Opinión

A propósito de ZP: ¿Qué hacer con los ex?

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Lo que al comienzo de la Transición se entendió como una manera de garantizar a los políticos una salida «digna» cuando abandonaran el llamado «servicio público», ha terminado por convertirse en un «modus vivendi» nada desdeñable… Y todo a cargo del contribuyente.

La calle, es decir, el pueblo que paga se encorajinó tras descubrir el inmenso pastel montado por José Luis Rodríguez Zapatero, de que a este sujeto se le continúe pagando un salario de élite (cerca de los 90.000 euros) sin dar ni chapa, a lo que hay que añadir despacho de lujo, coche, chófer, edecanes y escoltas allá donde vaya. Se le pagaba y se le paga todo eso para que utilice dichas prebendas para presuntamente delinquir y, en el mejor de los casos, para su propio aprovechamiento personal o familiar.

Lo de los ex presidentes del gobierno vivos no tiene un pase. ZP ha sido, hasta ahora, el más ostentoso e inexportable, pero la nómina de ex dirigentes políticos no tiene fin. Sólo Mariano Rajoy rechazó la paga, aunque siga manteniendo otras prebendas.

Pero, ¿cuántos ex presidentes de autonomías llegan incluso a cobrar más que los ex jefes de gobierno? ¿Hacen algo por el bien común? No. Y ¿dónde está escrito que los contribuyentes tengan que seguir manteniendo dichas bicocas? Lo mismo que pagar las vacaciones del primer ministro en ejercicio… Un abuso y un exceso.

La cosa va en aumento. Ahí tienen a la señora Ayuso restableciendo las «paguitas» a los que le precedieron en el cargo al frente de la Comunidad de Madrid (uniprovincial). ¡Con la que está cayendo!

Va siendo hora de que, en efecto, se ponga sordina a tanto desvarío y desbarajuste perpetrado con el dinero público. Los políticos tienen que vivir como el resto de los ciudadanos, y los ex políticos, aún más.

Por cierto, ¿ha entregado ya Zapatero a Patrimonio Nacional las joyas que no le pertenecen?