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¿Hielo para una lesión?: los médicos explican cuándo puede ayudar y cuándo evitarlo

Los investigadores señalan que la inflamación no siempre debe considerarse negativa, ya que forma parte del proceso natural de reparación del cuerpo

Aplicar hielo después de una torcedura de tobillo, un golpe o una sobrecarga muscular ha sido durante años una de las recomendaciones más habituales para reducir el dolor y la inflamación. Sin embargo, nuevas investigaciones apuntan a que esta práctica, aunque puede proporcionar alivio inmediato, podría tener efectos menos beneficiosos durante el proceso de recuperación.

Un estudio preclínico publicado en Anesthesiology por investigadores de la Universidad McGill analizó el impacto de la crioterapia —la aplicación de frío mediante hielo— y observó que, si bien disminuía el dolor en las primeras fases, en determinados casos también podía alargar el tiempo necesario para una recuperación completa, llegando incluso a duplicarlo.

«Estos resultados muestran una paradoja: algunas estrategias que reducen la inflamación y el dolor a corto plazo podrían interferir con los mecanismos naturales que el organismo necesita para reparar los tejidos», explicó Lucas Lima, investigador asociado del Centro Alan Edwards para la Investigación del Dolor.

Los investigadores señalan que la inflamación no siempre debe considerarse negativa, ya que forma parte del proceso natural de reparación del cuerpo. Por ello, bloquearla de manera intensa podría alterar algunas fases necesarias para la recuperación. Estudios previos ya habían planteado dudas sobre el uso prolongado de ciertos antiinflamatorios, como la aspirina, y sobre la posible influencia del frío en la regeneración de los tejidos.

El trabajo actual aporta nuevas evidencias sobre cómo la aplicación de hielo puede afectar a la duración del dolor. Los experimentos se realizaron en modelos animales diseñados para reproducir lesiones inflamatorias y daños asociados al ejercicio, lo que permite estudiar los mecanismos implicados en la recuperación.

La aplicación de hielo forma parte del conocido método RICE (reposo, hielo, compresión y elevación), una estrategia ampliamente utilizada tanto por deportistas como en lesiones cotidianas. A pesar de su popularidad, los autores recuerdan que todavía existen preguntas abiertas sobre sus beneficios a largo plazo.

«Necesitamos entender mejor en qué situaciones las estrategias contra la inflamación son realmente útiles y cuándo pueden resultar contraproducentes», señaló Jeffrey Mogil, profesor de la Universidad McGill y especialista en investigación del dolor.

Los expertos advierten que estos resultados todavía no pueden trasladarse directamente a pacientes, ya que proceden de estudios preclínicos. Actualmente, se están desarrollando ensayos clínicos para comprobar si estos efectos también se observan en personas, por ejemplo, durante la recuperación tras procedimientos como la extracción de las muelas del juicio.