aumentar la capacidad de fijación de carbono de los ecosistemas alcornocales, al tiempo que se refuerza su estado de conservación y se contribuye a mantener la actividad económica asociada al descorche.

Profesionalización del corchero

Hace varios años se puso en marcha la denominada «escuela de corcheros», una iniciativa destinada a facilitar la incorporación de nuevos profesionales a esta actividad tradicional. Desde 2025 este trabajo se ha reforzado mediante la participación en el proyecto FUTURECORK, liderado desde Cataluña, que busca avanzar en el reconocimiento profesional del oficio de corchero.

Gracias a este proyecto se han acreditado ya más de 120 corcheros a través de diversas pruebas de aptitud realizadas durante 2025, además de formadores con capacidad para evaluar a nuevos profesionales. Para 2026 se trabaja en la creación de un centro acreditado de formación en colaboración con la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA), centros de formación profesional forestal de Cádiz y Sierra Morena, la Asociación de Corcheros de Andalucía (ACOAN) y la finca pública La Almoraima. El objetivo es garantizar el relevo generacional y asegurar que esta actividad continúe siendo un pilar económico del territorio.

Otra línea de trabajo busca recuperar el valor económico del quejigo (Quercus canariensis), también conocido como roble andaluz. Esta especie tuvo una gran relevancia histórica, especialmente cuando su madera era muy apreciada para la construcción naval. Sin embargo, con el incremento del valor del corcho, su aprovechamiento fue perdiendo protagonismo a lo largo del siglo XIX, hasta quedar relegado principalmente al uso como leña.

En la actualidad se están desarrollando diversas experiencias para explorar nuevas aplicaciones de la madera de quejigo, especialmente en la industria vitivinícola. Durante 2025 se han puesto en marcha talleres sobre gestión de quejigales con el objetivo de aprender a obtener madera de calidad de los ejemplares presentes en el parque natural.

Colaboración con Francia

El interés que despierta esta especie no se limita al ámbito andaluz. El valor económico de la madera de roble en países como Francia ha llevado a que la región de Alsacia haya escogido el Quercus canariensis del Parque Natural Los Alcornocales para participar en una experiencia de adaptación forestal frente al cambio climático. Ante la posibilidad de que algunas especies de roble puedan retroceder en el futuro, la administración forestal francesa ha seleccionado el quejigo andaluz como posible alternativa para determinadas zonas forestales. En el marco de este proyecto se han recogido bellotas durante dos campañas en el parque natural para su traslado a viveros forestales franceses, donde serán cultivadas antes de su posible introducción en campo.

Junto a estas actuaciones centradas en la gestión forestal, el parque natural también participa en proyectos de restauración ecológica a escala de cuenca. En este sentido, Los Alcornocales se ha incorporado al proyecto europeo RIVER REST, cuyo desarrollo comenzará en 2026 y que analizará los procesos de erosión en la cuenca del río Barbate. El objetivo es estudiar cómo estos procesos pueden influir en el aterramiento de embalses como el del Barbate, reduciendo su capacidad de almacenamiento de agua, un recurso estratégico especialmente valioso en escenarios de sequía y cambio climático.

Reducir la virulencia de los incendios

Otra línea de investigación relevante está relacionada con los incendios forestales de sexta generación. En este ámbito, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente participa, junto a socios andaluces, portugueses y de Castilla y León, en el proyecto REFLORESTA, destinado a analizar qué tipos de gestión forestal pueden reducir la virulencia de estos grandes incendios.

La configuración del paisaje de Los Alcornocales, caracterizada por un mosaico de usos del suelo y por una actividad económica ligada al monte, ha permitido mantener históricamente incendios recurrentes, pero de baja intensidad. Esta circunstancia ha convertido al parque natural en un escenario idóneo para analizar la eficacia de determinadas técnicas de prevención y gestión forestal antes de aplicarlas en otras zonas de la península ibérica.

La interacción entre gestión forestal, investigación y aprovechamientos tradicionales ha llevado a que el Parque Natural Los Alcornocales haya sido propuesto como uno de los cinco Living Lab europeos dentro del proyecto FARCLIMATE, impulsado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en el ámbito de la gestión forestal. Esta condición reconoce al parque natural como un espacio de referencia donde la investigación científica y la gestión del territorio se desarrollan de forma coordinada para afrontar los desafíos del cambio climático.

A esta colaboración entre ciencia y gestión se suman también proyectos tecnológicos destinados a mejorar la gestión diaria del espacio protegido. Entre ellos se encuentra el diseño, por parte de la Universidad de Cádiz, de estaciones meteorológicas equipadas con medidores de niebla, que permiten obtener datos inéditos sobre el régimen de nieblas que favorece la presencia de bosques de laurisilva en las zonas más meridionales del parque.

Asimismo, se están instalando contadores de paso en diversos senderos del parque natural en colaboración con la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, dentro de su Plan de Sostenibilidad Turística. Esta iniciativa hará posible disponer de información precisa sobre los flujos de visitantes, facilitando la planificación de tareas de mantenimiento, limpieza y conservación de los itinerarios.

En conjunto, todas estas iniciativas reflejan cómo el Parque Natural Los Alcornocales se ha convertido en un espacio clave para avanzar en nuevas formas de gestión del monte mediterráneo. Un territorio donde la conservación de la biodiversidad, la investigación científica y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales se integran para generar oportunidades de desarrollo para las poblaciones locales.