Los chefs expertos coinciden: el secreto para conseguir croquetas más crujientes está en el doble rebozado
Las croquetas no nacieron en España, sino en Francia. La teoría más extendida es que el precursor fue un aristócrata francés llamado Louis de Béchamel, responsable de la cocina del rey Luis XIV y al que se atribuye la creación de la famosa salsa bechamel, la base cremosa del relleno actual. Sin embargo, no fue hasta 1817 cuando las croquetas, conocidas como «croquettes à la royale», se sirvieron en un banquete celebrado en honor al archiduque de Rusia. En aquella ocasión, el chef Antonin Carême tuvo la brillante idea de cubrir la bechamel con una capa crujiente.
En España, la llegada de las croquetas estuvo relacionada con la Guerra de la Independencia (1808-1814), un periodo en el que se incorporaron numerosas costumbres francesas a la sociedad española. En 1830 apareció la primera receta en el «Manual de la criada económica y de las madres de familias que desean enseñar a sus hijas lo necesario para el gobierno de su casa», aunque era muy diferente de la actual, ya que sus ingredientes principales eran el arroz y la leche.
El truco definitivo para que las croquetas queden más crujientes
En uno de sus vídeos en su canal de YouTube, «Cocina con la abuela», Alfonsa muestra cómo prepara las croquetas de pollo caseras. Uno de los primeros trucos que comparte consiste en rallar la cebolla para evitar que queden trozos en la masa y conseguir una textura más fina y uniforme.
Asimismo, destaca que el éxito de unas buenas croquetas depende, en gran medida, de la consistencia de la masa. No debe quedar demasiado líquida, porque resultaría pegajosa, ni excesivamente seca, ya que podría agrietarse. «Hay que añadir la leche poco a poco, no toda de golpe, porque si no, la masa quedará demasiado blanda, lo cual es un gran problema», explica.
Otro de sus consejos consiste en dejar reposar la masa en el frigorífico cubriéndola con un paño para conservar su humedad. En cuanto al rebozado, utiliza dos capas, sin recurrir a la harina. Primero, pasa las croquetas en huevo batido «para que se empapen bien» y, a continuación, las pasa por pan rallado.
Alfonsa también insiste en la importancia de dar forma a las croquetas y presionarlas un poco para que el pan rallado se adhiera bien, queden «bonitas, redondas y bonitas» y la cobertura se mantenga en su sitio. Además, recomienda cambiar el pan rallado con frecuencia cuando empieza a humedecerse por el contacto con el huevo. De esta forma, se conserva mejor su textura y se consigue un acabado más crujiente.
Por último, la fritura es uno de los pasos fundamentales. Las croquetas deben sumergirse en abundante aceite caliente para que se doren de manera uniforme. «Hay que rebozarlas bien con el pan rallado, pero sin presionarlas, porque se romperán». Así consigue Alfonsa unas croquetas doradas por fuera, crujientes y con un interior cremoso.
Receta paso a paso
Para preparar estas croquetas de pollo caseras, necesitas 250 g de pollo desmenuzado, frito o hervido; 100 g de cebolla; 80 g de harina de trigo; 750 ml de leche; una pizca de nuez moscada; sal al gusto y dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra. También necesitarás huevo batido, pan rallado y aceite para freír.
- Comienza rallando la cebolla y cocinándola en una sartén sin aceite para que pierda el exceso de agua.
- Después, añade el aceite de oliva y deja que se caramelice ligeramente. Incorpora la harina y cocínala durante unos minutos, removiendo constantemente para eliminar el sabor a crudo sin que se queme.
- Agrega el pollo desmenuzado y la nuez moscada.
- A continuación, vierte la leche poco a poco, sin dejar de remover, hasta conseguir una masa espesa y homogénea. Retira la sartén del fuego, añade sal y cubre la masa con un paño limpio.
- Cuando se haya enfriado, guárdala en el frigorífico durante varias horas para que adquiera consistencia.
- Una vez que la masa esté fría, forma las croquetas con ayuda de una cuchara.
- Pásalas primero por el huevo batido y después por el pan rallado, presionándolas suavemente para darles forma redonda y conseguir que el rebozado se adhiera bien.
- Fríelas en abundante aceite caliente, procurando que queden completamente sumergidas y sin amontonarlas.
- Cuando estén doradas, retíralas y déjalas escurrir en un colador.
Evita este error al freír
Freír croquetas caseras congeladas puede resultar complicado, ya que el contraste entre el frío de la masa y la elevada temperatura del aceite hace que se doren rápidamente por fuera, mientras que el interior puede quedarse frío o sin terminar de calentarse.
Para conseguir un buen resultado, vierte abundante aceite de oliva en una sartén o freidora y caliéntalo hasta alcanzar una temperatura de entre 175 y 180 grados. Si no tienes un termómetro de cocina, puedes comprobar la temperatura con un sencillo truco: introduce una primera croqueta en el aceite y observa si aparecen pequeñas burbujas a su alrededor. Si es así, ya esté lo suficientemente caliente.
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