Con el machismo no se frivoliza
Carmen Calvo reinventa el concepto de ‘ridículo’ con cada nueva rueda de prensa. La ínclita autora de frases como «el dinero público no es de nadie» o «he sido cocinera antes que fraila» parece no tener límite en su afán de quedar en evidencia. El problema es que, dado su cargo institucional, el descrédito también recae sobre la imagen de España. De tanto hacer constante —y absurda— propaganda política, acaba convirtiendo sus declaraciones en auténticos dislates. Este viernes ha afirmado en la XIII Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles que el cambio de hora ayuda «como resistencia al machismo de la sociedad». El Gobierno de un país serio no debería tener una vicepresidenta así bajo ningún pretexto.
El machismo y, por tanto, la violencia de género en todas sus expresiones —física, psicológica, sexual, económica o simbólica— constituyen un problema demasiado serio como para sacarlo a colación con cualquier vana excusa. Se supone que el Ejecutivo encabezado por Pedro Sánchez se ha autoproclamado como «feminista», pero a la hora de la verdad, como en la práctica totalidad de los asuntos que tratan, el artesonado propagandístico le gana el terreno a lo verdaderamente importante: los hechos. Hasta el momento, hemos asistido con estupor a la fatua propuesta del «lenguaje inclusivo» en la Carta Magna. Algo en lo que Calvo sigue insistiendo a pesar de que la Real Academia Española de la Lengua la calificara de «absurda». Más allá de ideas para conseguir el titular fácil y la repercusión viral en las redes sociales, lo que necesita España son medidas realmente útiles y concretas para mitigar tanto como se pueda este gravísimo problema.
Es inaceptable que, según el Observatorio de Violencia Doméstica y Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, una mujer maltratada en nuestro país tarde una media de cinco años en denunciar. Este tipo de obstáculos psicológicos y socioeconómicos son los que hay que solucionar. Y se hará con un trabajo riguroso, no con frases huecas como las que suele utilizar Carmen Calvo. De otra forma, no podremos erradicar unos números que siguen helando la sangre. A tenor de las últimas cifras oficiales, en lo que va de año 43 mujeres han sido asesinadas en España. En total, 971 han perdido la vida desde 2003. Hasta que la sociedad que conformamos no tenga a cero esos guarismos, no cabrá ni el más mínimo atisbo de frivolidad sobre nada que tenga que ver con el machismo.
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