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El otoño respiratorio llega antes de tiempo: gripe, covid y amigdalitis ya circulan en pleno calor

La situación dibuja así un comienzo de temporada respiratoria diferente al que suele asociarse al otoño

El otoño todavía no ha llegado, las temperaturas siguen siendo propias del verano y, sin embargo, las consultas médicas empiezan a recuperar un viejo conocido: las infecciones respiratorias. Gripe, COVID y cuadros de garganta, entre ellos las amigdalitis, vuelven a aparecer entre la población coincidiendo con la vuelta al colegio, la reincorporación al trabajo y el aumento de los contactos sociales.

La fotografía, sin embargo, tiene un matiz importante: el aumento de las infecciones respiratorias no significa que España se encuentre ante una epidemia de gripe. Los datos de vigilancia del Instituto de Salud Carlos III muestran que durante el verano la actividad gripal se ha mantenido en niveles bajos y por debajo del umbral epidémico. En cambio, el SARS-CoV-2 ha mostrado una circulación mayor y un incremento de su positividad durante las últimas semanas disponibles.

La situación dibuja así un comienzo de temporada respiratoria diferente al que suele asociarse al otoño. No hace falta esperar a que bajen las temperaturas para que determinados virus comiencen a circular. El regreso a las aulas, la recuperación de la actividad laboral y la mayor interacción entre personas después de las vacaciones pueden favorecer la transmisión de microorganismos respiratorios.

Más contactos, más oportunidades para los virus

El final del verano modifica de forma importante los hábitos de la población. Los niños regresan a las aulas, los adultos vuelven a sus puestos de trabajo y se recuperan rutinas que durante las vacaciones se habían interrumpido. También aumenta la movilidad y el número de contactos entre personas procedentes de distintos lugares.

Todo ello crea más oportunidades para que los virus pasen de una persona a otra. Por eso, septiembre puede convertirse en un periodo de transición entre la menor circulación respiratoria propia de buena parte del verano y el escenario de mayor transmisión que tradicionalmente se observa durante los meses fríos.

Los cambios bruscos de temperatura también pueden coincidir con la aparición de síntomas respiratorios, aunque no debe confundirse el frío o una variación térmica con la causa directa de una infección. Son los virus los que provocan estas enfermedades; las condiciones ambientales y los cambios en los comportamientos sociales pueden modificar las oportunidades de transmisión.

La gripe no es todavía la protagonista

Los datos oficiales obligan a poner freno a la idea de que la gripe ya se encuentra en una situación epidémica. En la semana del 27 de julio al 2 de agosto, la tasa de síndrome gripal era de 3,8 casos por 100.000 habitantes y la positividad para gripe del 3,1%, cifras que permanecían por debajo del umbral epidémico.

Una semana después, entre el 3 y el 9 de agosto, la tasa de síndrome gripal se situaba en 4,6 casos por 100.000 habitantes, también por debajo del umbral epidémico.

Por tanto, hablar de un «adelanto de la gripe» requiere cautela. Lo que sí se observa es la presencia de infecciones respiratorias en una época en la que tradicionalmente se espera una circulación menor.

Covid gana terreno en septiembre

El comportamiento del SARS-CoV-2 presenta un escenario diferente. Durante el verano ya se había detectado circulación del virus y la positividad fue aumentando. En la semana 31, el porcentaje de muestras positivas para SARS-CoV-2 alcanzó el 7%, frente al 3,1% registrado para gripe.

En la semana siguiente, la positividad para Covid llegó al 8,5%, mientras la de gripe se situó en el 2,7%. Los datos difundidos a mediados de septiembre apuntan a que esta tendencia ha continuado y sitúan al SARS-CoV-2 como uno de los principales virus respiratorios circulantes en este comienzo de temporada.

Esto explica que algunas personas puedan presentar síntomas respiratorios en septiembre sin que necesariamente se trate de gripe. Dolor de garganta, tos, congestión, fiebre, malestar general o dolor muscular pueden aparecer en distintas infecciones respiratorias y los síntomas por sí solos no siempre permiten saber qué virus los está provocando.

Vuelta al colegio: el gran cambio de septiembre

La vuelta a las aulas constituye uno de los grandes cambios epidemiológicos del mes. Los menores recuperan el contacto diario con numerosos compañeros y, posteriormente, los virus pueden transmitirse también dentro de los hogares. Algo similar ocurre con los adultos en edad laboral. Después del periodo vacacional aumenta la presencia en oficinas, centros de trabajo y transportes, al tiempo que se recuperan las actividades sociales habituales.

Por eso, los médicos de familia están especialmente atentos a estas semanas de transición. El aumento de consultas puede reflejar una combinación de infecciones diferentes y no necesariamente una nueva ola de gripe.

¿Y qué ocurrirá cuando llegue el frío?

La presencia temprana de virus respiratorios no permite predecir por sí sola cómo será la próxima temporada de gripe. La circulación de un virus en septiembre y su comportamiento durante los meses de invierno son cuestiones diferentes.

La situación actual invita, por tanto, más a vigilar que a alarmar. El otoño respiratorio parece haber comenzado antes de que el calendario y el termómetro lo indiquen, pero los datos disponibles no dibujan todavía un escenario epidémico de gripe.