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DEFENSA

Corea del Sur está preparando sus submarinos nucleares con 100.000 millones de wones y la Marina de EEUU le pide una razón «válida»: los expertos apuntan al Indo-Pacífico

Expertos como Moon Keun-sik, exjefe del proyecto en la Armada surcoreana, creen que podrían operar desde la península hasta Ormuz, mientras la Marina de EEUU pide una razón válida y no el prestigio.

El astillero de Anduril en Maryland tendrá más de 185.000 m² para piezas de submarinos nucleares y el Pentágono lo llama «el mayor desde la Segunda Guerra Mundial»

Corea del sur va muy en serio: ha logrado cruzar por primera vez con un submarino el océano Pacífico hasta Canadá

En la base de Pearl Harbor-Hickam, en Hawái, un responsable de la Marina de Estados Unidos habló el 9 de septiembre de 2026 con periodistas de Asia-Pacífico. Preguntado por los futuros submarinos de propulsión nuclear surcoreanos, respondió que «Corea del Sur necesita encontrar razones válidas para tener submarinos nucleares», según recogió The Herald Business.

La pregunta llega cuando Seúl ya ha puesto dinero y calendario al proyecto. El Gobierno ha reservado 100.000 millones de wones, unos 74,4 millones de dólares, en el proyecto de presupuesto de defensa de 2027 para el diseño inicial y la investigación, y quiere botar el primer submarino a mediados de la década de 2030.

La respuesta de varios expertos, recogida por The Korea Times, es que estos barcos nacerían para vigilar a Corea del Norte y con el tiempo podrían operar en todo el Indo-Pacífico.

Un programa con presupuesto y fecha de botadura

El Ministerio de Defensa Nacional presentó el 26 de mayo de 2026 el proyecto Jangbogo N. Según recogió la revista Janes, los submarinos se desarrollarán y construirán en el país y usarán uranio poco enriquecido. Un submarino de propulsión nuclear lleva un reactor que mueve el barco, y Seúl plantea que los suyos carguen solo armamento convencional.

El dinero figura en el proyecto de presupuesto de defensa para 2027, que suma 73,28 billones de wones, un 8,2 % más. Es la primera partida destinada a construir un submarino nuclear.

El presidente Lee Jae Myung pidió el 18 de agosto ir más rápido. «También deben acelerarse los esfuerzos en el proyecto del submarino de propulsión nuclear, que simbolizará el futuro de una alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos más constructiva y más fuerte», dijo en una reunión del Gabinete, según Korea JoongAng Daily.

Lo que pide la Marina de Estados Unidos

El responsable de la Marina estadounidense, cuyo nombre no se ha publicado, fue claro sobre el riesgo de comprarlos por imagen. «Si Corea del Sur compra submarinos nucleares solo como símbolo de estatus, esa sería la razón equivocada», dijo, y añadió que el motivo es que «cuesta una cantidad enorme de dinero».

Después recordó una idea del almirante Daryl Caudle, jefe de Operaciones Navales de la Marina de Estados Unidos, que había sugerido que, si Corea del Sur nunca opera más allá de sus aguas cercanas, quizá no necesite este tipo de barcos. «Nosotros no podemos decidir esa razón por ellos», insistió. «Corea del Sur tiene que encontrar por sí misma una razón válida».

El propio Caudle, de visita en Corea del Sur en noviembre de 2025, había dicho que «es una expectativa natural pensar que el submarino se usaría para disuadir a China».

El mismo responsable calificó de «primer nivel» a los astilleros surcoreanos y admitió que Estados Unidos no puede hoy construir y mantener barcos al ritmo que necesita, algo que Washington intenta resolver con proyectos como el astillero Arsenal-2 de Anduril en Maryland.

Por qué la propulsión nuclear cambia la caza de submarinos

Moon Keun-sik dirigió el equipo del proyecto de submarino nuclear en el Cuartel General de la Armada y hoy es profesor en la Escuela de Posgrado de Políticas Públicas de la Universidad Hanyang, en Seúl. Cree que la objeción estadounidense olvida que estos barcos pueden pasar mucho tiempo sumergidos sin ser detectados.

«Los submarinos diésel tienen que acercarse a la superficie varias veces al día para recargar sus baterías, y en ese proceso se exponen», explicó Moon a The Korea Times. «Un submarino de propulsión nuclear puede permanecer sumergido mucho tiempo y salir a la superficie solo cuando es necesario».

Esa autonomía sería clave para seguir de forma continua a los submarinos norcoreanos capaces de llevar armas nucleares, según Moon. Pionyang también persigue un submarino de propulsión nuclear, al que un submarino diésel-eléctrico convencional difícilmente podría seguir el ritmo.

Hoy la Armada surcoreana usa barcos convencionales como el Dosan Ahn Changho, que cruzó el Pacífico hasta Canadá, de la clase KSS-III de unas 3.000 toneladas. El entonces ministro de Defensa, Ahn Gyu-back, lo resumió así ante los diputados en octubre de 2025: «Como no podemos superar con submarinos diésel al submarino nuclear que prepara Corea del Norte en autonomía bajo el agua y en velocidad, tiene una enorme importancia militar».

De la península coreana al estrecho de Ormuz

Moon, sin embargo, cree que Seúl no debería limitar su futura flota a la península. Corea del Sur depende de las rutas marítimas que traen la energía de Oriente Medio a través del océano Índico y del estrecho de Malaca, y ante una crisis en el estrecho de Ormuz u otro paso crítico, estos submarinos podrían enviarse con rapidez a misiones de largo alcance, según explicó al diario.

Cheong Seong-chang, vicepresidente del Instituto Sejong, coincide en el orden de prioridades. «El objetivo principal es, por supuesto, contrarrestar los submarinos de propulsión nuclear norcoreanos», dijo. «Pero, en segundo lugar, podrían ayudar a mantener el equilibrio de poder en el noreste de Asia y llevar la alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos a otro nivel». A su juicio, complicarían los cálculos estratégicos de China.

El actual ministro de Defensa, Kang Shin-chul, que tomó posesión el 22 de septiembre, describió estos barcos cuando aún era ministro designado como una «disuasión persistente y sigilosa» frente a Corea del Norte, útil también para proteger las rutas marítimas, según The Korea Times.

El OIEA y el Senado de Estados Unidos examinan el programa

Corea del Sur ha dado ya el primer paso ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Su director general, Rafael Grossi, anunció el 7 de septiembre que Seúl «ha notificado formalmente a la Secretaría su intención de iniciar consultas con el Organismo sobre un acuerdo en virtud del artículo 14 de su acuerdo de salvaguardias amplias», según un comunicado de su oficina citado por The Korea Herald.

Las salvaguardias son las inspecciones con las que el OIEA comprueba que el material nuclear de un país no acaba en armas. El artículo 14 permite a un Estado sin armas nucleares usar ese material con fines militares no prohibidos, como la propulsión naval, siempre que lo pacte antes con el Organismo.

Grossi dijo que espera «la continuación de nuestras consultas con el mismo espíritu de transparencia». Un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano lo explicó así: «Estamos avanzando con los procedimientos necesarios para demostrar que adoptamos un enfoque transparente».

En Washington, el Comité de Servicios Armados del Senado ha pedido un informe para febrero de 2027 sobre el efecto del programa en la seguridad regional, sus costes y sus riesgos de proliferación.

Lo que todavía no está decidido

Las ideas de Moon y Cheong son opiniones de expertos, no doctrina oficial, y el Ministerio de Defensa no ha detallado públicamente cómo operarían los barcos fuera de la península.

Los 100.000 millones de wones son, además, una propuesta que debe aprobar la Asamblea Nacional. Seúl y Washington siguen negociando el suministro de combustible, que podría pasar por revisar el acuerdo de cooperación nuclear civil entre ambos países.

Tampoco está cerrado el lugar de construcción. Donald Trump escribió en octubre de 2025 que el submarino se construiría en astilleros de Filadelfia, mientras que Exteriores afirmó en junio de 2026 que las conversaciones seguían «sobre la base de que los submarinos se construirán en Corea del Sur». Y el plazo es largo, porque el jefe de Operaciones Navales surcoreano, el almirante Kang Dong-gil, calculó en octubre de 2025 que, «si se toma la decisión, llevaría unos 10 años».

El análisis sobre el futuro papel de estos submarinos se ha publicado en The Korea Times el 13 de septiembre de 2026.

Crédito de la imagen: U.S. Navy (Nicholas Russell).