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El Niño gana fuerza antes de lo previsto: la OMM advierte de un episodio más intenso con mayor riesgo de olas de calor y lluvias extremas

  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte de un episodio más intenso de El Niño, con un mayor riesgo de olas de calor y lluvias extremas. El fenómeno gana fuerza antes de lo previsto y los expertos siguen de cerca una evolución que puede tener efectos relevantes en los próximos meses.

El Niño es un fenómeno climático cíclico que se produce en el Pacífico ecuatorial y que influye en la variabilidad del clima a escala global. Su desarrollo suele estar asociado a un aumento de las temperaturas y a cambios en los patrones de lluvia, aunque sus efectos no son iguales en todas las regiones ni se manifiestan siempre con la misma intensidad.

Este verano ya ha dejado señales de un escenario meteorológico especialmente sensible, con temperaturas elevadas y episodios de tiempo extremo en distintas zonas. La previsión apunta ahora a una posible intensificación del fenómeno, lo que obliga a prestar atención a los avisos de los organismos especializados.

El Niño gana fuerza antes de lo previsto

Los últimos modelos meteorológicos señalan que El Niño podría alcanzar una intensidad significativa durante este año. Según las previsiones del modelo ECMWF publicadas a comienzos de julio de 2026, el experto Ben Noll ha advertido de que todos los escenarios apuntan a un episodio de El Niño más fuerte de lo previsto, con temperaturas oceánicas que podrían alcanzar en diciembre entre 3,3 ºC y 4,4 ºC por encima de la media en el Pacífico ecuatorial central.

El desarrollo actual, según esa misma previsión, estaría más avanzado que en la misma fase de anteriores episodios muy intensos registrados en 2015, 1997 y 1982. La diferencia, apuntan los expertos, es que los océanos se encuentran ahora mucho más cálidos, lo que podría alterar la respuesta atmosférica respecto a episodios anteriores.

La evolución de la anomalía en la región Niño 3.4, una de las zonas de referencia del Pacífico ecuatorial, muestra un posible pico medio de aproximadamente 3,9 ºC por encima de la línea base 1991-2020. Si esta previsión se cumple, estaríamos ante un episodio de El Niño histórico.

Mayor riesgo de olas de calor y lluvias extremas

La OMM advierte de que un episodio más intenso de El Niño puede aumentar el riesgo de olas de calor y precipitaciones extremas. No se trata de un fenómeno nuevo, pero sí de una situación que preocupa especialmente por el contexto actual de temperaturas elevadas tanto en la atmósfera como en los océanos.

Varios expertos señalan que este posible El Niño de 2026-2027 podría desarrollarse en un escenario desconocido hasta ahora, marcado por un planeta más cálido y por fuertes olas de calor marinas, especialmente en el Pacífico, muy cerca de la región en la que se forma este fenómeno.

El Niño y La Niña son fases opuestas del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur, uno de los principales motores de la variabilidad climática interanual. En el caso de El Niño, se caracteriza por temperaturas de la superficie del mar superiores a la media en las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial.

Estos episodios suelen producirse cada dos a siete años y tienen una duración habitual de entre nueve y doce meses. Normalmente comienzan a desarrollarse entre marzo y junio, alcanzan su máxima intensidad entre noviembre y febrero y ejercen su mayor influencia sobre las temperaturas globales durante el año siguiente a su formación.

Sus efectos dependen de la intensidad, la duración, la época del año y la interacción con otros fenómenos climáticos, como el dipolo del océano Índico. Además, no todas las regiones del mundo se ven afectadas de la misma manera. Incluso dentro de una misma zona, las consecuencias pueden ser distintas. También pueden registrarse fenómenos meteorológicos extremos cuando el ENOS se encuentra en fase neutra.