Sociedad
Código Civil

¿Puedo talar las ramas del árbol de mi vecino si entran en mi jardín? El artículo 591 del Código Civil lo aclara

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los árboles tienen un gran valor ornamental, pero también pueden generar conflictos cuando su crecimiento afecta a las propiedades vecinas. Cuando las ramas sobresalen y entran en el jardín colindante, la primera reacción puede ser podar las partes que invaden una propiedad, pero la legislación española establece límites sobre cómo proceder en estos casos. Conocer la normativa permite evitar posibles conflictos legales y, al mismo tiempo, ayudar a mantener una buena convivencia entre vecinos.

¿Se pueden cortar las ramas que invaden una parcela? La respuesta es no, al menos no por iniciativa propia. Aunque las ramas pertenezcan a un árbol situado en la finca colindante y se extiendan sobre otra propiedad, la legislación no permite podarlas sin cumplir con la normativa vigente. Otro aspecto que contempla el Código Civil es la distancia mínima que se debe respetar al plantar árboles y arbustos cerca de los límites que separan dos propiedades.

¿Puedes talar las ramas del árbol de tu vecino?

Según el artículo 591 del Código Civil, «no se podrá plantar árboles cerca de una heredad (en este caso, vivienda) ajena, salvo a la distancia autorizada por las ordenanzas o la costumbre del lugar, y, en su defecto, a la de dos metros de la línea divisoria de las heredades si la plantación se hace de árboles altos, y a la de 50 centímetros si la plantación es de arbustos o árboles bajos».

Por su parte, el artículo 592 del Código Civil especifica que «si las ramas de algunos árboles se extienden sobre una heredad, jardines o patios vecinos, tendrá el dueño de éstos derecho a reclamar que se corten en cuanto se extiendan sobre su propiedad, y si fueren las raíces de los árboles vecinos las que se estén en suelo de otro, el dueño del suelo en que se introduzcan podrá cortarlas por sí mismo dentro de su heredad».

Por lo tanto, el vecino puede exigir que se poden las ramas que entran en su jardín, pero no puede talar el árbol por su cuenta. Si éstas provocan algún desperfecto, tanto si invaden la parcela como si no, también puede pedir al propietario que las pode. Si se niega a hacerlo, deberá acudir a los tribunales para que ordenen la poda. Cuando las ramas se extienden sobre el vecino no atiende la petición, conviene dejar constancia formal de que has intentado resolver el problema de forma amistosa. Para ello, lo mejor es enviar un burofax, el cual se podrá utilizarse como prueba si se llega a juicio.

La ley establece una distinción entre las ramas que sobresalen por encima de una propiedad y las raíces que se extienden bajo una finca colindante. En este caso, el propietario afectado sí puede cortarlas por su cuenta dentro de los límites de su parcela. Esta diferencia responde a que las raíces pueden ocasionar daños en tuberías, muros, pavimentos o cimientos, así que es necesario intervenir con rapidez.

Aun así, los expertos recomiendan tener cuidado, sobre todo cuando el corte pueda afectar a la estabilidad o la salud del árbol. Una intervención que provoque daños importantes podría dar lugar a reclamaciones posteriores si se demuestra que se han ocasionado perjuicios desproporcionados.

Consecuencias legales

Es importante no podar las ramas por cuenta propia, aunque el vecino se niegue a resolver el conflicto de forma amistosa. Actuar de esta manera podría dar lugar a una sanción administrativa. En el ámbito civil, realizar la poda sin autorización y causar daños al árbol o a la propiedad ajena puede dar lugar a una reclamación por los perjuicios ocasionados.

En el peor de los casos, también podría existir responsabilidad penal si la conducta encaja en el delito de realización arbitraria del propio derecho, recogido en el artículo 455 del Código Penal como la «realización de un derecho propio al margen de las vías legales», es decir, actuar sin la debida autorización. Por ello, lo más prudente es recurrir a los procedimientos legales.

Comunidades autónomas

En España, algunos territorios cuentan con derecho civil propio, lo que introduce ciertas diferencias en la normativa aplicable:

En la Comunidad de Madrid, la normativa municipal contempla disposiciones relativas a la poda de árboles para evitar daños en las propiedades colindantes. Cuando las ramas de un árbol ocasionan desperfectos en una finca vecina, corresponde a su propietario adoptar las medidas necesarias y podarlas lo antes posible.