Opinión

PP-Vox: ese es el camino

No tiene ningún sentido y es absolutamente contraproducente que dos partidos obligados a entenderse vivan permanentemente de espaldas y enfrentados en una guerra estéril, porque eso fue lo que permitió a Pedro Sánchez seguir en el poder en 2023 e infringir a España el mayor daño que gobierno alguno ha hecho a la democracia. Por eso, que el PP esté en disposición de sentar las bases para un acuerdo con Vox de largo recorrido y amplio espectro es la mejor noticia. El documento marco que Génova plantea a los de Abascal es, en líneas generales, un esperanzador punto de partida para que ambas formaciones concreten sus acuerdos en un documento «único, vinculante y de aplicación en toda España», porque lo que no resulta admisible es que las negociaciones tras cada elección se conviertan en una tortuosa pérdida de tiempo y que lo que en un territorio es aceptable para ambos se convierta, en otro, en elemento de disputa. Se trata de que las señas de identidad ideológicas y programáticas del PP y de Vox no se conviertan en barrera permanente y que, desde sus legítimas posiciones, ambos sean capaces de encontrar puntos de encuentro sobre los que afianzar una relación estable con vocación de futuro. Distintos, pero no distantes. Porque ahí es donde gana Pedro Sánchez.

Parece evidente que, en el contexto político actual, el acercamiento entre PP y Vox sería bien recibido en líneas generales por sus respectivas masas de votantes y provocaría -sería la señal de que el acuerdo les ha escocido- la airada reacción de la izquierda. Pues nada: «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos». Y es que a estas alturas las apelaciones a la extrema derecha,  el fascismo y demás lugares comunes de quienes presumen falsamente de superioridad moral y de progreso suenan a retórica hueca, a pura impotencia. OKDIARIO, que ha apostado siempre porque Feijóo y Abascal no se confundieran de enemigo y unieran sus fuerzas contra Pedro Sánchez, anhela que las dos formaciones que encarnan -cada cual con sus matices- los postulados de la derecha española negocien y estén en disposición de emprender juntas un camino que permita a España sacudirse el peso infame del sanchismo.