Cinco mitos sobre el Síndrome del Intestino Irritable: claves para entenderlo y manejarlo mejor
El objetivo es encontrar un patrón sostenible
El Síndrome del Intestino Irritable (SII), conocido popularmente como colon irritable, es un trastorno funcional intestinal que se manifiesta con dolor o molestia abdominal, gases, hinchazón y alteraciones del ritmo deposicional, en forma de estreñimiento, diarrea o una combinación de ambos. En el marco del Día Nacional del SII, es necesario desmontar falsas creencias sobre un síndrome que afecta a más del 10% de la población en España, pero que dos de cada cinco españoles no sabe identificar a pesar de padecer los síntomas.
«El impacto de esta patología va mucho más allá de las cifras: puede afectar de forma importante a la calidad de vida y al bienestar físico y emocional de la persona que lo sufre. Sin embargo, el desconocimiento sigue siendo un freno para el diagnóstico», explica la Dra. Ana I. Ortiz Gutiérrez, gerente del Área de Salud de Farmasierra. «La desinformación alimenta un círculo difícil, cuando se piensa que ‘son cosas del día a día’ o que ‘ya se pasará’, se tiende a aguantar los síntomas sin pedir ayuda. El primer paso es entender que el SII existe y que puede abordarse», añade.
Según la Federación Española del Aparato Digestivo (FEAD), entre los pacientes que acuden a medicina general por problemas gastrointestinales y se derivan al especialista, un 30% presenta SII; aun así, el diagnóstico no siempre llega en la primera visita. En muchos casos se requieren varias consultas hasta obtener una confirmación, en parte porque los pacientes no reconocen el patrón de síntomas o les resulta difícil expresarlos con claridad en la consulta.
Los cinco mitos sobre el SII
En ese contexto, desmontar mitos es una herramienta que podría ayudar a acortar tiempos en el diagnóstico y mejorar resultados. El primero de esos mitos es pensar que «el SII es solo estrés». «El estrés influye, sí, pero el SII es multifactorial. El componente emocional puede agravar o incluso generar los síntomas, pero no es la única pieza del puzle. Cuando se necesita, puede ser útil sumar apoyo psicológico, junto a rutinas de sueño, alimentación y actividad física», señala la Dra. Ortiz.
El segundo mito es que existe una dieta perfecta válida para todos los tipos de Síndrome de Intestino Irritable. En la práctica, lo más eficaz suele ser identificar desencadenantes de forma individual y evitar restricciones innecesarias. «En el manejo del SII no existe una dieta perfecta ni universal: la alimentación debe adaptarse de forma individualizada a los síntomas, las tolerancias y las necesidades de cada persona. El objetivo es encontrar un patrón sostenible. Y en el caso de los niños, salvo situaciones muy concretas, no se recomienda eliminar por sistema el gluten o la lactosa ni aplicar dietas restrictivas», añade Ortiz.
Otro de los mitos más extendidos en torno al SII es pensar que unas pruebas médicas normales significan que el paciente no tiene SII. Nada más lejos de la realidad: el síndrome del intestino irritable no se asocia a lesiones orgánicas y no suele dar señales visibles en las pruebas diagnósticas habituales, pero los síntomas están ahí y pueden afectar de forma significativa al día a día. Los síntomas son reales y, si persisten, deben valorarse. «Que las pruebas sean normales no significa que debamos ignorar las molestias. Cuando el dolor abdominal, los gases, la hinchazón o los cambios en el ritmo deposicional se repiten, es importante valorar el conjunto de los síntomas y realizar un seguimiento adecuado», explica la especialista.
Otro de los mitos más frecuentes es creer que el en SII «no hay nada que hacer o que sus síntomas desaparecen por sí solos». Este mito empuja a muchos pacientes a la resignación y aunque no existe una cura definitiva, sí hay estrategias que ayudan a aliviar las molestias y mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen. «El abordaje funciona mejor cuando se combina la identificación de los desencadenantes y la adopción de hábitos saludables», explica la Dra. Ortiz. En algunos casos, y siempre con criterio profesional, puede considerarse el apoyo complementario con probióticos específicos con evidencia clínica, «la cepa Bifidobacterium longum 35624® ha demostrado ser eficaz en el manejo y alivio de todos los síntomas digestivos en pacientes con SII», añade.
Por último, se suele infravalorar el papel de hábitos saludables básicos como una buena hidratación y la actividad física, que también pueden contribuir al manejo del SII. «Mantener una hidratación adecuada favorece la regularidad intestinal, y el ejercicio físico moderado de forma habitual pueden beneficiar tanto el tránsito intestinal como al manejo del estrés», concluye la Dra. Ortiz.
Aprender a reconocer los síntomas y sus posibles desencadenantes, hablarlo con el profesional sanitario y apostar por un abordaje integral y personalizado son pasos clave para convivir mejor con el SII y reducir su impacto en la salud y en la calidad de vida.
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